sábado, 14 de agosto de 2010

Celebrando el amor


Me ha llegado otro momento de revivir aquello que se selló una tarde de verano y no puedo más que sentirme la mujer más afortunada sobre la faz de este viejo y maravilloso planeta.


He vivido cosas buenas y otras con tintes decadentes pero lo que hace la diferencia es haberlas vivido a tu lado.


Hoy más que nunca estoy convencida de que mi lugar en el mundo es junto a ti, y me siento feliz de no haber dejado pasar la oportunidad de vivir esta aventura, pensando en los temores y en los fantasmas del pasado.


No es por nada pero de aquello que pudiera creer que me hace falta, la verdad ni me acuerdo.


Tú todo lo llenas y a todo le das balance.


¡Gracias por estos maravillosos once años de amor y crecimiento, amado esposo mío!


Anabell

14 de Agosto de 2010


Entre la lucha y la aceptación de una realidad que no se puede cambiar

Hace una semana me comunicaron que mi abuela paterna ha sido diagnosticada con cáncer de colón.
La noticia me vino mal y no he sido capaz de abstraerme por completo del sentimiento de tristeza que me embarga desde ese día, aunque he hecho lo posible por superarlo.
Me queda claro que es una persona muy mayor y que su momento de partir está tal vez más cerca que el de muchos otros miembros de la familia, pero no es fácil aceptar que ese último recorrido será doloroso y por demás penoso.
Yo nunca he sido persona de mimos y apapachos, pero eso sí, siempre me he preocupado y me he dolido por mis seres queridos y sus pesares.
Confieso que me gustaría poderles resolver la vida para que cada quien pudiera seguir su camino con un horizonte amplio, pero sé que eso no está a mi alcance aunque lo quiera.
En esta vida nada pasa por casualidad y todo tiene un objetivo. Hasta las enfermedades... incluso esas que son terminales.
Hoy va a haber un evento aquí en mi ciudad con una persona que se dedica a sanar enfermos de nombre Rene Mey.
Personalmente nunca había oído hablar de él hasta esta semana en donde me dijo una amiga muy querida que llevara a mi abuela para que la sanara.
Y bueno, con mucho respeto a las buenas intenciones del señor Mey y de todos los que creen en su poder sanador, pero creo que hay ciertas cosas en la vida que no se pueden revertir aunque lo desees de todo corazón.
Sé que irán a verlo varias personas a quienes tengo en muy grande estima y que padecen de enfermedades que van desde las serias, hasta las que son terminales.
También sé que el poder de la mente es tremendo y que igual que enferma, es capaz de curar.
Me pregunto si hago mal en no intentarlo con mi abuela.
Me pregunto si esta es una de esas cosas en las que hay que ver para creer.

viernes, 13 de agosto de 2010

And I wonder if I ever cross your mind...

Algo tiene esta rolita que, a pesar de ser nueva, me remite de inmediato a los albores de mis veintes y me mueve las tripas de una manera inusitada. Extraño, ¿no?

jueves, 12 de agosto de 2010

Hoy... sin la venda en los ojos.

De un mes a la fecha me he estado reencontrando con gente de antes, con antiguos compañeros de vida. Fugaces unos, otros no tanto. De frente en una mesa de café, por teléfono, por Messenger, por Facebook. En general todos ellos fueron gratificantes. Todos menos uno.

Varias veces he hablado aquí sobre ese amor de juventud que me marcó por años y años. Con bombo y platillo puedo decir hoy que nada de eso queda ya. Parece que el tiempo se encargó de hacer eso que todos te dicen cuando traes mal de amores: todo lo cura, todo lo borra. Sé que puede parecer estúpido que venga a decir esto hoy, a casi veinte años de distancia; entonces sólo hay que recordar que soy un ser de pasados, que los atesoro y no los dejo ir tan fácilmente. Hace un par de semanas dejé en un par de fotos que me encontré en Facebook, todos los recuerdos: los buenos, los malos, los más o menos, los dolorosos, los eufóricos. Por primera vez en mi vida entendí lo que mis amigas se cansaban de decirme. La venda se me cayó de los ojos y pude percibir aquello que siempre me negué a mirar. Empecé a preguntarme entonces: ¿De quién estuve enamorada?, ¿a quién le permití mostrarme el amor con sus encantos y desencantos?, ¿a quién le regalé la primicia de mi piel?... ¿A él? ¿Al que aparece en esas fotos recientes? ¡No quiero! Preferiría seguir pensando que era un tipo simpático, guapo, sencillo y sensible, con ojos y boca de niño, con sonrisa de campo y manos de alquimista. La realidad me desagrada porque por primera vez lo veo como todos los demás lo vieron siempre... como era su esencia, sin todos esos oropeles que mis ojos nuevos y enamorados le adjudicaban en cada mirada.

Hoy puedo agradecer el sentirme finalmente liberada de él, pero ha empezado a dolerme la crudeza de la realidad, el fin del sueño, la caída de las murallas de ese recordar selectivo que tuve que construírme en torno a él para no sentir que mis primeras veces fueron un desperdicio porque las deposité en la persona incorrecta. Finalmente no sería yo si la historia tuviera un final feliz... esos no son para mí.

miércoles, 11 de agosto de 2010

¡Terapia!

Ayer comencé terapia Gestalt. Una nueva experiencia. Un nuevo modo de intentar solucionar las intermitencias y los dolores de siempre. No sé si funcionará pero quiero intentarlo. Igual nada pierdo pero lo que puedo ganar creo que es importante. Quiero encender la luz, sentir que puedo, que quiero, que me quiero. Y es que eso de querer querer... me, me ha acompañado tanto que he llegado al punto en el que no parezco querer otra cosa, lo peor, no parezco lograr nada distinto, y así se me van quedando las letras en el tintero, las notas en el piano que no tengo, las viejas querencias junto a las nuevas, y lo peor de todo, la sensación de que la vida llega a la mitad y nada ha sido suficiente... nunca.
La primera tarea es escribir una auto biografía. ¡Menuda cosa para un intento de letruda como yo! Me emociona y me asusta a la vez. Si logro algo medianamente aceptable lo compartiré acá, si nunca llega es porque el adefesio superó mis propias expectativas siempre malas y tristes. La segunda tarea es la sinceridad a b s o l u t a, y no con el terapeuta, conmigo misma. Cuando lo pienso me aterra, abrir la boca para que salga por ella todo lo que sé que guardo y que a veces no puedo confesarme ni siquiera en silencio... no es cosa sencilla, pero algún precio hay que pagar por encontrase, por liberarse. La tercera tarea es el asumir la responsabilidad de mi propia vida, o sea dejar de endilgarle los milagritos a los santos incorrectos; acá la única responsable de cada cosa que siente, quiere, piensa o sufre, es su servilleta. Así que de ahora en adelante soy la única "santa" en cien kilómetros a mi redonda.
Finalmente no sé si sea un grito de auxilio en la dirección equivocada, pero creo que hacer algo es mejor que seguir esperando el amanecer de un día en el que la plenitud me acompañe a pesar de mis propios pesados pesares.

viernes, 6 de agosto de 2010

Uno

Aniversarios vienen, llegan y se van. Ayer uno sólo hizo las tres cosas y dejó un recuerdo grato, dejó la estela de unas horas buenas, una rola de The Beatles resumida, un cielo nocturno medio nublado de inicios de agosto y un calorcillo en el corazón dentro de una sonrisa robada al tiempo.

martes, 3 de agosto de 2010

Previo

En el pequeño instante que representa el antes y después, quiero detener el tiempo y agradecer por todo lo recibido y lo vivido.

Quiero devocionarte porque es gracias a ti, que mi mundo ha girado.
Perdóname por no entenderte a plenitud y por seguir caminos que me alejan de ti. Por eso es que debo aprender a abrazar más mi fe en ti, que en intentar comprender el por qué de tus designios.

Gracias por darme tantas y tantas oportunidades para palpar tu amor y tu misericordia; gracias por no dejarme en el abandono aun cuando el dolor y los problemas me hacen olvidarme de tu presencia; gracias por invitarme a ser partícipe de tus obras aun cuando creo no tener las habilidades necesarias para llevarlas a cabo.

Porque tú crees más en mí de lo que yo creo en mí, es que he podido seguir por este camino a pesar de lo inclinada de la cuesta.

¿Y cómo no vas a saber más de mí que nadie, si tú me creaste?

Por eso hoy, en el instante previo de otro aniversario en el que se selló nuestro primer pacto, vengo a reconocer ante ti mi pequeñez, a dejar mi vida en tus manos y disponerme a ser un instrumento de tu voluntad.

¡Ayúdame Señor! Porque sin ti no llegaré a ningún lado, ni seré capaz de dar a tu obra nada trascendente.

Y que sea por ti, sólo por ti. Porque lo que yo valgo radica en el centro de tu amor y en ningún otro lugar.


Anabell
3 de Agosto de 2010