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sábado, 21 de julio de 2012

En mi vida...

Hay un par de versos en la canción que escribieran John Lennon y Paul Mc'Cartney titulada "In my life" que rezan algo así: 

"Hay lugares que recordaré
Toda mi vida, aunque algunos hayan cambiado.
Algunos para siempre no para bien,
Algunos han pasado y algunos permanecen.

Todos estos lugares tienen sus momentos,
Con amores y amigos, que sigo recordando.
Algunos están muertos y algunos viven.
En mi vida, los he amado a todos."

En este momento estoy de camino a un lugar de esos que recuerdo y que recordaré toda mi vida. ¿Habrá cambiado? Seguramente sí. ¿Para bien? Sólo Dios sabe...

Y sí... ese lugar tuvo muchos momentos con amores y amigos que sin duda sigo recordando.

Algunos de ellos, como mi madre, han pasado de este mundo, pero todavía quedan algunos otros que por lo menos aparentan estar vivos.

Lo importante es que en mi vida... los he amado a todos.

Un abrazo con aprecio.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Recaídas

Los médicos temen a las recaídas porque, por lo general, son mucho más graves y complejas de curar que la enfermedad original. Supongo que el mismo principio se aplica a los demás ámbitos de la vida y casi todos van por ella cuidándose de tan temibles réplicas de la desgracia. Sin embargo hay quienes se han acostumbrado a esos tropezones a tal grado que los han integrado a sus procesos, y en el extremo del espectro, habemos algunos locos que nos aferramos a ellos, que no los dejamos ir y los convertimos en una adicción que nos persigue tomando formas distintas a lo largo de los años. En lo personal acabo de descubrir que soy adicta a ellas, que mi existencia se justifica mediante esas pequeñas o grandes fugas de energía, de salud, de bienestar. Tristemente creo que padezco de una necesidad crónica de ansiar, de necesitar algo que no puedo ni podré alcanzar nunca, y todo ello se refleja en las recaídas que sufro con una constancia rigurosa y particularmente exacta. Lo más curioso es que, conforme pasan los años, la "sustancia" adictiva, la droga a la que le regalo mi devoción, va cambiando, de forma, de tamaño, de color... de ojos.
Cierto es que con los años me ha llegado una cierta capacidad para no entregarme de lleno a esos momentos de ansiedad extrema que enfrentamos los adictos, he llegado a controlarlos con bastante eficacia pero eso no significa que hayan desaparecido y que no se intensifiquen exponencialmente cuando algún estímulo me los dispara; lo único que ha cambiado es que hoy soy capaz de controlarlos o de encontrar alguna ruta de escape para que fluyan y no acabe yo convertida en una bomba molotov.
Hoy, a mis treintaymuchos no es particularmente halagador comprender que ese lado más oscuro de mi lado oscuro sigue existiendo y coexistiendo con las virtudes que tanto me esfuerzo en adquirir y conservar, pero si lo analizo con calma llego a la conclusión de que con mantenerlo a raya logro un buen dividendo. Tal vez suene a conformismo pero cuando llevas una vida entera recayendo una y otra y otra y otra vez, puedes sentirte agradecida de ahora llevar rodilleras, coderas y casco.
Por lo pronto hoy dejo acá el detonador de mi recaída de hoy, la piedra con la que me tropecé esta mañana y que ha hecho que no pare de sentir diez kilos de plomo atorados en el corazón.

"You Get Me"
Seal
You get me
If I say no,
if I resist
If I don't give in to this
Would it be a lesson or a loss?
Suddenly I know what it's about
Thoughts come in, and words come out
Suddenly I'm not killing timeIt's all over now
You get me
You get me
Like a beautiful song
You heard a million times
Like the rainbows end
You can never find
You get me
You get me
If I say yes, if I let go
And face the consequence
I'll knowWill it lead to living with regret?
Suddenly the walls are coming down
I wont be the same when I come around
Suddenly I am understood
It's all over now
You get me
You get me
Like a crimson sunset
Where the sky meets sea
Like no one alive
But lives in my dreams
You get me
You get me
You get me
You get me
Like a beautiful song
You heard a million times
Like the rainbows end
You can never find
It's hard to ignore
And undeniable, too
This feeling inside
When I look at you
You get me
You get me


martes, 9 de noviembre de 2010

Gracias a la vida

La chilena Violeta Parra tuvo a bien componer esta maravilla de canción hace cuarenta y tantos años, varios antes de que yo naciera. Hoy se la quiero pedir prestada porque siento la obligación de agradecer este día en que llego a los 37.
Siempre me ha gustado mucho la totalidad de su letra, tan humanista, tan idealista, tan amorosa; pero lo que más me mueve es la manera en que va del individualismo en las primeras líneas de cada estrofa a la mención y presencia constante del hombre a quien ama, en la última. Pasa del yo al tú de una manera sutil pero encerrando en esa transición el tributo a esa persona que siempre está, el agradecimiento, el amor absoluto, el gusto, la devoción.
Hay muchísimo por lo que podría agradecer, pero hoy quiero hacerlo especialmente por el hombre que camina la vida a mi lado; porque él es el origen de mucho de lo agradecible de mi vida; porque está siempre, porque me acompaña y me cuida y me mima y me calienta los pies en las noches de frío, porque no necesito más que su sonrisa para sonreír, porque nunca más seré nómada mientras me abrace, porque conoce mis cicatrices y las acepta, porque su amor es el perfecto contrapeso de mi perenne egoísmo, porque siempre me saca de las peores pesadillas en el momento oportuno.
Gracias a la vida que me ha dado tanto en un solo hombre, en un sólo amor.
Y gracias también a los que han leído y han contenido la risilla irónica que provoca lo cursi. Quienes me conocen saben que lo soy irremediablemente, sólo que hoy me di permiso de un poco más. Es lo menos que merezco en mi cumpleaños ¿no? ;)

sábado, 2 de octubre de 2010

¡Feliz cumpleaños, Sting! III

Mi madre dice que soy malinchista porque mi músico favorito no es mexicano, porque me emociono más con una canción en inglés que con una en español. Le respondo siempre que creo que la música es universal, que me mueve más una rola (en el idioma que sea) que haya estado conmigo en los momentos importantes, duros o blandos, de mi vida, una que me haya arrancado una lágrima de felicidad o de tristeza, una que me tome de la mano para llevarme y traerme en el tiempo, una que me haga explotar el pecho y la entraña, una que me haga tener la honesta sensación de volar aunque en realidad sólo esté sentada tras un volante, un freno y un acelerador, una que signifique personas y lugares de mi vida y que me haga ser de nuevo esa yo cambiante a lo largo de mi propia existencia. Mi madre no lo entiende porque nunca ha sido fan de nadie, porque tristemente no encuentra en la música esos estímulos. Generalmente no explico más y me guardo maliciosamente la certeza de mi complicidad unilateral y eterna con mi músico favorito, y se quedan como un secreto en mi corazón los tantos y tantos y tantos momentos compartidos con su música.
Hoy es su cumpleaños, y por tercera vez escribo aquí sobre él lanzando un grito al viento cibernético que sé que jamás escuchará pero que siento la necesidad de liberar como agradecimiento a la compañía de su música y a todas esas emociones que me ha regalado a lo largo de mis años.
Una vez más: ¡Feliz cumpleaños, Sting!

domingo, 9 de mayo de 2010

Sting y la noche de la magia

En mi vida hay, generalmente, pocos momentos de explosión, pocas oportunidades de que la adrenalina se me manifieste con esa intensidad estremecedora que hace falta, a veces, para ponerle sazón a la existencia. Ayer por la noche tuve un derrame de todo ello, ayer noche volví a ser testigo del milagro de las rolas de Sting en mi vida... ayer noche más que nunca.
El telón de fondo fue muy distinto a cualquiera anterior. He estado presente en cada uno de los conciertos de cada una de las giras que ha traido al músico de Newcastle a México: en 1991 con el Soul Cages, en 1994 con el Ten Summoner's Tales, en 2001 con el Brand New Day, en 2004 con el Sacred Love y en 2007 con el tour de reencuentro con The Police. Cada uno tuvo en su momento un impacto fuerte en mí, cada uno me trae recuerdos de momentos distintos de mi vida, de etapas dolorosas y felices, pero siempre en el clásico ambiente de fiesta de los conciertos masivos... en el Auditorio Nacional, en el Palacio de los Deportes, en el Foro Sol. Ayer noche todo fue distinto. El escenario fue un claustro maravillosamente engalanado, lleno de una extraña mezcla de individuos de la alta sociedad con fans de cepa con "artistas" de la farándula mexicana con gente que quién sabe por qué estaba ahí si no conocía más que una o dos de las maravillas musicales de Sting. Evidentemente para muchos fue una oportunidad de ver y dejarse ver, de caminar por la alfombra roja y aparecer luego en las revistas del corazón como personas altruistas y "comprometidas" con la causa de la educación en México. Mi naturaleza simple y la condición clasemediera de los últimos veinte años de mi vida me habían impedido verme en un ambiente similar en el pasado, digamos que fue la primera vez que estuve en un mismo lugar tanta "gente bonita", en un ambiente tan distinto y tan distante a lo que es mi vida cotidiana.
Siempre he dicho que las canciones de Sting y de The Police son como mi casa y ayer noche en eso consistió la magia: en corroborarlo, en darme cuenta de cómo en cuanto sonó el primer acorde de If I ever lose my faith in you todo lo distinto y lo distante se convirtió en territorio conocido, confortable y amado. La magia empezó a fluír, mi cuerpo a moverse, mi garganta a desgarrarse y mis pies, ampulados por los tacones necesarios para la ocasión y por las horas de espera en pie, a no sentir nada que no fuera una necesidad imperiosa de pegar de brincos. Una mezcla equilibrada de canciones de Police y de Sting en solitario me fue llevando de la mano por lugares, momentos y personas de mi vida, por euforias y felicidades, por mis amores y desamores. A diez metros de distancia pude ver que su rostro muestra las señales (que hace treinta meses no estaban ahí tan descaradamente) de unos sesenta años que se le acercan cada vez más y el bajo café descascarado que le acompaña desde hace tanta vida. El colofón de Roxanne me regaló el momento apoteósico de la noche, la piel de gallina y las ganas desesperadas de llorar mientras no podía parar de saltar con las manos en alto; Wrapped around your finger, Tea in the Sahara, The shape of my heart y Fields of gold me regalaron una deliciosa calma melódica y atiborrada de recuerdos; Every breath you take y King of pain, mis dos más grandes amores musicales "policiacos", fueron pura felicidad. Esos momentos hacen que valga la pena pagar el precio de cualquier boleto.
Cuando Fragile cerró la noche, las manos me dolieron de aplaudir, mis pies retomaron la conciencia de sus ampollas y del dolor por el atrevimiento de haber brincado dos horas con los zapatos inadecuados, mi garganta estaba seca, mis ojitos llenos de lágrimas felices y mi corazón eufórico. El camino al auto fue tortuoso, tanto que lo terminé descalsa. El regreso a casa fue en medio de ese silencio necesario para asimilar una experiencia musical que espero con toda el alma, se repita algún día.

lunes, 22 de marzo de 2010

De las cosas buenas de la vida

Hoy fue un día complicado pero como muchas cosas en la vida, también tuvo algo maravilloso y no quiero irme a la cama sin hablar de ello.

Muchas veces he pensado que Dios no debió haberme dado hijos porque no soy apta para ser madre, pero ¿Quién nace sabiendo? ¿Quién en realidad está capacitado para serlo?

En medio de todos los miedos, inseguridades, frustraciones y cuantas cosas puedan hacernos pensar que nuestro papel como padres está bastante mal desempeñado, caben también las alegrías y las satisfacciones de los muchos aciertos que seguramente también tenemos.

Hace un tiempo que decidí dejar de lado aquel título que me autoimpuse como madre bruja, porque soy la que regaña, la que grita; para ser simplemente una madre. Igual gritona tal vez, pero por lo menos no bruja porque lo que quiere es el bienestar de sus hijos.

La primera vez que fui a una escuela para padres escuché la canción que les voy a compartir. Me pegó y desde aquel día la tengo presente en la mente y en el corazón como una advertencia de lo que comúnmente hacemos y no debemos hacer como padres.

¿Por qué hoy? Porque un día como hoy, hace siete años, Dios me prestó a uno de sus hijos para que hiciera con él mi mayor y mejor esfuerzo para ayudarlo a convertirse en una persona de bien y que sea capaz de encontrar su camino de regreso al padre.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS HIJO MIO!

Esos locos bajitos - Joan Manuel Serrat cortesía de nicomatyjuano en youtube


viernes, 22 de enero de 2010

De música y televisión

El fin de semana pasado fueron los "Golden Globe Awards" y como me encantan este tipo de eventos, pensé en venir hablar al respecto (igual y lo hago más adelante), sin embargo de último minuto cambié de parecer y decidí hablar del teletón que organizó George Clooney: "Hope for Haiti Now".

Como siempre que un desastre mayor se presenta, las estrellas del mundo del cine, la televisión y la música, se reúnen para hacer grande eventos de caridad en busca de recursos para ayudar a quienes viven las tragedias.

Muchos pensarán que es un escaparate para lucirse como filántropos (y tal vez estén en lo cierto); que si viven en mansiones de varios millones de dólares, que si gastan en carros carísimos, que si son dueños de islas donde vacacionan, ¿por qué no dan su propio dinero para ayudar?

Evaluando las circunstancias pensaríamos que es un beneficio que trae detrás una ganancia. No cobran al trabajar en eventos de caridad, pero esos honorarios no recibidos se convierten en ventas de discos, boletos de conciertos, de cine y en cientos de otros artículos que los fans adquirimos porque fulanito nos cae re-bien y porque además es altruista.

No lo sé y la verdad no me importa porque los motivos por los que cada quien hace las cosas son asunto de ellos mismos y tal vez lo compartan con Dios.

Durante el 2009 aprendí que no importa lo que hay detrás, siempre que se haga el bien debe agradecerse.

Cada quien, de acuerdo a sus posibilidades, capacidades y deseos, hace lo que puede y eso, por grande o pequeño que sea puede hacer la diferencia.

Al principio del programa George preguntó: ¿Por qué ayudar ahora a un país donde la gente vive con menos de 10 dólares al día? Porque quien sea que pase por un momento como este, debe recibir la mano, es una cuestión de humanidad.

Cuando pasó el terremoto pensé si esto significaba que a los hermanos haitianos les habían matado la vaca. Si no se saben la historia de la vaca, la pueden encontrar aquí: http://bluenazgul.blogspot.com/2007/11/el-cuento-de-la-vaca.html

El caso es que tal vez esto tiene que pasar para que esta gente de un salto al progreso que tanta falta les hace. Tal vez lo mejor es empezar de cero.... por duro que pueda parecer, no están solos Dios está con ellos en la forma de cada uno de los que donan, buscan entre los escombros, curan, consuelan, alimentan, limpian y los que reconstruirán.

Gracias Dios porque estamos vivos y porque si algún día lo necesito, seguramente habrá alguien que me tienda la mano.

Esto es lo bonito de la tele que amo.

¡Gracias por ayudar a quienes lo necesita, aún si no se los piden!

http://www.hopeforhaitinow.org/default.htm

Transmitido en vivo por MTV, VH1 y por internet en Youtube.

martes, 10 de marzo de 2009

Iron Maiden y mi historia de amor

Como muchas historias, la mía vio la luz gracias a un pequeño momento de determinación. Esos que se presentan con frecuencia pero que generalmente no hacen la diferencia porque nosotros mismos no hacemos algo al respecto.

Era agosto de 1998 y yo estaba recién llegada a una reconocida empresa del ramo de la tecnología, rodeada de desconocidos que poco a poco dejaron de serlo.

“La Banda” es un grupo de compañeros de trabajo que empezaron a reunirse a la hora de la comida y que, a fuerza de convivir todos los días, llevaron la relación amistosa fuera de los muros de la empresa.

Yo que nunca antes fui un ente social, traté de mantenerme al margen de sus actividades y eventos, aunque sí los acompañaba a comer y me enteraba de todo cuanto hacían y de lo divertido que lo pasaban. Fue durante una de esas comidas que se afinaron los detalles para la reunión en donde despedirían a mi mejor amiga de la universidad (una de las dos personas que conocía de tiempo atrás), ya que dejaba la empresa para irse a vivir un tiempo a Florencia, Italia.

Nunca antes había ido a una reunión sin mi novio (de aquel entonces) así que les dije que haría lo posible por asistir aunque por dentro sabía que no iría porque mi novio no me acompañaría.

Esa noche llovió a cántaros, cosa que me dio el pretexto perfecto para justificar mi ausencia en aquella reunión, pero mientras veía la televisión me debatí entre la posibilidad de seguir con mi plan de quedarme en casa o animarme a hacer algo distinto.

¡Qué diablos! ¿Por qué no?

Tomé las llaves de mi coche y salí de casa sin saber que aquella noche se dispararía la aventura de mi vida.

Lo difícil para mí siempre ha sido dar el primer paso, iniciar el contacto pero una vez superada la primera resistencia, generalmente me muevo como pez en el agua.

-¿Y eso?- le pregunté a Alex señalando un disco que le mostraba a Toño- ¿Quiénes son?- Pregunté interesada al ver algo familiar en esa macabra portada.
-Iced Earth, pero no los conoces- respondió sin darle importancia a mi pregunta-. Es metal.
-¿Son como Iron Maiden?
-¿Conoces a Iron Maiden? – preguntó sorprendido por mi comentario.
-Pues sé que existen y que tocan metal.

Había dicho las palabras mágicas, definitivamente había atraído su atención.

A partir de ese momento, Alex y yo comenzamos a compartir nuestros gustos musicales y con singular alegría descubrimos que nos interesaba lo mismo: Queen, The Police, Genesis, Peter Gabriel, The Beatles, Pink Floyd, Duran Duran, entre muchos otros que por el momento escapan de mi memoria.

Un año más tarde, Alex y yo nos casamos.

A medida que el tiempo pasó, fui conociendo el mundo del heavy metal y a sus representantes más icónicos. Confieso que no fue fácil, pues son sonidos difíciles de digerir y sus temas pueden ser complicados así que me fui por lo fácil. Los primeros temas que me gustaron de Iron Maiden fueron los instrumentales. De algún modo, desarrollé alguna antipatía por la voz de Bruce Dickinson porque me parecía innecesariamente gritona. Fue así que por principio de cuentas me hice fan de lo instrumental como “Transylvania” y “Losfer Words (Big 'Orra)”.

Llegado el 2001 Maiden hizo su gira “A Brave New World” con Bruce de regreso, evento al que por supuesto no podíamos faltar.

Inocentemente pregunté si tocarían Transylvania pero esa era una rola que no venía en el “set list” así que me limité a escuchar y a seguir la corriente a los metaleros que se reunieron a ver a Queensryshe, a Rob Haldford (del que conocía aquella rola “Breaking the Law” que cantaba con Judas Priest) y a Iron Maiden en el Foro Sol de la Ciudad de México.


A pesar de mi poco conocimiento de la música, la experiencia fue genial y en gran medida se lo debo a mis compañeros de concierto, mis amigos de la banda (por supuesto mi marido incluido). Salí de aquel concierto con una playera, una gorra, el poster de la gira y esta portada que me acompañó como "wall paper" de mi computadora por mucho, mucho tiempo.

Pasados los años me fui familiarizando con el tema y aprendí a apreciarlo en toda su extensión. Conocí a bandas de estilos inspirados en el metal como: Dream Theater con su metal progresivo y Rhapsody con su metal sinfónico y mientras más escuché, más me enamoré del género por la belleza de su música y por lo profundo de los temas que tratan en sus letras.

Y hablando de letras, mi más grande admiración en este rubro es para Steve Harris (bajista y fundador de Maiden), bueno, por eso y porque tiene una cabellera fenomenal!!!


Admiro su capacidad para tratar tan acertada y bellamente temas que hablan sobre lo que cualquiera puede sentir respecto el miedo a la obscuridad en “Fear of the Dark”, la emoción y el valor que vive un piloto de la Segunda Guerra Mundial en “Aces High”, la moraleja que deja la historia de terror del anciano marinero que mata a un albatros en “The Rime of the Ancient Mariner”, la batalla de la caballería inglesa contra la rusa en la guerra de Crimea en “The Trooper”, la pesadilla de Harris en “The Number of the Beast”, las vivencias de los habitantes blancos de Estados Unidos luchando por eliminar a los indios nativos americanos en “Run to the Hills”, las emociones encontradas y en algún punto esperanzadas del condenado a muerte en “Hallowed be thy Name”, la historia de Erik causando terror en el “Opera House” de París en “The Phantom of the Opera” entre otras muchas y maravillosas canciones que han salido de su ingenio, sensibilidad, creatividad y conocimiento de la historia universal.

¿Cómo no amar y admirar a Iron Maiden cuando me ha dado la oportunidad de experimentar tantas y tan variadas emociones que sin duda me han llevado a la reflexión sobre lo que mueve al género humano?

¿Cómo no amar a Iron Maiden cuando le ha dado tantos momentos de alegría y reflexión al hombre que se ha convertido en el compañero de mi vida?


¡Gracias Steve Harris, Bruce Dickinson, Dave Murray, Adrian Smith, Janick Gers y Nicko McBrain!

“And I screamed for you Iron Maiden, and I’ll do it again.”