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jueves, 25 de octubre de 2012

Los días que te cambian la vida

Los días que cambian la vida
suceden
te llegan de madrazo y te revuelcan
te ponen el cerebro en las entrañas
y te suben las tripas a la garganta.
Los días que cambian la vida 
no te avisan
no hacen cita ni llenan tu agenda
no llaman para anticiparte la bofetada de su visita
llegan así nomás
a volverte loco
a sacarte las lágrimas y el vómito
te saludan con la punta de su revólver en tu sien.
Los días que cambian la vida 
te transforman
hoy eres una persona normal
mañana un despojo
un ser que busca fuerza hasta para mantenerse en pie
una cucaracha que se tambalea entre charcos de insecticida.
Los días que te cambian la vida
te llenan de la mierda del mundo
te dejan vulnerable
te sumen en el deseo enfermo de hacerte daño
de fumar hasta morir
de morirte
hoy
y también mañana.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Sin razón II

Habían pasado muchos meses y seguía extrañándote. Seguía pendiente en mis entrañas de tus risas lejanas y ajenas, de tus manos de dedos cortos, de la forma en que depositas la ceniza del cigarro consumido en el cenicero lleno. Seguía buscando girones de tu voz en la red de mis recuerdos, en mis ojos. Llegó la desgracia a mi vida, a pintarla de tragedia, llegaron las horas de angustia, los golpes del miedo se incrustaron en mi abdomen, la maldad me alcanzó, me sometió. Me convertí en rehén de la ambición de los inescrupulosos, otra voz tomó el protagonismo en mi vida por tres largos días, una voz con sombrero y jeans sucios, una voz con botines, diente de casquillo de oro y revólver en el cinto. Mis manos temblaron, mis ojos se inflamaron, mi corazón se quemó. Seguían pasando las horas y en algún punto del túnel apareciste de nuevo, apareció tu risa corta y grave. Imaginé entonces la sonrisa que se esboza en tus labios cuando esa risa corta y grave sale de ellos, y no pude si no sonreír también. Habrán de pasar muchos meses, todos los del mundo, todos los de mi vida sin tus ojos en los míos. Seguiré extrañándote. Volveré a escribirlo una y mil veces, volveré a buscar los mendrugos de tu voz en los botes de basura sin encontrar nunca uno que diga mi nombre. Habré de vivir de la mano con la eterna presencia de tu ausencia. Habré de conformarme con los acordes de la vieja canción que será el único y delgado hilo que nos una hasta el último día.

miércoles, 11 de julio de 2012

Desde la muerte

Creo que el momento más terrible después de la muerte de un ser amado es retomar la vida diaria sin esa persona.

Cada vez que estoy en un funeral, veo al viudo o viuda y se me parte el corazón al pensar en lo que será para él o ella llegar a su habitación, a esa que compartió equis años con su pareja y donde se dieron los momentos más íntimos y personales de la vida que se acaba de terminar.

El dolor y la soledad deben pesar mucho en esa primera noche amarga.

A veces me pregunto cómo sería para mí el tener que vivir todo eso y cuando la cosa se torna más oscura y profunda, opto por pensar que yo me iré primero que él.

¿Me gustaría que él tuviera que vivir todo eso? ¡No! Por gusto no... pero sé que él sabría manejarlo... incluso sé que le tomaría menos tiempo que a mí,  recuperarse y aceptar su nueva condición hasta el día en que también entre en el rincón de los graduados.

Tengo un boleto y de pronto no sé qué tan proximamente pudiera hacer uso de él. No, no es que tenga pensamientos ni intenciones suicidas, simplemente hablo del boleto que me dieron el día que nací... el mismo boleto que les han dado a todos los seres vivos desde que este mundo es mundo y que eventualmente todos, queriéndolo o no, terminamos por usarlo.

Y bueno, no es que tenga miedo de morir... al menos no por mí. Lo que me da miedo de morir es saber que va a ser triste para mis amados y que no estaré en posibilidades de confortarlos.

No he conocido a alguien que al día de hoy sea capaz de decir un adiós a algo significativo en la vida sin derramar una lágrima.

Un abrazo con aprecio:
Anabell



miércoles, 5 de octubre de 2011

Adiós Steve



Después de una larga batalla contra el cáncer, hoy ha fallecido el co-fundador de Apple, Steve Jobs.

Muchas cosas se pueden decir de la vida y las decisiones tomadas por este hombre. 
Es curioso pero siempre me pregunto: ¿Por qué esperamos la perfección de la gente si sabemos que eso es algo imposible de alcanzar en nuestra condición humana?

Podré no estar de acuerdo con muchas de sus formas de trabajar ni de hacer negocios, pero reconozco por encima de eso, que gracias a su visión y a los aciertos que tuvo al rodearse de la gente indicada, es que ahora disfrutamos de productos innovadores, con diseños atractivos, ergonómicos y funcionales.

Pues bien, ahora le ha tocado a Steve entrar al rincón de los graduados junto con Bill Hewlett,  Dave Packard y seguramente muchas otras personas que han trabajado en pro del desarrollo de la computación y la tecnología que la rodea.

No diré nada más por el momento... dejaré que la noticia se asiente en mi cabeza. Seguramente para entonces, podré escribir una bella nota en recuerdo de Jobs.


"Being the richest man in the cemetery doesn’t matter to me … Going to bed at night saying we’ve done something wonderful… that’s what matters to me."
Steve Jobs, 4 de febrero de 1955 - 5 de octubre de 2011.

Un abrazo con aprecio.