
jueves, 3 de enero de 2013
La Teoría de la Felicidad

lunes, 29 de octubre de 2012
Sin razón III
Soñar que el sueño es sueño y no pesadilla.
Desear que los nudos en la garganta
y el estómago
y el corazón
y la fe
se deshagan al despertar.
Anhelar que la vigilia diga entre susurros que no es verdad, que el sueño mentía, que sólo hacía una broma de pésimo gusto.
Querer que la voz rastrera en el teléfono se convierta en canto de pájaros, en susurro de árboles a mitad del bosque.
Rogar a los cielos, al universo, al Dios Todopoderoso que la sangre de aquel de dónde vengo no se derrame, que su carne no se mancille, que su espíritu no se doblegue.
Soportar con alma estóica la pesadumbre de la decepción, del abandono de dos de los que debían ser pilares y se convirtieron en la más dolorosa soledad.
Contener el agua dentro de los ojos, luchar por no permitir ni una grieta más, sellar las existentes con tierra, sangre y saliva.
Limpiar el lodo que todo lo cubre.
Mantener a raya la ansiedad
y el miedo
y el temblor de manos y piernas.
Mentir.
Decir que todo está bien
y sonreír.
Necesitar que Pahuatlán sea de nuevo un lindo recuerdo de infancia, una reminiscencia de cuentos y novelas entrañables.
Pero, sobre todo
olvidar
recuperar
perder el miedo a soñar de nuevo.
lunes, 6 de agosto de 2012
Viajar ligero
Viajar ligero es un arte que aún no aprendo a dominar a pesar de mis intentos. Suelto y trato de asir de nueva cuenta, tal vez no al mismo sentimiento o a la misma persona, tal vez no de inmediato, tal vez con flores y no con mierda, quizá con justificaciones y no con culpas; pero a final del día si el costal va ligero me siento vacía, y empiezo a extrañar. Y extraño.
domingo, 8 de julio de 2012
Preocuparse...
martes, 6 de septiembre de 2011
Incendios
lunes, 5 de septiembre de 2011
Nacer en el entorno equivocado
lunes, 22 de agosto de 2011
Balas y futbol
El futbol es parte importante de mi vida desde la infancia. Conservo recuerdos y experiencias de gran intensidad relacionados con el "deporte de las patadas", y aunque con el paso de los años esa pasión ha ido menguando, no ha desaparecido ni lo hará. Siempre preferiré ver en televisión un juego de fut a cualquier otro programa. Así las cosas, el que la violencia desbordada del crimen organizado haya golpeado directamente al deporte que amo, hace que el asunto me duela por partida doble. No sé muy bien cómo explicarlo, es como si algo muy querido hubiera sido mancillado, como si hubiera recibido una grave ofensa personal. El ver a los jugadores tirándose al suelo unos, corriendo hacia los vestidores otros, en medio del estruendo de las balas, fue desgarrador, lo mismo que ver el pánico y la tristeza en los ojos de los padres que protegían con sus propios cuerpos a sus pequeños, el llanto en el rostro de chicos y grandes y hombres y mujeres, el miedo y la desesperanza en las personas tiradas entre las butacas buscando algo de protección.
¿Hasta cuándo? ¿Hasta dónde? ¿Quién? ¿Cómo? Son muchas la preguntas que vienen a mi cabeza cada que pienso en lo lejos que se ve la salida de este túnel en el que estamos metidos como país y sociedad. ¿Llegará el momento en el que sea igual de peligroso asistir a un partido de futbol que atravesar un campo minado en Afganistán? ¡No quiero! ¡Me resisto! ¡Me duele! No quiero pensar en que mis hijos vivirán su juventud y adultez en un país en el que su vida esté en juego a cada minuto, en el que no podrán tener la mínima oportunidad de una existencia pacífica y tranquila, que no podrán repetir con sus hijos las experiencias que hemos podido regalarles hasta ahora en un estadio de futbol.
Sé que el problema va mucho más allá de la cuestión futbolera, pero hoy quise hablar de esto, de los dos grandes amores que me duelen en este momento de triste y violenta convergencia: México y el futbol.
lunes, 11 de julio de 2011
Expectativas
Hace unos meses viví un incidente desagradable que tiene que ver con esto y fue el punto de partida que me movió a tomar esta decisión.
Podríamos decir que es fácil no tener expectativas de los demás, y que es aún más fácil no vivir cumpliendo las expectativas de otros porque de entrada desconoces gran parte de ellas, pero mi experiencia en el ramo me ha dicho que ésta es la parte más difícil del trato.
Es parte de ser "buena persona", viene con el paquete. También podría decir que me vale sorbete ser una buena persona, pero la verdad de las cosas es que mi programación neuronal nació con éste como principio en el kernel (núcleo de un sistema operativo) y pues es no sólo difícil, sino imposible de sacar.
Está bien... las cosas son como son por una buena razón. Podría sacarle mejor provecho a esta circunstancia... el detalle está en encontrar la forma.
Ya no más justificaciones, ya no más explicaciones... esto es lo que soy, lo que ves es lo que tienes.
Es una buena forma de comenzar, ¿no?
Un abrazo con aprecio.
martes, 5 de julio de 2011
Postergando
Postergar cosas es algo tan natural en mí como respirar.
Sé que no soy la única persona que padece de éste mal, pero eso no es consuelo; tampoco una justificación.
Analizo las cosas que postergo y no todas son desagradables, simplemente pareciera que no tengo cabeza o la fuerza para tomar la acción.
Albert Einstein decía: "Nada sucede hasta que algo se mueve." ¡Y claro que tenía razón!
Pero luego viene la pregunta: ¿Y qué muevo? Y luego: ¿Cómo lo muevo? Y a todo esto puedo agregar:¿ Y quiero moverlo?
A veces quisiera que la vida hiciera un pequeño alto, uno en el que pudiera simplemente contemplar el universo.
Pero el tiempo no se detiene y sé que al final diría:¿Por qué no hice...?
En fin, supongo que esto es temporal, que es algo en lo que me conviene trabajar si al llegar al final de mi camino por este mundo, lo que quiero es decir: "¡Lo hice!"
domingo, 24 de abril de 2011
En el regreso
Hoy, aunque físicamente muy cansada, estoy convencida de que este viaje en particular, ha sido una de las experiencias más maravillosas que he podido vivir.
En este viaje he conocido que aunque la humanidad puede manifestar miles de imperfecciones, su esencia es perfecta porque viene de quien la creo.
También descubrí que hay mucho más por amar y anhelar de lo que mis ojos ven, lo que mis oídos escuchan y mis manos sienten.
miércoles, 30 de marzo de 2011
Las Limitaciones.... ¡Están en tu cabeza!
martes, 8 de marzo de 2011
¿Hija de Eva?
Celebrando el día de la mujer me puse a reflexionar la forma en la que ha cambiado mi percepción sobre mi propia condición de mujer.Hasta hace algunos años, pensé y sentí sin lugar a dudas, que el haber nacido mujer era más una maldición que otra cosa, y es que pareciera que todo está en nuestra contra.
Las mujeres de antes vivían para su hogar, su marido y sus hijos. Ellas no cargaban con el peso de salir a ganarse el pan para la mesa, una condición bastante cómoda, pero que tristemente se veía ensombrecida por una lista interminable de contras que se resumen en: vivir sojuzgada al machismo del marido y no tener voz ni voto en la toma de decisiones que afectan a la familia.
Si la mujer tenía marido y éste ganaba buen dinero, tal vez podría vivir bien, pero lo más probable sería que el señor tuviera por ahí un par de "casas chicas" o "segundos frentes" y por lo tanto, que gran parte del dinero que él ganara con el sudor de su frente nunca se vería en la casa ni en los hijos.
¿Es vida soportar a un hombre que te ningunea, te engaña emocional y sexualmente, no te da libertad ni siquiera para salir a hacer tus pendientes en la calle con tranquilidad y aparte te atosiga con que tú eres la que le pone el cuerno? ¡Definitivamente no!
Y bueno, también estaban los que dejaban abandonada a la mujer después de haberla llenado de hijos; los que no la abandonaban pero que padecían de alcoholismo u otras adicciones que les quitaban la cordura.
¿Y qué hay de la mujer que se quedaba sola y no estaba capacitada más que para trabajar en las labores de la casa?
Sé que muchas familias se sostuvieron de una madre que lavaba, planchaba o cosía ajeno, pero estos trabajos nunca fueron bien remunerados porque dicen que hay quien los hace gratis: "el ama de casa", "la esposa".
Mi bisabuela materna decía que no podías darte el lujo de ser una "mantenida", que había que estudiar y prepararse porque nunca sabías lo que podría depararte el destino.
Agradezco a mi bisabuela haber tenido esa visión porque gracias a mi preparación, hoy puedo proveer a mi hogar lo que con tanto gusto gano en mi trabajo, y no le temo a la adversidad en la forma que se llegara a presentar, pero la verdad de las cosas es que durante mucho tiempo esta visión de la vida se contrapuso con lo que yo deseaba y me costó trabajo encontrar un equilibrio entre mis anhelos profesionales y mis deberes para con la familia.
Por si esta lista de inconvenientes fuera poca cosa, tenemos los "maravillosos" vaivenes de nuestra condición física. Los hombres dicen que religiosamente una vez al mes, las mujeres nos volvemos locas... ¿será?
Hace ya tres años que me hicieron una histerectomía y la verdad es que no puedo decir que mi vida ha sido ciento por ciento mejor sin la marabunta de problemas que me aquejaban, pero reconozco que por lo menos soy mucho más feliz porque lo que más aborrecía de esta condición, ya se fue. Claro que ahora que ya me libré de los cólicos menstruales, las fuertes pérdidas de sangre en cada periodo y el tener que estar en la zozobra de si menstruaré o no, han influido para que me sienta muy bien pero también me he dado cuenta de que al haber perdido todo esto, otras cosas que antes estaban bien se descompusieron y para vida de medio componerlas, pues hay que tomarse religiosamente una serie de medicinas. No hay manera de tener el pastel y comérselo, ¿cierto?
Los únicos dolores de parto que tuve fueron de mi segundo hijo y la verdad es que no me dieron tan fuertes como a algunas mujeres. Me acuerdo que tuve un chorro de horas de contracciones pero hasta me di el lujo de ir a hacer súper (compras de mercado) por aquello de que después no podría hacerlo.
Sí, mis dos hijos nacieron por cesárea y en lugar de recuperarme en tres días, me tardé como tres semanas.
Recuerdo que mi madre (QEPD), me dijo cuando me quitaron la matriz que si estos problemas no serían ocasionados por mi constante y eterna renegadera de vivir con esta condición de mujer y en su momento me disgusté con ella, pero después llegué a la conclusión de que tal vez tenía razón.
Otra cosa que me molestaba de ser mujer era el hecho de vivir a expensas de un hombre que con la mano en la cintura, podría engañarte con otras mujeres (o peor, con hombres).
Una amiga de la familia se fue con su hija recién nacida de viaje, en el camino se le puso mal de salud y optó por regresar. Al llegar a su casa, se encontró a su marido encamado con otro hombre. ¡Plop!
Ah, pero la infidelidad no se da nada más en el aspecto sexual y sin embargo, pareciera que es lo único que nos importa. "¡Puedes estar enamorado de ella, pero no la toques!"
Y claro, la otra cara de la moneda, el hombre que no pone en riesgo sus sentimientos ni sus emociones así que no ve que haga nada malo al compartir la cama con otra que no es su mujer.
Definitivamente es mucho más terrible vivir con un hombre que ama a otra (o a muchas otras) mujeres, pero pese a lo que digan, no me trago todavía aquello de que no importa que él se acueste con otras puesto que no le importan. Creo que la sexualidad es mucho más que sólo placer corporal y que dentro del matrimonio, debería ser exclusivo de los esposos.
Volviendo un poco al punto de la mujer que se prepara para salir a trabajar, nos encontramos con el hecho de que si quieres brillar en tu profesión tienes que dejar de lado el aspecto familiar o si quieres enfocarte en el aspecto familiar, debes resignarte a que tu profesión nunca llegará a relucir. Y aquí caben muy bien las palabras de Jesús: "No puedes servir a dos amos. Quien sirve a dos amos, amará a uno y despreciará al otro. Atenderá a uno y descuidará al otro". ¿Qué hacer entonces cuando ya tu vida está compuesta por estos dos aspectos?
Alguna vez me contaron que una ejecutiva de grupo Pepsico, llegó un día y dijo: "Seguramente en el mundo hay quien haga igual de bien o mejor mi trabajo, pero para criar a mis hijos y atender a mi marido no hay quien lo haga como yo". La mujer renunció a su brillante puesto de directivo y se fue a su casa.
Buscando citas sobre la mujer me encontré esta que reza:
"Mujer, de nada te serviría ser una profesional exitosa, una ejecutiva triunfadora y una mujer destacada, si no logras ser mejor señora de tu casa, mejor compañera de tu marido ¡y mejor madre de tus hijos!"
Zenaida Bacardí de Argamasilla.
¿Y quién es Doña Zanaida Bacardí de Argamasilla? Pues lo único que sé es que es una autora de poemas, cartas y pensamientos y que además es católica.
La verdad es que su frase hace sentido en mi cabeza y en mi corazón porque algún día tratando de encontrar el éxito profesional, vi ensombrecida mi vida familiar y la verdad es que fue en ese punto en el que decidí que en mis prioridades estaba la familia antes que el trabajo. ¡Bendito Dios que puedo hacerlo!
Y luego están las mujeres que mi abuela llama “cariñosamente” "prófugas del lavadero". Esas que botaron todo lo que les estorbaba para ir en pos de su satisfacción disfrazada de felicidad. Recuerdo con qué rabia las miraba porque me parecía una injusticia que ellas gozaran de todos los bienes y no tuvieran ninguna responsabilidad. ¿De verdad? ¡Igual y era envidia!
Hoy podemos ver que estas mujeres tenían una "vida secreta" y que estaba plagada de miedos, frustraciones, resentimientos e insatisfacciones. Muchas de ellas se han entregado al alcohol, a las drogas, al sexo promiscuo y algunas de ellas en el camino, se toparon con la enfermedad y eventualmente con la muerte.
¿Y a quién le debemos toda esta cadena de sufrimientos? ¡Pues a nuestra querida EVA! Esa que por mensa le dio a Adán de comer el fruto que Dios le prohibió.
¿Será realmente que la condenación de nuestra especie está basada en nuestras debilidades?
Si es así, creo que debo empezar por hacer algo si quiero dejar de ser infeliz por todos los contras que pueden rodear mi vida como mujer.
Es verdad que para mí no son los puestos rimbombantes y las oficinas a todo lujo que en la puerta dicen: "CEO", pero soy muy feliz en mi trabajo porque hago lo que amo y me queda mucho tiempo para dedicarme a mis prioridades en la vida.
Es verdad que para mí no será el reconocimiento de una profesionista destacada, pero me llena más de satisfacción hacer algo que le haga la vida más fácil a quienes trabajan conmigo.
Es verdad que para mí no son los viajes de negocios por Europa, Estados Unidos o Asia, pero sé que el día que viaje a estos lugares, será maravilloso porque iré por placer.
Es verdad que las mujeres nos volvemos locas una vez al mes, pero un mundo lleno de mujeres cuerdas sería muy aburrido.
Es verdad que hay hombres que engañan en todos los aspectos, pero la verdad es que el mío no y eso me hace muy feliz.
Es verdad que no puedo darme el lujo de ser una "mantenida", pero sé que si quiero, puedo encontrar tiempo para dedicarle al jardín de mi corazón y de mis anhelos.
Es verdad que me dan envidia las mujeres que se liberan más allá de lo razonable, pero no cambiaría mi vida por la de ellas.
Es verdad que por muchos años me sentí infeliz hija de Eva, ¡pero ya no más!
Hoy mi forma de percibir el mundo femenino ha cambiado porque decidí enfocarme en lo mejor y no en lo peor.
Aquí en México somos muy devotos de la Virgen María en muchas de sus advocaciones. Para todo México está La Guadalupana y para nosotros los tapatíos además está la Virgen de Zapopan.
Personalmente María no significó para mí nada más allá de ser la madre de Jesús. En los últimos meses me he encontrado con que su significado es mucho más grande y enriquecedor de lo que yo creía, pero que como su participación en la obra de su hijo pareciera no trascender más allá de haberle dado a luz y de haberle llorado a los pies de la cruz, nunca le di la importancia que tiene.
Haciendo a un lado la polémica de si es o no la madre virgen de Dios hecho hombre, creo que María es un buen ejemplo de mujer que vive con dignidad y que se entrega a quien le dio la vida, es decir, a Dios.
Finalmente cada quien es la persona que puede ser. Habrá quienes estén llamados a la vida religiosa, habrá quienes estén llamados a brillar en lo profesional, habrá quienes estén destinados a ser padres extraordinarios y habrá quienes estén destinados a cambiar al mundo 180 grados con su creatividad. Habrá bueno y habrá malo; en uno está decidir de qué lado quieres vivir y de quien quieres seguir su ejemplo. ¡El chiste es ser FELIZ en el proceso!
¡FELIZ DIA DE LA MUJER!
viernes, 31 de diciembre de 2010
Para Cerrar el 2010
jueves, 2 de diciembre de 2010
Para superar el dolor
viernes, 26 de noviembre de 2010
Manejando Emociones

Esta semana he vivido en un torbellino de ellas y aunque esto es algo de la vida cotidiana, creo que estoy aprendiendo a no dejar que las emociones dominen mi razón.
Ha sido de lo más complicado pero ahí la llevo.
No sé si envidiar al sexo masculino porque su naturaleza les permite tener un mejor manejo de sus emociones, pero como he visto mujeres que lo han logrado, no pierdo la esperanza de contarme algún día entre ellas.
Creo que debo empezar por no envidiarlos... ¿verdad?
¡Bonito día y fin de semana!
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Como te ven, te tratan
Hace muchos años mi esposo tuvo un desafortunado accidente donde perdió el ojo izquierdo. Cuando yo lo conocí no usaba prótesis y aunque su aspecto llamaba la atención a primera vista, los lentes que siempre ha usado terminaban por desviarla la mayor parte del tiempo.
Después del accidente, el doctor que lo atendió le dijo que tenía que ponerse de inmediato una prótesis porque su aspecto era monstruoso. Él, como buen adolescente de 14 años se indignó ante semejante comentario y le dijo que ese aspecto no sería impedimento para que él siguiera con su vida y lograra todo lo que se le diera la gana.
Años más tarde decidió que era momento de hacer algo por él y su apariencia. Se preguntó si aquel aspecto no sería factor para no alcanzar algunos propósitos (sobre todo profesionales) y llegó a la conclusión de que como te ven, te tratan.
"¿Que pensarías de un cuate que trae su carro chocado por mucho tiempo?" Me decía. "Da la impresión de que no le importa, de que es descuidado o desidioso."
Y advertí que tenía razón y que el aspecto exterior cuenta mucho para el mundo porque es la puerta de entrada a todo lo demás.
Después de que nacieron mis hijos me quedé con diez kilos de más que no hice nada por bajar. El comentario de toda la gente que por alguna razón veía mis fotos de antes de que nacieran mis hijos era el mismo: "¡Ay, qué delgadita que eras!"
Hace poco más de dos años me hicieron una histerectomía y un año más tarde me encontré con otros quince kilos de sobre peso, producto quizá de un desbalance hormonal, o tal vez porque en lugar de limitarme con la comida, comí y comí de más.
Con tantos kilos de más me sentía muy mal física y emocionalmente, así que me determiné a bajarlos antes de que se me desatara una diabetes o algún otro mal relacionado con el sobre peso.Me costó mucho trabajo pero al cabo de ocho meses ya había perdido veinte de los veinticinco kilos que traía de más y el cambio fue bastante notorio. Al principio me sentí muy bien porque todo el esfuerzo y sacrificio que había implicado cambiar de hábitos alimenticios pagaron su precio con los comentarios de la gente que me decía que me veía muy bien, así que no me detuve hasta bajar los otros cinco kilos que todavía me sobraban.
Noté también que el trato de la gente para conmigo cambió a partir de que me vieron sin toda esa bola de kilos que traía encima y aunque por un lado fue halagador, por otro fue decepcionante porque es triste ver que algo que se va a acabar eventualmente, tenga más peso que lo que nunca envejece.
Los que me conocieron gorda y que entonces no me hablaban, hoy me hablan y quieren pasar tiempo conmigo, me buscan y me invitan a sus eventos.

Y bueno, nada en este mundo pasa sin dejarte algo por aprender. Si bien es cierto que la apariencia no debe pesar más que otras características de las personas, tampoco debe relegarse a último plano por el simple hecho de que algún día se acabará.
Es como el portón de entrada a un jardín que reverdecerá todos los años. Si no lo pintas, le arreglas las farolas que iluminan el camino y le barres las hojas secas que el otoño dejó, nadie se acercará para admirar lo que tiene dentro.
Pues sí, como te ven te tratan y está en ti cómo quieres que te vean y por lo tanto, cómo quieras que te traten.
martes, 9 de noviembre de 2010
Gracias a la vida
Siempre me ha gustado mucho la totalidad de su letra, tan humanista, tan idealista, tan amorosa; pero lo que más me mueve es la manera en que va del individualismo en las primeras líneas de cada estrofa a la mención y presencia constante del hombre a quien ama, en la última. Pasa del yo al tú de una manera sutil pero encerrando en esa transición el tributo a esa persona que siempre está, el agradecimiento, el amor absoluto, el gusto, la devoción.
Hay muchísimo por lo que podría agradecer, pero hoy quiero hacerlo especialmente por el hombre que camina la vida a mi lado; porque él es el origen de mucho de lo agradecible de mi vida; porque está siempre, porque me acompaña y me cuida y me mima y me calienta los pies en las noches de frío, porque no necesito más que su sonrisa para sonreír, porque nunca más seré nómada mientras me abrace, porque conoce mis cicatrices y las acepta, porque su amor es el perfecto contrapeso de mi perenne egoísmo, porque siempre me saca de las peores pesadillas en el momento oportuno.
Gracias a la vida que me ha dado tanto en un solo hombre, en un sólo amor.
Y gracias también a los que han leído y han contenido la risilla irónica que provoca lo cursi. Quienes me conocen saben que lo soy irremediablemente, sólo que hoy me di permiso de un poco más. Es lo menos que merezco en mi cumpleaños ¿no? ;)
jueves, 30 de septiembre de 2010
Adolescencias
El caso es que mis hijos, mi adolescente y mi puberto, me ponen a prueba en todos sentidos en todo momento. El descubrimiento de que nada de lo que sobre esta etapa haya imaginado mientras eran sólo un par de niños pequeños se acerca ni remotamente a lo que hoy me cubre y me revuelca como avalancha, me vuelve a cubrir y me vuelve a revolcar. Son muchos los miedos, demasiados los gritos de mi propia etapa adolescente que debo callar constantemente para no permitir que mis frustraciones tomen las riendas de la madre que soy ni empañen la que deseo llegar a ser dentro de un lustro o dos o tres. En eso se me va el ochenta por ciento de mis energías. El veinte restante se diluye entre el resto de mis responsabilidades. Entiendo que no debe ser así y empiezo a buscar salidas para los sueños inconclusos, para los kilómetros que me esperan, para los ríos de tinta que guardan las palabras que algún día lograré disponer en orden sobre una hoja de papel. Entiendo, también, que no debo dejar de trabajar en mi yo adolescente, que debo buscarme, quererme, perdonarme y aceptarme, dejar de sentirme víctima y mirarme en el espejo nuevo de los recuerdos de mis recién reencontrados compañeros de preparatoria (sobre esto vendré a escribir pronto); en resumen: sanar. Nada que no tenga puedo entregarle a mis hijos, nada que no sea.
jueves, 16 de septiembre de 2010
México lindo y querido
Y aquí estamos, doscientos años después gritando: "¡Viva México!", "¡Vivan los héroes que nos dieron patria y libertad!". Y después ¿Qué?
A seguir la vida, supongo. A vivir a todo pulmón en este México lindo y querido que ha estado rodeado por intereses individuales que nos han llevado a la desunión y a la falta de consideración para con el próximo.
Celebro que haya vuelto a nuestras escuelas la clase de "Civismo", esa que no debió desaparecer nunca porque gracias a ella aprendemos a verdaderamente amar a nuestra patria, dando lo mejor de nosotros mismos y anteponiendo los intereses de la comunidad por encima de los personales; esa clase donde aprendimos a ser respetuosos de las autoridades porque son autoridades para darnos una estructura civilizada en la cual podamos desenvolvernos mejor y podamos desarrollar nuestro potencial.
Veo con tristeza que después de doscientos años, los mexicanos no hemos aprendido a luchar por lo que verdaderamente representa un bien para todos; que preferimos la comodidad inmediata aunque no sea duradera, por encima de cualquier sacrificio que nos lleve a un verdadero crecimiento.
Y es una pena que siendo un país tan grande y con tantas ventajas que no se dan en otras partes del mundo, estemos luchando por salir de aquí a cualquier costo porque la calidad de vida puede ser tan miserable como lo era para aquellos que iniciaron el movimiento independentista o para aquellos que iniciaron la revolución.
Se que es complicado para los mexicanos que sí deseamos de corazón que este sea un país donde todos tengamos oportunidades de crecimiento y de trabajo honesto y bien remunerado, porque es nadar contra la corriente, es encontrarnos con muchos mexicanos flojos, aprovechados y trinqueteros que hacen lo que se les da la gana con tal de llevar al pie de la letra la ley del mínimo esfuerzo.
Y no, no estoy en contra de buscar formas que nos den más por menos, eso se llama optimizar recursos y creo que es muy positivo en todos los sentidos, en lo que estoy en total desacuerdo es cuando esa ley del mínimo esfuerzo sirve para pisotear los derechos de otros compatriotas que se parten el alma para darle de comer a su familia y una calidad de vida más o menos decente.
¿Hasta cuándo vamos a darnos cuenta de que el bien común es directamente proporcional a nuestro bien personal?
Recordemos lo que Ramón López Velarde escribió con mucho tino en su poema "Suave Patria": "la Patria es impecable y diamantina". Somos nosotros con nuestro proceder, los que la manchamos y la tiramos al suelo a rodar como si fuera un pedazo de carbón que no vale nada.
Quiero pensar que es cierto que el eterno destino de México, por el dedo de Dios se escribió, y que no es sólo una frase conmovedora dentro de las estrofas de un Himno Nacional que cantamos con mucho orgullo el día que un compatriota gana algo en algún evento internacional o cuando es 16 de septiembre, 20 de noviembre o 5 de mayo.
Porque si es cierto que el destino de México ha sido escrito por Dios mismo, entonces podremos guardar esperanzas de que algún día, esos soldados que en cada hijo el cielo le dio, se levantarán para luchar por su patria con sus mejores armas: la buena voluntad, el trabajo para todos, la honestidad y la rectitud.
Y ojalá que no pasen otros doscientos años para verlo...
sábado, 28 de agosto de 2010
Satisfacción
Así como me gusta llorar mis fracasos, me gusta celebrar mis triunfos.Acabo de tener uno muy grande que significó un esfuerzo no tan grande.
Sí, suena raro pero la verdad es que todo fluyó. Me pregunto qué hay diferente en mí y sólo puedo decir que un poco más de madurez.
Y lo mejor de todo es que esta madurez me llegó en la juventud.
¿Verdad que vale la pena celebrar la madurez cuando aún eres joven?


