Ahí voy de nuevo
a soñar pesadillas
a bastarme con poco o casi nada,
con un guiño casual
con una sonrisa al aire.
Ahí voy de nuevo
a intentar atrapar la marea
para llevarla a casa en un frasco
y guardarla bajo la cama
junto a mis mounstros de infancia
y mis sueños fallidos.
Ahí voy de nuevo
a fingir optimismos cotidianos
a regalarle orgasmos a un par de cuerdas vocales
a sangrarme los labios con los dientes
mientras renuncio a ti
por milésima vez.
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miércoles, 3 de agosto de 2011
miércoles, 23 de febrero de 2011
Recaídas
Los médicos temen a las recaídas porque, por lo general, son mucho más graves y complejas de curar que la enfermedad original. Supongo que el mismo principio se aplica a los demás ámbitos de la vida y casi todos van por ella cuidándose de tan temibles réplicas de la desgracia. Sin embargo hay quienes se han acostumbrado a esos tropezones a tal grado que los han integrado a sus procesos, y en el extremo del espectro, habemos algunos locos que nos aferramos a ellos, que no los dejamos ir y los convertimos en una adicción que nos persigue tomando formas distintas a lo largo de los años. En lo personal acabo de descubrir que soy adicta a ellas, que mi existencia se justifica mediante esas pequeñas o grandes fugas de energía, de salud, de bienestar. Tristemente creo que padezco de una necesidad crónica de ansiar, de necesitar algo que no puedo ni podré alcanzar nunca, y todo ello se refleja en las recaídas que sufro con una constancia rigurosa y particularmente exacta. Lo más curioso es que, conforme pasan los años, la "sustancia" adictiva, la droga a la que le regalo mi devoción, va cambiando, de forma, de tamaño, de color... de ojos.
Cierto es que con los años me ha llegado una cierta capacidad para no entregarme de lleno a esos momentos de ansiedad extrema que enfrentamos los adictos, he llegado a controlarlos con bastante eficacia pero eso no significa que hayan desaparecido y que no se intensifiquen exponencialmente cuando algún estímulo me los dispara; lo único que ha cambiado es que hoy soy capaz de controlarlos o de encontrar alguna ruta de escape para que fluyan y no acabe yo convertida en una bomba molotov.
Hoy, a mis treintaymuchos no es particularmente halagador comprender que ese lado más oscuro de mi lado oscuro sigue existiendo y coexistiendo con las virtudes que tanto me esfuerzo en adquirir y conservar, pero si lo analizo con calma llego a la conclusión de que con mantenerlo a raya logro un buen dividendo. Tal vez suene a conformismo pero cuando llevas una vida entera recayendo una y otra y otra y otra vez, puedes sentirte agradecida de ahora llevar rodilleras, coderas y casco.
Por lo pronto hoy dejo acá el detonador de mi recaída de hoy, la piedra con la que me tropecé esta mañana y que ha hecho que no pare de sentir diez kilos de plomo atorados en el corazón.
Cierto es que con los años me ha llegado una cierta capacidad para no entregarme de lleno a esos momentos de ansiedad extrema que enfrentamos los adictos, he llegado a controlarlos con bastante eficacia pero eso no significa que hayan desaparecido y que no se intensifiquen exponencialmente cuando algún estímulo me los dispara; lo único que ha cambiado es que hoy soy capaz de controlarlos o de encontrar alguna ruta de escape para que fluyan y no acabe yo convertida en una bomba molotov.
Hoy, a mis treintaymuchos no es particularmente halagador comprender que ese lado más oscuro de mi lado oscuro sigue existiendo y coexistiendo con las virtudes que tanto me esfuerzo en adquirir y conservar, pero si lo analizo con calma llego a la conclusión de que con mantenerlo a raya logro un buen dividendo. Tal vez suene a conformismo pero cuando llevas una vida entera recayendo una y otra y otra y otra vez, puedes sentirte agradecida de ahora llevar rodilleras, coderas y casco.
Por lo pronto hoy dejo acá el detonador de mi recaída de hoy, la piedra con la que me tropecé esta mañana y que ha hecho que no pare de sentir diez kilos de plomo atorados en el corazón.
"You Get Me"
Seal
You get me
If I say no,
if I resist
If I don't give in to this
Would it be a lesson or a loss?
Suddenly I know what it's about
Thoughts come in, and words come out
Suddenly I'm not killing timeIt's all over now
You get me
You get me
Like a beautiful song
You heard a million times
Like the rainbows end
You can never find
You get me
You get me
If I say yes, if I let go
And face the consequence
I'll knowWill it lead to living with regret?
Suddenly the walls are coming down
I wont be the same when I come around
Suddenly I am understood
It's all over now
You get me
You get me
Like a crimson sunset
Where the sky meets sea
Like no one alive
But lives in my dreams
You get me
You get me
You get me
You get me
Like a beautiful song
You heard a million times
Like the rainbows end
You can never find
It's hard to ignore
And undeniable, too
This feeling inside
When I look at you
You get me
You get me
miércoles, 3 de noviembre de 2010
El horror de mis cumpleaños
Ok. Sí. Tengo que admitirlo. ¡Odio que llegue mi cumpleaños! Y no tiene nada que ver el asunto de la edad, esa es otra historia. El punto es que siempre que se acerca la fecha en la que sumo un año más a mi existencia, me topo de frente con el inevitable tren de mi falta de pertenencia, de mis raíces no echadas en ningún lado, de la inexistencia de un motivo para celebrar en aquellos a quienes amo y, se supone, me aman; de un festejo sincero que nunca llega... ni llegará.
Los amigos que están lejos, jamás han venido ni vendrán. Los amigos que están cerca no tienen con quien dejar a sus hijos pequeños. Los familiares asisten siempre al festejo del tío Rubén (con el que estoy peleada a madres, por cierto) que cumple tres días antes que yo y siempre apaña el fin de semana más próximo. Así que todo siempre se resume a una comida equis en un restaurante equis. Supongo que es suficiente para un ente también equis.
Los amigos que están lejos, jamás han venido ni vendrán. Los amigos que están cerca no tienen con quien dejar a sus hijos pequeños. Los familiares asisten siempre al festejo del tío Rubén (con el que estoy peleada a madres, por cierto) que cumple tres días antes que yo y siempre apaña el fin de semana más próximo. Así que todo siempre se resume a una comida equis en un restaurante equis. Supongo que es suficiente para un ente también equis.
viernes, 13 de agosto de 2010
And I wonder if I ever cross your mind...
Algo tiene esta rolita que, a pesar de ser nueva, me remite de inmediato a los albores de mis veintes y me mueve las tripas de una manera inusitada. Extraño, ¿no?
jueves, 12 de agosto de 2010
Hoy... sin la venda en los ojos.
De un mes a la fecha me he estado reencontrando con gente de antes, con antiguos compañeros de vida. Fugaces unos, otros no tanto. De frente en una mesa de café, por teléfono, por Messenger, por Facebook. En general todos ellos fueron gratificantes. Todos menos uno.
Varias veces he hablado aquí sobre ese amor de juventud que me marcó por años y años. Con bombo y platillo puedo decir hoy que nada de eso queda ya. Parece que el tiempo se encargó de hacer eso que todos te dicen cuando traes mal de amores: todo lo cura, todo lo borra. Sé que puede parecer estúpido que venga a decir esto hoy, a casi veinte años de distancia; entonces sólo hay que recordar que soy un ser de pasados, que los atesoro y no los dejo ir tan fácilmente. Hace un par de semanas dejé en un par de fotos que me encontré en Facebook, todos los recuerdos: los buenos, los malos, los más o menos, los dolorosos, los eufóricos. Por primera vez en mi vida entendí lo que mis amigas se cansaban de decirme. La venda se me cayó de los ojos y pude percibir aquello que siempre me negué a mirar. Empecé a preguntarme entonces: ¿De quién estuve enamorada?, ¿a quién le permití mostrarme el amor con sus encantos y desencantos?, ¿a quién le regalé la primicia de mi piel?... ¿A él? ¿Al que aparece en esas fotos recientes? ¡No quiero! Preferiría seguir pensando que era un tipo simpático, guapo, sencillo y sensible, con ojos y boca de niño, con sonrisa de campo y manos de alquimista. La realidad me desagrada porque por primera vez lo veo como todos los demás lo vieron siempre... como era su esencia, sin todos esos oropeles que mis ojos nuevos y enamorados le adjudicaban en cada mirada.
Hoy puedo agradecer el sentirme finalmente liberada de él, pero ha empezado a dolerme la crudeza de la realidad, el fin del sueño, la caída de las murallas de ese recordar selectivo que tuve que construírme en torno a él para no sentir que mis primeras veces fueron un desperdicio porque las deposité en la persona incorrecta. Finalmente no sería yo si la historia tuviera un final feliz... esos no son para mí.
Varias veces he hablado aquí sobre ese amor de juventud que me marcó por años y años. Con bombo y platillo puedo decir hoy que nada de eso queda ya. Parece que el tiempo se encargó de hacer eso que todos te dicen cuando traes mal de amores: todo lo cura, todo lo borra. Sé que puede parecer estúpido que venga a decir esto hoy, a casi veinte años de distancia; entonces sólo hay que recordar que soy un ser de pasados, que los atesoro y no los dejo ir tan fácilmente. Hace un par de semanas dejé en un par de fotos que me encontré en Facebook, todos los recuerdos: los buenos, los malos, los más o menos, los dolorosos, los eufóricos. Por primera vez en mi vida entendí lo que mis amigas se cansaban de decirme. La venda se me cayó de los ojos y pude percibir aquello que siempre me negué a mirar. Empecé a preguntarme entonces: ¿De quién estuve enamorada?, ¿a quién le permití mostrarme el amor con sus encantos y desencantos?, ¿a quién le regalé la primicia de mi piel?... ¿A él? ¿Al que aparece en esas fotos recientes? ¡No quiero! Preferiría seguir pensando que era un tipo simpático, guapo, sencillo y sensible, con ojos y boca de niño, con sonrisa de campo y manos de alquimista. La realidad me desagrada porque por primera vez lo veo como todos los demás lo vieron siempre... como era su esencia, sin todos esos oropeles que mis ojos nuevos y enamorados le adjudicaban en cada mirada.
Hoy puedo agradecer el sentirme finalmente liberada de él, pero ha empezado a dolerme la crudeza de la realidad, el fin del sueño, la caída de las murallas de ese recordar selectivo que tuve que construírme en torno a él para no sentir que mis primeras veces fueron un desperdicio porque las deposité en la persona incorrecta. Finalmente no sería yo si la historia tuviera un final feliz... esos no son para mí.
lunes, 17 de agosto de 2009
La parte baja de la noria
Hace rato que mi noria no se mueve, por lo menos no hacia arriba. Sé que la vida es un constante arriba-abajo que nos lleva a diferentes experiencias a fin generarnos un aprendizaje necesario para adquirir sabiduría.
Creo que he aprendido, ¿cuándo me tocará volver a las alturas?
Creo que he aprendido, ¿cuándo me tocará volver a las alturas?
lunes, 2 de marzo de 2009
¿Qué tan bueno es ser bueno?
Quico ha sido siempre un marido ejemplar. Su esposa, la envidia de todas cuantas conocíamos a ese hombre tan considerado, amoroso, romántico, entregado, incansable para decirle minuto a minuto y delante del mundo entero lo hermosa que era ella ante sus ojos, fiel, trabajador, sin vicios, buen padre, buen hijo, buen hermano, buen amigo, buen todo. Diez años de tal derroche de virtudes no le alcanzan hoy para retenerla, para convencerla de que ella nunca se encontrará a un tipo mejor que él, para que lo siga amando si es que alguna vez lo hizo en realidad.
Casos como este, y otros con los que me topo de frente en la problemática de amigos y conocidos, me hacen pensar si en realidad ser bueno es tan bueno.
Adriana me decía la semana pasada que fallamos en ser tan cuidadosas, tan buenas niñas, tan observadoras de las buenas costumbres, "¿de qué diablos nos ha servido?" Me preguntaba desolada mientras su pequeño de dos años gritaba como poseído al rededor suyo, sin permitirle siquiera unos minutos para desahogar sus penas y arrpentimientos. "Debimos ser más cabronas, romper más reglas, besar más bocas, reventar más corazones, tomar más tequila" aseguraba con la voz rota por el cansancio de la vida a sus treinta y cinco. Entiendo que atraviesa por una ligera depresión y que bajo ese estado es muy común ver las cosas más densas de lo que en realidad son, pero no he dejado de preguntarme qué tan cierto resulta en la práctica.
¿Qué tan bueno es ser bueno? ¿Por qué a quienes se portan bien les va mal? ¿Por qué una "niña mal" se puede convertir en una "señora bien" y no se vale lo contrario? Y no es que las señale, es más, lo más probable es que las envidie, justo como lo hace Adriana, aunque yo no sea tan valiente y no me atreva a decirlo en voz alta.
Supongo que, nuevamente, es cuestión de equlibrio, y a veces siento que lo he logrado; sin embargo, otras me parece que la vida se me ha ido quemando en infiernitos tontos. Supongo, también, que todo depende del cristal con que se mire y que tengo que esforzarme por alejar lo más posible mi vida del lugar común de las lamentaciones estériles.
Acción, movimiento, decisión, tomar las oportunidades que se me presentan, decir lo que siento, hacer lo que quiero... el único antídoto. El precio del fracaso: la monotonía, la simpleza, la mediocridad.
¡No! Me resisto, lo haré siempre. A fin de cuentas, creo que no soy tan buena. Es más, no sé si quiero seguirlo siendo.
Casos como este, y otros con los que me topo de frente en la problemática de amigos y conocidos, me hacen pensar si en realidad ser bueno es tan bueno.
Adriana me decía la semana pasada que fallamos en ser tan cuidadosas, tan buenas niñas, tan observadoras de las buenas costumbres, "¿de qué diablos nos ha servido?" Me preguntaba desolada mientras su pequeño de dos años gritaba como poseído al rededor suyo, sin permitirle siquiera unos minutos para desahogar sus penas y arrpentimientos. "Debimos ser más cabronas, romper más reglas, besar más bocas, reventar más corazones, tomar más tequila" aseguraba con la voz rota por el cansancio de la vida a sus treinta y cinco. Entiendo que atraviesa por una ligera depresión y que bajo ese estado es muy común ver las cosas más densas de lo que en realidad son, pero no he dejado de preguntarme qué tan cierto resulta en la práctica.
¿Qué tan bueno es ser bueno? ¿Por qué a quienes se portan bien les va mal? ¿Por qué una "niña mal" se puede convertir en una "señora bien" y no se vale lo contrario? Y no es que las señale, es más, lo más probable es que las envidie, justo como lo hace Adriana, aunque yo no sea tan valiente y no me atreva a decirlo en voz alta.
Supongo que, nuevamente, es cuestión de equlibrio, y a veces siento que lo he logrado; sin embargo, otras me parece que la vida se me ha ido quemando en infiernitos tontos. Supongo, también, que todo depende del cristal con que se mire y que tengo que esforzarme por alejar lo más posible mi vida del lugar común de las lamentaciones estériles.
Acción, movimiento, decisión, tomar las oportunidades que se me presentan, decir lo que siento, hacer lo que quiero... el único antídoto. El precio del fracaso: la monotonía, la simpleza, la mediocridad.
¡No! Me resisto, lo haré siempre. A fin de cuentas, creo que no soy tan buena. Es más, no sé si quiero seguirlo siendo.
martes, 28 de octubre de 2008
Crisis
Crisis aquí y allá, dentro y fuera de mí, del país, del mundo. Crisis de palabras, de liquidez, de valores, de inspiración, de hijos que crecen y padres que se hacen viejos, de falta de trabajo y de hierro en la sangre, de exceso de plantones y fuegos cruzados. Crisis de mitad de los treintas, de sueños que amenazan con quebrarse, de fortaleza (a veces, sólo a veces).
Ni hablar. Las crisis son eso. Supongo que tienen su propio proceso evolutivo que incluye al inicio un dejo de depresión, luego un momento de conciencia en el que tomas fuerza para no dejarte abatir, y por último, la recuperación del optimismo y la vitalidad. Vaya pues, mi esfuerzo por salir de la primera fase. ¿Será?
Ni hablar. Las crisis son eso. Supongo que tienen su propio proceso evolutivo que incluye al inicio un dejo de depresión, luego un momento de conciencia en el que tomas fuerza para no dejarte abatir, y por último, la recuperación del optimismo y la vitalidad. Vaya pues, mi esfuerzo por salir de la primera fase. ¿Será?
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Bienvenida
Bienvenida...
de brazos abiertos
porque has enseñado,
porque he descubierto
que el llanto guardado,
que el mudo lamento
dan fuerza a mis pasos,
impiden que el viento
le arranque a mis ojos
lágrimas de miedo.
Bienvenida...
hoy tengo aprendido
sola es que se vive,
se mira al destino,
se enfrenta la vida,
se anda el camino.
Sola sin muleta,
ni tiento ni arrimo
se muere y se nace,
se planta el cariño,
se aprende y se crece,
se aguanta el olvido.
Bienvenida seas
cómplice de viaje,
compinche de vida,
creadora del traje
hecho a la medida
que ahora me viste
y me da fortaleza,
y me ha protegido
de antiguas tristezas.
Mi hermana, mi amiga,
mi eterna comparsa
antes rechazada,
hoy tan bienvenida,
soledad del alma,
eres mi elegida.
de brazos abiertos
porque has enseñado,
porque he descubierto
que el llanto guardado,
que el mudo lamento
dan fuerza a mis pasos,
impiden que el viento
le arranque a mis ojos
lágrimas de miedo.
Bienvenida...
hoy tengo aprendido
sola es que se vive,
se mira al destino,
se enfrenta la vida,
se anda el camino.
Sola sin muleta,
ni tiento ni arrimo
se muere y se nace,
se planta el cariño,
se aprende y se crece,
se aguanta el olvido.
Bienvenida seas
cómplice de viaje,
compinche de vida,
creadora del traje
hecho a la medida
que ahora me viste
y me da fortaleza,
y me ha protegido
de antiguas tristezas.
Mi hermana, mi amiga,
mi eterna comparsa
antes rechazada,
hoy tan bienvenida,
soledad del alma,
eres mi elegida.
miércoles, 30 de enero de 2008
La Espera
¡Qué difícil es la espera!
Ir por la vida, sabiendo sin realmente saber. Poniendo en "standby" tu vida, "en espera" de lo que vendrá.
Desde hace ya varios días (semanas ya, tal vez), dejé mi vida en pausa esperando saber lo que tendré que enfrentar. Borré los compromisos de mi agenda (de trabajo y personales), dejé las cajas y las bolsas guardadas, puse mi mente en pausa también.
Hoy decidí que no puedo continuar de este modo, viviendo sin realmente vivir. Solo dios sabe si podré o no, cumplir con aquello que está marcado en negritas en la agenda, solo él sabe si podré vivir para ver a mis hijos hacerse hombres. ¿Por qué perder el tiempo teniendo la vida pausada?
Hoy, he retomado mi vida donde la dejé, en espera de lo que vendrá.
Ir por la vida, sabiendo sin realmente saber. Poniendo en "standby" tu vida, "en espera" de lo que vendrá.
Desde hace ya varios días (semanas ya, tal vez), dejé mi vida en pausa esperando saber lo que tendré que enfrentar. Borré los compromisos de mi agenda (de trabajo y personales), dejé las cajas y las bolsas guardadas, puse mi mente en pausa también.
Hoy decidí que no puedo continuar de este modo, viviendo sin realmente vivir. Solo dios sabe si podré o no, cumplir con aquello que está marcado en negritas en la agenda, solo él sabe si podré vivir para ver a mis hijos hacerse hombres. ¿Por qué perder el tiempo teniendo la vida pausada?
Hoy, he retomado mi vida donde la dejé, en espera de lo que vendrá.
miércoles, 5 de diciembre de 2007
Sentimiento
Qué difícil se torna la vida cuando niegas tus sentimientos porque te lastiman, cuando no hay nada que puedas hacer para cambiarlos, porque hacerlo significa ir en contra de tu naturaleza y es más que sabido que puedes intentar ir en su contra, pero que nunca lo lograrás.
Para evitarme días de llanto, prefiero solo pensar en lugar de sentir y cuando eso sucede, ya no hay nada que hacer al respecto.
Hoy solo estoy pensando y despidiéndome de aquello que abracé por algún tiempo y que ahora solo me hace daño.
Para evitarme días de llanto, prefiero solo pensar en lugar de sentir y cuando eso sucede, ya no hay nada que hacer al respecto.
Hoy solo estoy pensando y despidiéndome de aquello que abracé por algún tiempo y que ahora solo me hace daño.
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