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martes, 9 de octubre de 2012

Priceless

Que uno de tus escritores favoritos te invite un café, no tiene precio. Faltan varios meses pero el compromiso está hecho y no puedo estar más eufórica.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Recorriendo otras habitaciones

Pocas cosas he permitido que tengan gran impacto en mi vida y por lo tanto, poco permito que se conviertan en algo trascendente. Acabo de aprender que eso ha sido así porque desde muy temprana edad aprendí a vivir en la habitación de mi mente, mucho más que en la de mi cuerpo y que en la del corazón (visto como el representante de los sentimientos).

Y es que tuve muchos maestros de los que aprendí que la razón siempre debe estar por encima del sentimiento porque si no, no eres capaz de equilibrar tu vida y todo en torno tuyo se convierte en un drama que no tiene necesidad de ser vivido. En esta vida primero lo práctico y lo funcional.

Yo compré todos estos argumentos porque tenían sentido, y aún lo tienen. Era mejor echarle coco que corazón, a un sin fin de situaciones y de relaciones.

Vivir en la mente ha sido maravilloso porque he aprendido muchas cosas, pero como decía el buen San Pablo: "Sin amor,  no soy nada". He vivido meditando lo que sólo se puede sentir, no razonar.

Hoy empiezo un glorioso recorrido entre las diferentes habitaciones de mi yo. Atravesaré el miedo a encontrar hojas secas, polvo, desorden, poca luz y colores tristes; admiraré la belleza de aquello que me encuentre y miraré con aprecio todo lo que lo compone. Después de todo, estas cosas son parte del vivir.

Un abrazo con aprecio.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Ana crece

Ana crece. Usa, a veces, un tacón pequeño y pinta a diario sus ojos con una rayita azul en el borde de sus párpados inferiores. Sonríe mucho y canta todo el tiempo. Usa jeans entalladitos y blusas de mucha moda. Escucha música siempre y de muchos tipos. Lee novelas de amor en varios idiomas.
Ana crece. Llora a veces. Pocas. Parece entender, a sus catorce, de lo que se trata la vida y va por ella ligera, sonriente, con luz en los ojos. Defiende sus ideas. Nunca se queda callada. Se levanta más temprano que todos y abre la puerta a Lucas para que salga a la pis. Lo regaña y lo consiente.
Ana crece y ama. Mucho. Se mira al espejo. Sabe de su hermosura y disfruta su reflejo, pero no se envanece de más. Sabe que ella no es sólo belleza física. Sabe que lo más grande que tiene está en su pecho y en su cabeza. Hace planes para el futuro. Se avienta al ruedo. Siempre.
Ana crece y comprende que ningún dolor es eterno, así que, cuando algo le duele llora poquito y después vuelve a sonreír. Corre a mis brazos aún, y me canta y me cuenta.
Ana crece y es mi alegría. Toda. Siempre. Cada día.

miércoles, 6 de julio de 2011

Lo inesperado

Hace unos días tuve la fortuna de recibír una muy grata sorpresa.

Inesperada y por lo tanto inimaginada, sirvió para dejarme claras algunas cosas que venía reflexionando y otras que apenas acababa de conocer.

Vi la abundancia proveniente de un lugar de donde siempre supe que había miseria.

Presencié la alegría que da hacer felices a los demás sin esperar lo mismo a cambio. No todo es un sacrificio y un constante sufrir, para que otros gocen de una alegría.

Me di cuenta que aunque la vida no nos depare lo que en algún momento soñamos, de cualquier manera es posible ser feliz. Basta con que aceptes las cosas y sigas tu camino con una sonrisa para dar a los demás.

Las cosas sencillas son las que más valen y generalmente cuestan muy poco... En ocasiones, nada.

Gracias a don Luis y a Fer, por haber venido a traer amor, esperanza y alegría, desde un lugar del que sólo he esperado soledad, indiferencia, miseria, rencor y mentira.

En verdad no hay nada realmente malo, cuando sabes que al final lo único que queda es Dios y Él es BUENO.

Un abrazo con todo mi aprecio.

sábado, 7 de mayo de 2011

Pide...


Durante gran parte de mi vida he pensado que el recibir está estrechamente ligado al merecimiento.

No sé a ciencia cierta por qué es que he pensado de este modo, si desde el principio de los tiempos, la vida me ha mostrado una y otra vez que no es así.

El caso es que para bien o para mal, siempre me he regido por esta creencia y si he deseado algo, primero he tenido que hacerme merecedora para poder tenerlo.

¿Y quién califica que soy o no merecedora de algo? Podría decir que depende de lo que quiera o de la circunstancia. En mi infancia, mis padres eran los que decían si podía o no, tener esto o aquello. ¿Te has portado bien? ¿Crees que lo mereces?

Cuando empecé a ganarme los pesos, la que determinó eso fui yo misma pero más que por merecimiento, lo hacía por el tamaño de mi deseo comparado con el tamaño de mi bolsillo en el momento.

Muchas otras cosas podrían ejemplificar el merecimiento de esto o aquello, no nada más de lo material, sino de aquello que podría dejarte una buena huella en la vida. Una buena relación sentimental, con la familia, buenos amigos, buen trabajo, desarrollo profesional y personal.

Mi vida ha sido privilegiada. Siempre he tenido pan para llevarme a la boca, vestido, techo, educación, padres, familia, amigos, trabajo, viajes, las cosas materiales que más me interesan como mi ipod (o lo que sea que me permita escuchar mi música cuando quiera, alguna vez fue un radio de transistores, luego fue un walkman, un diskman, un reproductor mp3 y mañana no sé a ciencia cierta qué será), mi coche, mi computadora, mi celular), he tenido buenas experiencias y experiencias que me han llevado a ser mejor persona cuando he aprendido algo de ellas. Nunca he vivido la violencia, cuando he estado enferma, siempre ha habido medios, personas y medicamentos para que pueda recuperar la salud.

¿Qué es entonces lo que me ha hecho falta?

Creo firmemente que lo que me ha hecho falta es mirar más allá del punto negro sobre la hoja blanca.

La vida siempre ha estado llena de detalles que podemos calificar como: negativos, malos, desagradables, frustrantes, tristes y demás. ¿Por qué son estos más importantes que aquellos que son: positivos, buenos, agradables, placenteros, alegres y demás?

Y voy más allá. ¿Por qué darle a todas las experiencias de la vida un calificativo con carga, cualquiera que esta sea, positiva o negativa?

¿Acaso soy feliz sólo cuando estoy alegre o cómodo o en paz? ¡Con razón siempre siento que hace falta algo! ¡Me hace falta entender que soy feliz a pesar de mi humor, a pesar de lo que no tengo y de lo que creo que me hace falta!

Y es que en realidad no hace falta nada. Basta que miremos alrededor para que nos demos cuenta de esta gran verdad.

Podemos decir que falta amor y por eso hay tanta violencia, podemos decir que falta caridad y por eso hay tanta gente muriendo de hambre...

Pero también podemos decir que si mis ojos ven sólo esto, yo tengo la capacidad de generar aquello que parece no existir llámese: amor, caridad, abundancia, perdón, comprensión, tolerancia, salud.

Pide y se te dará... pero no pidas que el mundo ame para que se termine la guerra; pide amar para que la acción expansiva de tu amor haga que lo que te rodea sea mejor.

Desde siempre he pedido, pero nunca antes como ahora, me ha sido tan palpable la verdad de que todo cuanto he pedido, me ha sido dado.

Y el chiste no es si merezco lo que pido o no, tampoco si lo he pedido por las razones correctas o por lo que me conviene. El chiste radica solamente en pedir aquello que vaya de la mano con lo que Dios quiere para el mundo por amor.

En resumen, hay que pensar como piensa Dios, no como piensan los hombres.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Las Limitaciones.... ¡Están en tu cabeza!

En cierto modo siempre he estado consciente de que mi mundo es pequeño, pero no me había dado cuenta plena de que su pequeñez ha ido en directa proporción con lo que yo he pensado son mis limitaciones.


Y bueno, no es que de la noche a la mañana crea que puedo desafiar las leyes que rigen a este universo... no se trata de eso, se trata de que en lugar de tenerlas como una barrera o de querer ir en su contra, las uses a tu favor.


Pienso en lo que tienen que hacer por ejemplo las personas que en algún momento llamamos discapacitados (después se llamaron "con capacidades diferentes", pero el término murió porque toooodos tenemos capacidades diferentes). El caso es que las personas que han padecido alguna enfermedad que les ha obligado a llevar una vida distinta a la de la mayoría, por falta de algún miembro o parte de su cuerpo, o aquellos que por un accidente han quedado en las mismas circunstancias, son un ejemplo muy palpable de que en verdad, las limitaciones están sólo en tu cabeza.


Aquí en México es bien sabido que los atletas paralímpicos están mucho más comprometidos y aman más la camiseta que los otros atletas. Sin querer entrar en controversias simplemente señalaré que mientras los atletas mexicanos que participan en las olimpiadas traen dos o tres medallas (si bien les va), los paralímpicos se traen decenas y cada uno por lo menos trae dos o tres. ¿A qué se debe esto? No sé en otros países pero aquí en México el mundo es tremendamente hostil con personas en estas condiciones y sin embargo muchos de ellos salen adelante con mucha más dignidad de lo que lo hacemos los que tenemos el paquete completo.

Y el secreto no es tan secreto en realidad. La razón por la que ellos no sólo salen adelante con más dignidad sino que además brillan en lo que sueñan, es porque están acostumbrados a hacer el esfuerzo que sea necesario para alcanzar lo que anhelan.

Hablando de forma personal diré que es irónico que alguien que no tiene que esforzarse tanto como quien no tiene piernas o manos o que es ciego, se limite tanto en cosas tan elementales como la felicidad.

Digo, no dudo que hay gente infeliz y amargada por su condición de vida (con o sin discapacidad), pero veo con admiración y gusto que son más las personas con capacidades especiales que buscan su felicidad y se abrazan a ella sin importar sus condiciones de vida (o por encima de lo que ellas representan), que los que lo tenemos todo.

Por ejemplo, a partir de mi crisis existencial sobre mi postura como empleada y mamá, descubrí que no es posible brillar en ambas facetas porque por su naturaleza se contraponen. Al principio me frustré, lloré y me emberrinché porque me parecía injusto que este mundo estuviera mejor diseñado para los hombres, que ellos gozaran de todas las ventajas y que nosotras cargáramos más con las responsabilidades, que con la realización de nuestros proyectos porque "alguien" tiene que quedarse a cuidar a los niños.

Estoy muy agradecida de mi trabajo de medio tiempo y no lo cambiaría por nada, pero al ver que no tendría un desarrollo como yo lo imaginaba debía ser, me resigné a vivir una existencia laboral tirando a la mediocridad. Y no es que sea chambona y haga mal mi trabajo. Una cosa siempre me ha quedado clara, si vas a hacer las cosas hazlas bien o mejor dedícate a algo más, pero me quedaba claro que por ejemplo los cursos de capacitación, los proyectos especiales y los viajes no eran algo que cabía en mi universo.

Hace unos días descubrí que estaba en un error. Que el crecimiento y el desarrollo no se limitan a tu concepción de éxito; que el universo es infinito y que por lo tanto está en constante expansión y por ende también lo están las cosas que lo componen.

No, no me volví loca y de pronto creo que todo se expande por mi gusto. Como dije al principio, no creo que en este mundo haya una sola cosa que se haga realidad en contra de las leyes que rigen el universo (muy inteligentemente creadas, por cierto), lo que sí creo es que el espectro es mucho más grande y de mayor alcance de lo que podemos ver.

Puesto en otras palabras y usando mi situación para dar marco en particular a este caso, yo no podré físicamente expandirme, pero existen partes de mí que están fuera de esa "limitación" física, y que sí se pueden expandir para trabajar a mi favor si así lo deseo.

¿Quién diablos dice que mi empresa se va a quedar toda la vida como está y que por lo tanto no tengo cabida en otros marcos funcionales?

Eso es algo en lo que no había pensado hasta que mi jefe me invitó a participar en un par de proyectos que me tienen muy entusiasmada por el reto que implican, y por el desarrollo profesional y personal que sin duda ofrecen a los involucrados.

Ahí me di cuenta de que puedo crecer aun cuando no tenga un cambio de puesto hacía arriba en mi organización.

¿Cuántas otras cosas he limitado en mi vida porque no encajan con mi manera de ver las cosas?

¡Puuuuuuf! Cientos, tal vez miles.

Lo que sí creo es que todo camino requiere de un esfuerzo, tal vez uno extraordinario, pero de que se puede, se puede.

¿Y tú, a dónde quieres llegar y qué estás dispuesto a hacer para conseguirlo?

Nos vemos en la próxima.

jueves, 24 de marzo de 2011

Noche


Me cuelgo de la alta noche, me pierdo en sus oscuridades de terciopelo. Soy noche. Soy de la noche. Mi sueño sube y baja entre sus cavernas húmedas, salitrosas. La plata que la salpica fascina a mis sentidos despiertos... los dormidos nunca, los dormidos buscan el silencio rasposo del negro y el gris fusionados, convertidos en el todo más absoluto. La noche que soy no tiene luces amarillentas de ciudad, acaso algún farol perdido en un recuerdo, sólo eso. La noche que soy es un manto de ausencia de luz pero plagado de ruidos de grillo y alguna que otra luciérnaga rompiendola a momentos; noche de campo, de hierbillas cerradas, de pájaros que duermen.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Manejando Emociones


Creo que una de las cosas que más trabajo nos cuesta manejar a las mujeres son las emociones.



Esta semana he vivido en un torbellino de ellas y aunque esto es algo de la vida cotidiana, creo que estoy aprendiendo a no dejar que las emociones dominen mi razón.



Ha sido de lo más complicado pero ahí la llevo.



No sé si envidiar al sexo masculino porque su naturaleza les permite tener un mejor manejo de sus emociones, pero como he visto mujeres que lo han logrado, no pierdo la esperanza de contarme algún día entre ellas.



Creo que debo empezar por no envidiarlos... ¿verdad?



¡Bonito día y fin de semana!

sábado, 30 de octubre de 2010

De Humanidades

Sin lugar a dudas, las bodas son de los eventos donde mejor se puede apreciar la vasta gama de peculiaridades que conforma nuestra humanidad. El ambiente festivo, la emotividad a la que nos conduce estar en la presencia del amor en una de sus más puras expresiones, en conjunto con cantidades industriales de alcohol corriendo por las venas, nos lleva irremediablemente a manifestar, con o sin intención, algunos de los más profundos sentimientos que guarda nuestra alma.
Hoy amanecí cruda pero no por el alcohol. Un par de semanas de mucha tensión que concluyeron en una noche de total vela tras asistir a dos bodas que coincidieron en día y hora, me dejaron en un estado extraño que se parece un poco a la cruda aunque pensándolo bien, creo que el término "indigestión del corazón" suena más apropiado.
Y es que es exactamente lo mismo que cuando te llenas la barriga de comida. Es probable que tengas tanta hambre (o antojo) que no distingues el momento en que ya has sobre pasado el límite con el que el cuerpo queda satisfecho.
Anoche por primera vez en mi vida estuve en presencia de los sentimientos más sinceros de un grupo de personas que yo siempre pensé que no los tenía porque no los conocía. ERROR... uno de los muchos que he cometido: asumir sin conocer.
Es que somos tan dados a esconder nuestra humanidad para que quienes nos rodean siempre vean la cara bonita de nuestra alma, que llega un punto del camino en el que los convencionalismos sociales te impiden mostrar quien realmente eres por temor a ser criticado, juzgado y condenado por todo aquello que no encaja con la manera de ser y de pensar de terceros.
Dicen que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, así que daré por sentado que esos que estaban más "alegres" expresaron en medio de su felicidad, su verdadero yo; cosa que vale la pena reconocer.
Cuando te acostumbras a recibir tan poquitas muestras de cariño de parte de un grupo de personas, llegas a pensar que de ese mismo tamaño es el afecto que les inspiras. Por eso cuando aquello se desborda un buen día, te cuesta trabajo asimilar la dimensión y profundidad con la que tu presencia ha marcado sus vidas.
Han habido cosas buenas y cosas que podríamos considerar no tan buenas o incluso malas, pero el día de hoy las acepto como parte de nuestra humanidad porque después de todo, mi familia es tan humana como todas las familias en el mundo.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Ocho de Septiembre


La maternidad me llegó por vez primera hace once años, un día como hoy.


Me tomó por sorpresa porque se suponía que mi hijo llegaría hasta noviembre y como en muchas otras ocasiones, no estaba preparada para que eso sucediera.


La noche de anoche de hace once años, mi hijo comenzó a tener sufrimiento fetal, indicativo inequívoco de que mi embarazo definitivamente tendría que ver el fin en ese momento. Cobarde como soy para el dolor, hice de tripas corazón y me aguanté los horrores de una cesárea para la cual tampoco estaba preparada.


Recuerdo que cuando niña pensaba en el momento en que sería mamá, pero aquello era tan lejano que nunca me preparé realmente para la llegada de una experiencia de ese tamaño.


No sufrí para cuidar a mi hijo porque tuve muuuchos años de entrenamiento con mis muñecos. Incluso mi mamá me dio un bebé que mi papá le había regalado cuando yo nací. Era un güerito de ojos azules que atrás tenía una perilla para darle cuerda. Él heredó mis pañales de tela y alguna otra ropa que yo guardaba en una maleta vieja que mi mamá me había dado para jugar.


Pero ser mamá no es saber cuidar bebés... esa es la parte más sencilla de todo el asunto. Lo complicado viene el día que tienes que moldearlos y hacer de ellos, personas de bien.


Con mi hijo mayor cometí muchos errores (como muchos los cometen con sus primogénitos), porque no fui capaz de hacer un lazo entre su inocencia infantil y la adultez que he vivido desde que tengo algo así como once años.


Hoy, esa etapa se ha terminado y no hay marcha atrás. Hoy empieza la etapa de la pre adolescencia, esa donde mi marido dice que seré una extraordinaria madre porque finalmente mi hijo y yo, nos podremos entender.


Ojalá que así sea...


¡FELIZ CUMPLEAÑOS HIJO MIO!


Con amor: Tu mamá.

sábado, 14 de agosto de 2010

Celebrando el amor


Me ha llegado otro momento de revivir aquello que se selló una tarde de verano y no puedo más que sentirme la mujer más afortunada sobre la faz de este viejo y maravilloso planeta.


He vivido cosas buenas y otras con tintes decadentes pero lo que hace la diferencia es haberlas vivido a tu lado.


Hoy más que nunca estoy convencida de que mi lugar en el mundo es junto a ti, y me siento feliz de no haber dejado pasar la oportunidad de vivir esta aventura, pensando en los temores y en los fantasmas del pasado.


No es por nada pero de aquello que pudiera creer que me hace falta, la verdad ni me acuerdo.


Tú todo lo llenas y a todo le das balance.


¡Gracias por estos maravillosos once años de amor y crecimiento, amado esposo mío!


Anabell

14 de Agosto de 2010


viernes, 6 de agosto de 2010

Uno

Aniversarios vienen, llegan y se van. Ayer uno sólo hizo las tres cosas y dejó un recuerdo grato, dejó la estela de unas horas buenas, una rola de The Beatles resumida, un cielo nocturno medio nublado de inicios de agosto y un calorcillo en el corazón dentro de una sonrisa robada al tiempo.

martes, 3 de agosto de 2010

Previo

En el pequeño instante que representa el antes y después, quiero detener el tiempo y agradecer por todo lo recibido y lo vivido.

Quiero devocionarte porque es gracias a ti, que mi mundo ha girado.
Perdóname por no entenderte a plenitud y por seguir caminos que me alejan de ti. Por eso es que debo aprender a abrazar más mi fe en ti, que en intentar comprender el por qué de tus designios.

Gracias por darme tantas y tantas oportunidades para palpar tu amor y tu misericordia; gracias por no dejarme en el abandono aun cuando el dolor y los problemas me hacen olvidarme de tu presencia; gracias por invitarme a ser partícipe de tus obras aun cuando creo no tener las habilidades necesarias para llevarlas a cabo.

Porque tú crees más en mí de lo que yo creo en mí, es que he podido seguir por este camino a pesar de lo inclinada de la cuesta.

¿Y cómo no vas a saber más de mí que nadie, si tú me creaste?

Por eso hoy, en el instante previo de otro aniversario en el que se selló nuestro primer pacto, vengo a reconocer ante ti mi pequeñez, a dejar mi vida en tus manos y disponerme a ser un instrumento de tu voluntad.

¡Ayúdame Señor! Porque sin ti no llegaré a ningún lado, ni seré capaz de dar a tu obra nada trascendente.

Y que sea por ti, sólo por ti. Porque lo que yo valgo radica en el centro de tu amor y en ningún otro lugar.


Anabell
3 de Agosto de 2010

domingo, 25 de julio de 2010

Charcos

Llueve afuera. Estás en casa o en la oficina. Generalmente buscas cubrirte si es que debes salir. Un paraguas, un impermeable, botas, el auto. El problema es cuando llueve afuera y estás afuera y no tienes paraguas ni botas ni impermeable ni auto. Si te mojas te da frío, se te deshace el peinado, se te corre el maquilllaje, la ropa se maltrata y qué decir de los zapatos que pueden terminar en el bote de la basura después del mojado suceso, amén de la alta probabilidad de pescar un buen resfriado. La mayoría de la gente corre, se resguarda bajo el toldo de lona de algún comercio, entra a una tienda o cafetería, toma un taxi, se sube al micro o al autobús. Hay una amplia gama de opciones pero la constante es tratar de evitar a toda costa que el agua del cielo haga de las suyas sobre nosotros. Sin embargo, existen momentos en los que es imposible abstraerse a pesar de todos los esfuerzos, en los que no queda más camino que la resignación. Sufres un poco al principio, las primeras gotas son siempre más frías que las siguientes, mientas madres y maldices tu suerte más de una vez, lamentas tu falta de previsión y juras por las once mil vírgenes que no volverás a salir de casa sin paraguas aunque te choque cargarlo por todas partes. Ya medio mojado dejas de sentir tan gacho. En algún punto te ríes de ti mismo pero al tiempo que odias a los afortunados que van dentro de sus coches, sobre todo a aquellos que en alguna esquina te miran con lástima. Una vez que te encuentras empapado es cuando la magia sucede. En medio del irremediable "ensopamiento" y de la comprensión de que no vale la pena resistirse, te llega la liberación y de un momento a otro dejan de importar todos los detalles banales que te hicieron buscar el resguardo inalcanzable, vuelves la cara al cielo para sentir la frialdad inicial de las gotas cayéndote encima. Te sientes niño de nuevo. Abres los brazos y deja de importar la lástima de los automovilistas desde su refugio seco y abrigado (finalmente son ellos los que se pierden la diversión). Una vez que te abandonas a la libertad del agua es complicadísimo reprimirte. Es una sensación maravillosa, como de transgresión positiva, como de volver al origen; cuyo climax es el momento justo en el que miras el primer charco y decides, con toda intención, brincar sobre él y sobre los cinco siguientes, arrastrar los pies en el sexto para "hacer olitas", buscarlos en lugar de evitarlos. Llegas a casa mojado hasta el alma pero extrañamente feliz y liberado, como después de un largo día de juegos en la infancia.

jueves, 3 de junio de 2010

De cumpleaños y maridos

Hoy celebro con mucha alegría, otro cumpleaños de mi marido. Uno que no le agrada mucho porque está un poquito pasado de los 40… pero bueno, yo soy de las que creen que el número no es lo importante, sino la forma en la que has vivido todos estos años.


Conocí a Alex hace ya doce años y recuerdo que en aquellos años, el panorama de su existencia no era muy bueno, sin embargo su actitud hacia la vida dejaba ver que en su corazón siempre ha habido esperanza por un buen porvenir.
“The King of Pain”, “The Storm Raider” y “The Trooper” fueron los “nicknames” que durante algún tiempo, uso en su messenger. Muy bien elegidos, si me lo preguntan, porque cada una de las canciones detrás, tiene una marca, a veces muy literal, de lo que pasa en su vida.


Si alguien sabe enfrentar con optimismo una mala época, ese es mi marido. Esa es una de las muchas cualidades que me hizo que me enamorara de él, poco tiempo después de que lo conociera.


Otra de sus maravillosas cualidades está en su habilidad para entender el mundo femenino. Si alguna vez vieron aquella película de nombre “What Women Want”, en donde Bette Midler le dice a Mel Gibson que si los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, entonces él habla venusino; pues mi marido habla venusino.
Gracias a ese maravilloso don venido seguramente de la facilidad con la que su mamá entabla relaciones amistosas y de esa extraordinaria capacidad de su papá de analizar e interpretar la manera de ser y de pensar del ser humano, es que mi marido tiene tanto éxito entre las mujeres.

Y no, su éxito no está basado en conquistar a nadie porque ese no ha sido su objetivo; él simplemente busca ayudar porque le gusta hacer el bien. Puede sonar inocente de mi parte decirlo, pero lo digo porque lo conozco y sé qué hay en su corazón y en su mente.

El romance como tal no es lo suyo porque su carácter bromista echa a perder momentos así, pero no es algo que me haga falta porque siempre encuentra momentos para darme un beso, un abrazo o para decirme que soy la mujer más hermosa que hay en el mundo.

Alex es un hombre hogareño que le gusta compartir su tiempo libre principalmente conmigo y nuestros hijos.


Es un padre extraordinario y no lo digo porque me ciegue el amor… al contrario, el amor no significa una venda en los ojos y yo he visto cómo ha transformado para bien, nuestro mundo en casa. Gracias a él puedo decir que soy una mejor madre, porque con su ayuda, he logrado entender muchos aspectos que estaban fuera de mi perspectiva con respecto a lo que sienten y piensan los niños varones.


Le gustan prácticamente todos los deportes pero principalmente el fútbol. Es “Puma” de corazón y el pobre sigue soñando con que algún día, México hará fútbol de calidad….

Cuando lo conocí, me introdujo al mundo musical del metal, cosa que siempre le agradeceré porque entre muchas otras cosas, en esta música tan maravillosa he encontrado voces y compositores que admiro mucho y he aprendido a ver otros aspectos de la humanidad, que nunca había escuchado en otros géneros musicales.
Compartimos el gusto por la televisión, así que pasamos muchas horas no solo viendo series, sino también comentándolas y analizándolas.

Igual que yo, Alex es un apasionado de la Fórmula 1. Lo único malo es que es fan de Ferrari y de Schumacher, mientras que yo soy y siempre seré fan de Mc’laren y nunca le encontraré lo fuera de este mundo a un piloto como Schumacher.

En cuanto al trabajo, a Alex le encantan los retos y las cosas que demanden mucho de él. Se apasiona por lo que hace y si alguien se pone una camiseta y le es leal, ese es él.

Es perfeccionista y por lo mismo suele ser un poco (o un mucho) intolerante cuando la gente a su alrededor obstaculiza el cumplimiento de los objetivos con su ineptitud. Sí, podemos decir que peca de arrogante, pero esa seguridad en sí mismo y en sus capacidades, lo han hecho un buen líder, a decir de los que trabajan con él.

La disciplina y el orden no son de sus fuertes, pero creo que todas sus cualidades equilibran muy bien la balanza, aunque está muy consciente de lo mucho que le beneficiaría desarrollar esas habilidades.


En fin, podría pasarme el día entero recordando y enunciando las cosas maravillosas que hacen de mi marido un hombre tan especial, pero mejor aquí lo dejo y me voy a seguir el camino que hace once años decidí recorrer con él, para encontrar muchas otras razones para amarlo como lo amo.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS PAPITO HERMOSO!

domingo, 9 de mayo de 2010

Sting y la noche de la magia

En mi vida hay, generalmente, pocos momentos de explosión, pocas oportunidades de que la adrenalina se me manifieste con esa intensidad estremecedora que hace falta, a veces, para ponerle sazón a la existencia. Ayer por la noche tuve un derrame de todo ello, ayer noche volví a ser testigo del milagro de las rolas de Sting en mi vida... ayer noche más que nunca.
El telón de fondo fue muy distinto a cualquiera anterior. He estado presente en cada uno de los conciertos de cada una de las giras que ha traido al músico de Newcastle a México: en 1991 con el Soul Cages, en 1994 con el Ten Summoner's Tales, en 2001 con el Brand New Day, en 2004 con el Sacred Love y en 2007 con el tour de reencuentro con The Police. Cada uno tuvo en su momento un impacto fuerte en mí, cada uno me trae recuerdos de momentos distintos de mi vida, de etapas dolorosas y felices, pero siempre en el clásico ambiente de fiesta de los conciertos masivos... en el Auditorio Nacional, en el Palacio de los Deportes, en el Foro Sol. Ayer noche todo fue distinto. El escenario fue un claustro maravillosamente engalanado, lleno de una extraña mezcla de individuos de la alta sociedad con fans de cepa con "artistas" de la farándula mexicana con gente que quién sabe por qué estaba ahí si no conocía más que una o dos de las maravillas musicales de Sting. Evidentemente para muchos fue una oportunidad de ver y dejarse ver, de caminar por la alfombra roja y aparecer luego en las revistas del corazón como personas altruistas y "comprometidas" con la causa de la educación en México. Mi naturaleza simple y la condición clasemediera de los últimos veinte años de mi vida me habían impedido verme en un ambiente similar en el pasado, digamos que fue la primera vez que estuve en un mismo lugar tanta "gente bonita", en un ambiente tan distinto y tan distante a lo que es mi vida cotidiana.
Siempre he dicho que las canciones de Sting y de The Police son como mi casa y ayer noche en eso consistió la magia: en corroborarlo, en darme cuenta de cómo en cuanto sonó el primer acorde de If I ever lose my faith in you todo lo distinto y lo distante se convirtió en territorio conocido, confortable y amado. La magia empezó a fluír, mi cuerpo a moverse, mi garganta a desgarrarse y mis pies, ampulados por los tacones necesarios para la ocasión y por las horas de espera en pie, a no sentir nada que no fuera una necesidad imperiosa de pegar de brincos. Una mezcla equilibrada de canciones de Police y de Sting en solitario me fue llevando de la mano por lugares, momentos y personas de mi vida, por euforias y felicidades, por mis amores y desamores. A diez metros de distancia pude ver que su rostro muestra las señales (que hace treinta meses no estaban ahí tan descaradamente) de unos sesenta años que se le acercan cada vez más y el bajo café descascarado que le acompaña desde hace tanta vida. El colofón de Roxanne me regaló el momento apoteósico de la noche, la piel de gallina y las ganas desesperadas de llorar mientras no podía parar de saltar con las manos en alto; Wrapped around your finger, Tea in the Sahara, The shape of my heart y Fields of gold me regalaron una deliciosa calma melódica y atiborrada de recuerdos; Every breath you take y King of pain, mis dos más grandes amores musicales "policiacos", fueron pura felicidad. Esos momentos hacen que valga la pena pagar el precio de cualquier boleto.
Cuando Fragile cerró la noche, las manos me dolieron de aplaudir, mis pies retomaron la conciencia de sus ampollas y del dolor por el atrevimiento de haber brincado dos horas con los zapatos inadecuados, mi garganta estaba seca, mis ojitos llenos de lágrimas felices y mi corazón eufórico. El camino al auto fue tortuoso, tanto que lo terminé descalsa. El regreso a casa fue en medio de ese silencio necesario para asimilar una experiencia musical que espero con toda el alma, se repita algún día.

viernes, 30 de abril de 2010

Para ese niñ@ que llevamos en el corazón

No me acuerdo cuándo fue que dejé de ser niña porque empecé a cargar con ciertas responsabilidades a temprana edad, que me hicieron dejar de lado los juegos para enfrentar la vida con más madurez.

No me quejo, gracias a eso soy una persona independiente a la que muuuy difícilmente se le atora la carreta.


Soy muy afortunada porque tengo cientos de tesoros de la infancia guardados en el corazón. Tristemente muchos no pueden decir lo mismo porque sus vidas fueron marcadas por la violencia intrafamiliar y la miseria económica.


Aun así, Dios siempre tendrá un regalo para nuestro tierno corazón. A falta de una mamá o un papá, te dará alguien más que te guie y te ame para hacerte una persona de bien.


Y ahora que nos ha tocado la gran fortuna de tener unos angelitos prestados, no nos olvidemos de que nosotros también fuimos niños como ellos. ¿Cómo me gustaría que fuera mi mamá conmigo si yo tuviera 7 o 10 años?


Caminaremos hacia adelante, pero nunca dejaremos en el pasado, a ese niño que fuimos.


¡FELIZ DIA DEL NIÑO!

martes, 27 de abril de 2010

Más de cinco mil días

Parece que no hace tanto, pero han pasado más de cinco mil días despertando a tu lado. Seguro que es por eso que cuando no estás el mundo se vuelve extraño. No todo ha sido sencillo, incluso ahora mismo hay muchas cosas que no lo son, pero quien crea que el matrimonio sólo se compone de buenos momentos vive una ilusión barata. Tampoco todo ha sido complicado, amarte es muy fácil, entre miles de razones, porque eres un hombre estupendo, leal, divertido y amoroso; porque me amas, me entiendes y me respetas. Con hombres como tú es sencillo enfrentar la vida. ¡Gracias por estos catorce años de amor!

lunes, 22 de marzo de 2010

De las cosas buenas de la vida

Hoy fue un día complicado pero como muchas cosas en la vida, también tuvo algo maravilloso y no quiero irme a la cama sin hablar de ello.

Muchas veces he pensado que Dios no debió haberme dado hijos porque no soy apta para ser madre, pero ¿Quién nace sabiendo? ¿Quién en realidad está capacitado para serlo?

En medio de todos los miedos, inseguridades, frustraciones y cuantas cosas puedan hacernos pensar que nuestro papel como padres está bastante mal desempeñado, caben también las alegrías y las satisfacciones de los muchos aciertos que seguramente también tenemos.

Hace un tiempo que decidí dejar de lado aquel título que me autoimpuse como madre bruja, porque soy la que regaña, la que grita; para ser simplemente una madre. Igual gritona tal vez, pero por lo menos no bruja porque lo que quiere es el bienestar de sus hijos.

La primera vez que fui a una escuela para padres escuché la canción que les voy a compartir. Me pegó y desde aquel día la tengo presente en la mente y en el corazón como una advertencia de lo que comúnmente hacemos y no debemos hacer como padres.

¿Por qué hoy? Porque un día como hoy, hace siete años, Dios me prestó a uno de sus hijos para que hiciera con él mi mayor y mejor esfuerzo para ayudarlo a convertirse en una persona de bien y que sea capaz de encontrar su camino de regreso al padre.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS HIJO MIO!

Esos locos bajitos - Joan Manuel Serrat cortesía de nicomatyjuano en youtube


viernes, 12 de febrero de 2010

El poeta de Marina Nacional

Media tarde de un martes ajetreado; calor, tráfico, prisas. En el cruce de Marina Nacional y Circuito Interior me encuentro sus ojos claros, grandes, expresivos. Canto poemas por una moneda, me dice y empieza a recitar con aire de gran poeta, detrás del cubrebocas azul que combina con sus iris, algo que se parece más a un refrán, no de los trillados sino de los que la vida enseña a su paso lento y doloroso. ¿Cómo llegó a allí?, ¿qué hacía antes?, ¿qué miraron sus ojos en su lejana juventud?, ¿cuántos de sus poemas reciben monedas y cuántos muecas y vidrios cerrados?, ¿cuánto se debe pagar por sus versos? Tal vez veinte pesos no sean suficientes... seguramente no lo son pero supongo que significan un kilo de tortillas y un refresco, y supongo también que es mucho más de lo que está habituado a recibir.
Me siento miserable. Un poema no vale veinte pesos y lo sé; lo que no sé es qué otro precio pude haber pagado.