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martes, 30 de octubre de 2012
In my secret garden
She'll let you in her house
If you come knockin late at night
She'll let you in her mouth
If the words you say are right
If you pay the price
She'll let you deep inside
But there's a secret garden she hides
She'll let you in her car
To go drivin round
She'll let you into the parts of herself
That'll bring you down
She'll let you in her heart
If you got a hammer and a vise
But into her secret garden, don't think twice
You've gone a million miles
How far you get
To that place where you can't remember
And you can't forget
She'll lead you down a path
There'll be tenderness in the air
She'll let you come just far enough
So you know she's really there
She'll look at you and smile
And her eyes will say
She's got a secret garden
Where everything you want
Where everything you need
Will always stay
A million miles away
miércoles, 30 de marzo de 2011
Las Limitaciones.... ¡Están en tu cabeza!
En cierto modo siempre he estado consciente de que mi mundo es pequeño, pero no me había dado cuenta plena de que su pequeñez ha ido en directa proporción con lo que yo he pensado son mis limitaciones.
Y bueno, no es que de la noche a la mañana crea que puedo desafiar las leyes que rigen a este universo... no se trata de eso, se trata de que en lugar de tenerlas como una barrera o de querer ir en su contra, las uses a tu favor.
Pienso en lo que tienen que hacer por ejemplo las personas que en algún momento llamamos discapacitados (después se llamaron "con capacidades diferentes", pero el término murió porque toooodos tenemos capacidades diferentes). El caso es que las personas que han padecido alguna enfermedad que les ha obligado a llevar una vida distinta a la de la mayoría, por falta de algún miembro o parte de su cuerpo, o aquellos que por un accidente han quedado en las mismas circunstancias, son un ejemplo muy palpable de que en verdad, las limitaciones están sólo en tu cabeza.
Aquí en México es bien sabido que los atletas paralímpicos están mucho más comprometidos y aman más la camiseta que los otros atletas. Sin querer entrar en controversias simplemente señalaré que mientras los atletas mexicanos que participan en las olimpiadas traen dos o tres medallas (si bien les va), los paralímpicos se traen decenas y cada uno por lo menos trae dos o tres. ¿A qué se debe esto? No sé en otros países pero aquí en México el mundo es tremendamente hostil con personas en estas condiciones y sin embargo muchos de ellos salen adelante con mucha más dignidad de lo que lo hacemos los que tenemos el paquete completo.
Y el secreto no es tan secreto en realidad. La razón por la que ellos no sólo salen adelante con más dignidad sino que además brillan en lo que sueñan, es porque están acostumbrados a hacer el esfuerzo que sea necesario para alcanzar lo que anhelan.
Hablando de forma personal diré que es irónico que alguien que no tiene que esforzarse tanto como quien no tiene piernas o manos o que es ciego, se limite tanto en cosas tan elementales como la felicidad.
Digo, no dudo que hay gente infeliz y amargada por su condición de vida (con o sin discapacidad), pero veo con admiración y gusto que son más las personas con capacidades especiales que buscan su felicidad y se abrazan a ella sin importar sus condiciones de vida (o por encima de lo que ellas representan), que los que lo tenemos todo.
Por ejemplo, a partir de mi crisis existencial sobre mi postura como empleada y mamá, descubrí que no es posible brillar en ambas facetas porque por su naturaleza se contraponen. Al principio me frustré, lloré y me emberrinché porque me parecía injusto que este mundo estuviera mejor diseñado para los hombres, que ellos gozaran de todas las ventajas y que nosotras cargáramos más con las responsabilidades, que con la realización de nuestros proyectos porque "alguien" tiene que quedarse a cuidar a los niños.
Estoy muy agradecida de mi trabajo de medio tiempo y no lo cambiaría por nada, pero al ver que no tendría un desarrollo como yo lo imaginaba debía ser, me resigné a vivir una existencia laboral tirando a la mediocridad. Y no es que sea chambona y haga mal mi trabajo. Una cosa siempre me ha quedado clara, si vas a hacer las cosas hazlas bien o mejor dedícate a algo más, pero me quedaba claro que por ejemplo los cursos de capacitación, los proyectos especiales y los viajes no eran algo que cabía en mi universo.
Hace unos días descubrí que estaba en un error. Que el crecimiento y el desarrollo no se limitan a tu concepción de éxito; que el universo es infinito y que por lo tanto está en constante expansión y por ende también lo están las cosas que lo componen.
No, no me volví loca y de pronto creo que todo se expande por mi gusto. Como dije al principio, no creo que en este mundo haya una sola cosa que se haga realidad en contra de las leyes que rigen el universo (muy inteligentemente creadas, por cierto), lo que sí creo es que el espectro es mucho más grande y de mayor alcance de lo que podemos ver.
Puesto en otras palabras y usando mi situación para dar marco en particular a este caso, yo no podré físicamente expandirme, pero existen partes de mí que están fuera de esa "limitación" física, y que sí se pueden expandir para trabajar a mi favor si así lo deseo.
¿Quién diablos dice que mi empresa se va a quedar toda la vida como está y que por lo tanto no tengo cabida en otros marcos funcionales?
Eso es algo en lo que no había pensado hasta que mi jefe me invitó a participar en un par de proyectos que me tienen muy entusiasmada por el reto que implican, y por el desarrollo profesional y personal que sin duda ofrecen a los involucrados.
Ahí me di cuenta de que puedo crecer aun cuando no tenga un cambio de puesto hacía arriba en mi organización.
¿Cuántas otras cosas he limitado en mi vida porque no encajan con mi manera de ver las cosas?
¡Puuuuuuf! Cientos, tal vez miles.
Lo que sí creo es que todo camino requiere de un esfuerzo, tal vez uno extraordinario, pero de que se puede, se puede.
¿Y tú, a dónde quieres llegar y qué estás dispuesto a hacer para conseguirlo?
Nos vemos en la próxima.
jueves, 24 de marzo de 2011
Noche

Me cuelgo de la alta noche, me pierdo en sus oscuridades de terciopelo. Soy noche. Soy de la noche. Mi sueño sube y baja entre sus cavernas húmedas, salitrosas. La plata que la salpica fascina a mis sentidos despiertos... los dormidos nunca, los dormidos buscan el silencio rasposo del negro y el gris fusionados, convertidos en el todo más absoluto. La noche que soy no tiene luces amarillentas de ciudad, acaso algún farol perdido en un recuerdo, sólo eso. La noche que soy es un manto de ausencia de luz pero plagado de ruidos de grillo y alguna que otra luciérnaga rompiendola a momentos; noche de campo, de hierbillas cerradas, de pájaros que duermen.
martes, 8 de marzo de 2011
¿Hija de Eva?
Celebrando el día de la mujer me puse a reflexionar la forma en la que ha cambiado mi percepción sobre mi propia condición de mujer.Hasta hace algunos años, pensé y sentí sin lugar a dudas, que el haber nacido mujer era más una maldición que otra cosa, y es que pareciera que todo está en nuestra contra.
Las mujeres de antes vivían para su hogar, su marido y sus hijos. Ellas no cargaban con el peso de salir a ganarse el pan para la mesa, una condición bastante cómoda, pero que tristemente se veía ensombrecida por una lista interminable de contras que se resumen en: vivir sojuzgada al machismo del marido y no tener voz ni voto en la toma de decisiones que afectan a la familia.
Si la mujer tenía marido y éste ganaba buen dinero, tal vez podría vivir bien, pero lo más probable sería que el señor tuviera por ahí un par de "casas chicas" o "segundos frentes" y por lo tanto, que gran parte del dinero que él ganara con el sudor de su frente nunca se vería en la casa ni en los hijos.
¿Es vida soportar a un hombre que te ningunea, te engaña emocional y sexualmente, no te da libertad ni siquiera para salir a hacer tus pendientes en la calle con tranquilidad y aparte te atosiga con que tú eres la que le pone el cuerno? ¡Definitivamente no!
Y bueno, también estaban los que dejaban abandonada a la mujer después de haberla llenado de hijos; los que no la abandonaban pero que padecían de alcoholismo u otras adicciones que les quitaban la cordura.
¿Y qué hay de la mujer que se quedaba sola y no estaba capacitada más que para trabajar en las labores de la casa?
Sé que muchas familias se sostuvieron de una madre que lavaba, planchaba o cosía ajeno, pero estos trabajos nunca fueron bien remunerados porque dicen que hay quien los hace gratis: "el ama de casa", "la esposa".
Mi bisabuela materna decía que no podías darte el lujo de ser una "mantenida", que había que estudiar y prepararse porque nunca sabías lo que podría depararte el destino.
Agradezco a mi bisabuela haber tenido esa visión porque gracias a mi preparación, hoy puedo proveer a mi hogar lo que con tanto gusto gano en mi trabajo, y no le temo a la adversidad en la forma que se llegara a presentar, pero la verdad de las cosas es que durante mucho tiempo esta visión de la vida se contrapuso con lo que yo deseaba y me costó trabajo encontrar un equilibrio entre mis anhelos profesionales y mis deberes para con la familia.
Por si esta lista de inconvenientes fuera poca cosa, tenemos los "maravillosos" vaivenes de nuestra condición física. Los hombres dicen que religiosamente una vez al mes, las mujeres nos volvemos locas... ¿será?
Hace ya tres años que me hicieron una histerectomía y la verdad es que no puedo decir que mi vida ha sido ciento por ciento mejor sin la marabunta de problemas que me aquejaban, pero reconozco que por lo menos soy mucho más feliz porque lo que más aborrecía de esta condición, ya se fue. Claro que ahora que ya me libré de los cólicos menstruales, las fuertes pérdidas de sangre en cada periodo y el tener que estar en la zozobra de si menstruaré o no, han influido para que me sienta muy bien pero también me he dado cuenta de que al haber perdido todo esto, otras cosas que antes estaban bien se descompusieron y para vida de medio componerlas, pues hay que tomarse religiosamente una serie de medicinas. No hay manera de tener el pastel y comérselo, ¿cierto?
Los únicos dolores de parto que tuve fueron de mi segundo hijo y la verdad es que no me dieron tan fuertes como a algunas mujeres. Me acuerdo que tuve un chorro de horas de contracciones pero hasta me di el lujo de ir a hacer súper (compras de mercado) por aquello de que después no podría hacerlo.
Sí, mis dos hijos nacieron por cesárea y en lugar de recuperarme en tres días, me tardé como tres semanas.
Recuerdo que mi madre (QEPD), me dijo cuando me quitaron la matriz que si estos problemas no serían ocasionados por mi constante y eterna renegadera de vivir con esta condición de mujer y en su momento me disgusté con ella, pero después llegué a la conclusión de que tal vez tenía razón.
Otra cosa que me molestaba de ser mujer era el hecho de vivir a expensas de un hombre que con la mano en la cintura, podría engañarte con otras mujeres (o peor, con hombres).
Una amiga de la familia se fue con su hija recién nacida de viaje, en el camino se le puso mal de salud y optó por regresar. Al llegar a su casa, se encontró a su marido encamado con otro hombre. ¡Plop!
Ah, pero la infidelidad no se da nada más en el aspecto sexual y sin embargo, pareciera que es lo único que nos importa. "¡Puedes estar enamorado de ella, pero no la toques!"
Y claro, la otra cara de la moneda, el hombre que no pone en riesgo sus sentimientos ni sus emociones así que no ve que haga nada malo al compartir la cama con otra que no es su mujer.
Definitivamente es mucho más terrible vivir con un hombre que ama a otra (o a muchas otras) mujeres, pero pese a lo que digan, no me trago todavía aquello de que no importa que él se acueste con otras puesto que no le importan. Creo que la sexualidad es mucho más que sólo placer corporal y que dentro del matrimonio, debería ser exclusivo de los esposos.
Volviendo un poco al punto de la mujer que se prepara para salir a trabajar, nos encontramos con el hecho de que si quieres brillar en tu profesión tienes que dejar de lado el aspecto familiar o si quieres enfocarte en el aspecto familiar, debes resignarte a que tu profesión nunca llegará a relucir. Y aquí caben muy bien las palabras de Jesús: "No puedes servir a dos amos. Quien sirve a dos amos, amará a uno y despreciará al otro. Atenderá a uno y descuidará al otro". ¿Qué hacer entonces cuando ya tu vida está compuesta por estos dos aspectos?
Alguna vez me contaron que una ejecutiva de grupo Pepsico, llegó un día y dijo: "Seguramente en el mundo hay quien haga igual de bien o mejor mi trabajo, pero para criar a mis hijos y atender a mi marido no hay quien lo haga como yo". La mujer renunció a su brillante puesto de directivo y se fue a su casa.
Buscando citas sobre la mujer me encontré esta que reza:
"Mujer, de nada te serviría ser una profesional exitosa, una ejecutiva triunfadora y una mujer destacada, si no logras ser mejor señora de tu casa, mejor compañera de tu marido ¡y mejor madre de tus hijos!"
Zenaida Bacardí de Argamasilla.
¿Y quién es Doña Zanaida Bacardí de Argamasilla? Pues lo único que sé es que es una autora de poemas, cartas y pensamientos y que además es católica.
La verdad es que su frase hace sentido en mi cabeza y en mi corazón porque algún día tratando de encontrar el éxito profesional, vi ensombrecida mi vida familiar y la verdad es que fue en ese punto en el que decidí que en mis prioridades estaba la familia antes que el trabajo. ¡Bendito Dios que puedo hacerlo!
Y luego están las mujeres que mi abuela llama “cariñosamente” "prófugas del lavadero". Esas que botaron todo lo que les estorbaba para ir en pos de su satisfacción disfrazada de felicidad. Recuerdo con qué rabia las miraba porque me parecía una injusticia que ellas gozaran de todos los bienes y no tuvieran ninguna responsabilidad. ¿De verdad? ¡Igual y era envidia!
Hoy podemos ver que estas mujeres tenían una "vida secreta" y que estaba plagada de miedos, frustraciones, resentimientos e insatisfacciones. Muchas de ellas se han entregado al alcohol, a las drogas, al sexo promiscuo y algunas de ellas en el camino, se toparon con la enfermedad y eventualmente con la muerte.
¿Y a quién le debemos toda esta cadena de sufrimientos? ¡Pues a nuestra querida EVA! Esa que por mensa le dio a Adán de comer el fruto que Dios le prohibió.
¿Será realmente que la condenación de nuestra especie está basada en nuestras debilidades?
Si es así, creo que debo empezar por hacer algo si quiero dejar de ser infeliz por todos los contras que pueden rodear mi vida como mujer.
Es verdad que para mí no son los puestos rimbombantes y las oficinas a todo lujo que en la puerta dicen: "CEO", pero soy muy feliz en mi trabajo porque hago lo que amo y me queda mucho tiempo para dedicarme a mis prioridades en la vida.
Es verdad que para mí no será el reconocimiento de una profesionista destacada, pero me llena más de satisfacción hacer algo que le haga la vida más fácil a quienes trabajan conmigo.
Es verdad que para mí no son los viajes de negocios por Europa, Estados Unidos o Asia, pero sé que el día que viaje a estos lugares, será maravilloso porque iré por placer.
Es verdad que las mujeres nos volvemos locas una vez al mes, pero un mundo lleno de mujeres cuerdas sería muy aburrido.
Es verdad que hay hombres que engañan en todos los aspectos, pero la verdad es que el mío no y eso me hace muy feliz.
Es verdad que no puedo darme el lujo de ser una "mantenida", pero sé que si quiero, puedo encontrar tiempo para dedicarle al jardín de mi corazón y de mis anhelos.
Es verdad que me dan envidia las mujeres que se liberan más allá de lo razonable, pero no cambiaría mi vida por la de ellas.
Es verdad que por muchos años me sentí infeliz hija de Eva, ¡pero ya no más!
Hoy mi forma de percibir el mundo femenino ha cambiado porque decidí enfocarme en lo mejor y no en lo peor.
Aquí en México somos muy devotos de la Virgen María en muchas de sus advocaciones. Para todo México está La Guadalupana y para nosotros los tapatíos además está la Virgen de Zapopan.
Personalmente María no significó para mí nada más allá de ser la madre de Jesús. En los últimos meses me he encontrado con que su significado es mucho más grande y enriquecedor de lo que yo creía, pero que como su participación en la obra de su hijo pareciera no trascender más allá de haberle dado a luz y de haberle llorado a los pies de la cruz, nunca le di la importancia que tiene.
Haciendo a un lado la polémica de si es o no la madre virgen de Dios hecho hombre, creo que María es un buen ejemplo de mujer que vive con dignidad y que se entrega a quien le dio la vida, es decir, a Dios.
Finalmente cada quien es la persona que puede ser. Habrá quienes estén llamados a la vida religiosa, habrá quienes estén llamados a brillar en lo profesional, habrá quienes estén destinados a ser padres extraordinarios y habrá quienes estén destinados a cambiar al mundo 180 grados con su creatividad. Habrá bueno y habrá malo; en uno está decidir de qué lado quieres vivir y de quien quieres seguir su ejemplo. ¡El chiste es ser FELIZ en el proceso!
¡FELIZ DIA DE LA MUJER!
Y si creen que todo el rollo mareador del principio es obra de una imaginación fértil pero fatalista, vean aquella película mexicana de nombre: "¿Por qué nací mujer?", del año 1970. Muuuucho de lo que les cuento me tocó verlo en las familias de mis padres y otro tanto en las mujeres que se me han atravesado en el camino. La escritora Myriam Salinas, supo retratar muy bien en esta historia la vida de la mujer mexicana.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Correr y desnudarse
Empecé a correr hace poco menos de dos años. No es que haya logrado mucho en cuanto a distancias pero el correr, hoy por hoy, cinco kilómetros tres veces por semana me hace sentir, más allá de los innumerables beneficios físicos, algo así como poderosa.
A lo largo de mis años he sido básicamente sedentaria, salvo breves y esporádicos períodos en los que he estado inscrita en algún gym; pero desde que una mañana de sábado sentí la libertad estrellarse en mi cara mientras corría, no he vuelto a ser la misma. Mis piernas han adelgazado, mi estrés ha disminuído, mi cintura mide menos, mi mente se ha liberado, los problemas parecen más pequeños, el bikini me viene bien en la playa, mis pulmones se han saneado un poco y cada vez le cuesta más al tabaco convencerlos de aceptar más de dos cigarrillos, los leggins y los jeans entubados forman parte de mis atuendos diarios, me siento capaz de nuevas metas, empiezo a preocuparme más por mi alimentación, me gusta mucho más lo que veo cuando miro al espejo, mi desnudez ya no me asusta.
Como dice Anabell en la entrada previa, como te ven te tratan; pero un poco más allá de eso, creo que como te ves te sientes y te tratas tú misma; el trato de los demás es entonces consecuencia de lo que proyectas, de esa seguridad que te da salir de casa por la mañana y caminar por la calle sintiéndote una reina, guapa, segura. Es entonces cuando los demás empiezan a voltear, a mirarte e incluso a propinarte algún piropo. El círculo virtuoso se abre y los resultados positivos se van desgranando a lo largo del día en el resto de los momentos de interacción social y en cada uno de tus encuentros con el espejo.
Ayer noche vi en la tele un programa de la BBC que se llama "How to look good naked". La finalidad de cada episodio es hacer que la protagonista en turno aprenda a aceptar y a amar su cuerpo de tal forma que al término del mismo se permita fotografiarse desnuda y caminar por una pasarela en ropa íntima. La fulanita de anoche era una inglesa rubia simplona, pasada de peso, desaliñada y con un pésimo sentido de la moda, una mujer que odiaba su cuerpo al extremo de no atreverse a mirar su reflejo desnuda. Me impactó el proceso por el que la fueron llevando para que se diera cuenta gradualmente de que ni sus bubbs eran tan enormes como ella pensaba ni su cuerpo tan repulsivo como se había acostumbrado a creer, y todo sin hacerla bajar un gramo de su peso. La aceptación llegó finalmente y se atrevió a posar frente a la cámara sin nada más que un peinado glamoroso y un maquillaje divinamente profesional. El resultado fueron las fotos espectaculares de una mujer que se siente hermosa y lo proyecta. No hubo cirugías ni lipos ni implantes ni nada, todo el trabajo fue a nivel mental y emocional.
Cuando el programa terminó me quedé pensando en mí, en todo eso que he detestado de mi cuerpo a lo largo de los años, y en cómo el correr me ha ido cambiando sistemáticamente esos rencores, en cómo ha ido transformándolos en orgullo por mí y en una reconciliación con mis chaparreras (por cierto, cada vez más pequeñas). La conclusión es una súbita comprensión de que el resto está en mi mente.
A lo largo de mis años he sido básicamente sedentaria, salvo breves y esporádicos períodos en los que he estado inscrita en algún gym; pero desde que una mañana de sábado sentí la libertad estrellarse en mi cara mientras corría, no he vuelto a ser la misma. Mis piernas han adelgazado, mi estrés ha disminuído, mi cintura mide menos, mi mente se ha liberado, los problemas parecen más pequeños, el bikini me viene bien en la playa, mis pulmones se han saneado un poco y cada vez le cuesta más al tabaco convencerlos de aceptar más de dos cigarrillos, los leggins y los jeans entubados forman parte de mis atuendos diarios, me siento capaz de nuevas metas, empiezo a preocuparme más por mi alimentación, me gusta mucho más lo que veo cuando miro al espejo, mi desnudez ya no me asusta.
Como dice Anabell en la entrada previa, como te ven te tratan; pero un poco más allá de eso, creo que como te ves te sientes y te tratas tú misma; el trato de los demás es entonces consecuencia de lo que proyectas, de esa seguridad que te da salir de casa por la mañana y caminar por la calle sintiéndote una reina, guapa, segura. Es entonces cuando los demás empiezan a voltear, a mirarte e incluso a propinarte algún piropo. El círculo virtuoso se abre y los resultados positivos se van desgranando a lo largo del día en el resto de los momentos de interacción social y en cada uno de tus encuentros con el espejo.
Ayer noche vi en la tele un programa de la BBC que se llama "How to look good naked". La finalidad de cada episodio es hacer que la protagonista en turno aprenda a aceptar y a amar su cuerpo de tal forma que al término del mismo se permita fotografiarse desnuda y caminar por una pasarela en ropa íntima. La fulanita de anoche era una inglesa rubia simplona, pasada de peso, desaliñada y con un pésimo sentido de la moda, una mujer que odiaba su cuerpo al extremo de no atreverse a mirar su reflejo desnuda. Me impactó el proceso por el que la fueron llevando para que se diera cuenta gradualmente de que ni sus bubbs eran tan enormes como ella pensaba ni su cuerpo tan repulsivo como se había acostumbrado a creer, y todo sin hacerla bajar un gramo de su peso. La aceptación llegó finalmente y se atrevió a posar frente a la cámara sin nada más que un peinado glamoroso y un maquillaje divinamente profesional. El resultado fueron las fotos espectaculares de una mujer que se siente hermosa y lo proyecta. No hubo cirugías ni lipos ni implantes ni nada, todo el trabajo fue a nivel mental y emocional.
Cuando el programa terminó me quedé pensando en mí, en todo eso que he detestado de mi cuerpo a lo largo de los años, y en cómo el correr me ha ido cambiando sistemáticamente esos rencores, en cómo ha ido transformándolos en orgullo por mí y en una reconciliación con mis chaparreras (por cierto, cada vez más pequeñas). La conclusión es una súbita comprensión de que el resto está en mi mente.
martes, 9 de noviembre de 2010
Gracias a la vida
La chilena Violeta Parra tuvo a bien componer esta maravilla de canción hace cuarenta y tantos años, varios antes de que yo naciera. Hoy se la quiero pedir prestada porque siento la obligación de agradecer este día en que llego a los 37.
Siempre me ha gustado mucho la totalidad de su letra, tan humanista, tan idealista, tan amorosa; pero lo que más me mueve es la manera en que va del individualismo en las primeras líneas de cada estrofa a la mención y presencia constante del hombre a quien ama, en la última. Pasa del yo al tú de una manera sutil pero encerrando en esa transición el tributo a esa persona que siempre está, el agradecimiento, el amor absoluto, el gusto, la devoción.
Hay muchísimo por lo que podría agradecer, pero hoy quiero hacerlo especialmente por el hombre que camina la vida a mi lado; porque él es el origen de mucho de lo agradecible de mi vida; porque está siempre, porque me acompaña y me cuida y me mima y me calienta los pies en las noches de frío, porque no necesito más que su sonrisa para sonreír, porque nunca más seré nómada mientras me abrace, porque conoce mis cicatrices y las acepta, porque su amor es el perfecto contrapeso de mi perenne egoísmo, porque siempre me saca de las peores pesadillas en el momento oportuno.
Gracias a la vida que me ha dado tanto en un solo hombre, en un sólo amor.
Y gracias también a los que han leído y han contenido la risilla irónica que provoca lo cursi. Quienes me conocen saben que lo soy irremediablemente, sólo que hoy me di permiso de un poco más. Es lo menos que merezco en mi cumpleaños ¿no? ;)
Siempre me ha gustado mucho la totalidad de su letra, tan humanista, tan idealista, tan amorosa; pero lo que más me mueve es la manera en que va del individualismo en las primeras líneas de cada estrofa a la mención y presencia constante del hombre a quien ama, en la última. Pasa del yo al tú de una manera sutil pero encerrando en esa transición el tributo a esa persona que siempre está, el agradecimiento, el amor absoluto, el gusto, la devoción.
Hay muchísimo por lo que podría agradecer, pero hoy quiero hacerlo especialmente por el hombre que camina la vida a mi lado; porque él es el origen de mucho de lo agradecible de mi vida; porque está siempre, porque me acompaña y me cuida y me mima y me calienta los pies en las noches de frío, porque no necesito más que su sonrisa para sonreír, porque nunca más seré nómada mientras me abrace, porque conoce mis cicatrices y las acepta, porque su amor es el perfecto contrapeso de mi perenne egoísmo, porque siempre me saca de las peores pesadillas en el momento oportuno.
Gracias a la vida que me ha dado tanto en un solo hombre, en un sólo amor.
Y gracias también a los que han leído y han contenido la risilla irónica que provoca lo cursi. Quienes me conocen saben que lo soy irremediablemente, sólo que hoy me di permiso de un poco más. Es lo menos que merezco en mi cumpleaños ¿no? ;)
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Ocho de Septiembre

La maternidad me llegó por vez primera hace once años, un día como hoy.
Me tomó por sorpresa porque se suponía que mi hijo llegaría hasta noviembre y como en muchas otras ocasiones, no estaba preparada para que eso sucediera.
La noche de anoche de hace once años, mi hijo comenzó a tener sufrimiento fetal, indicativo inequívoco de que mi embarazo definitivamente tendría que ver el fin en ese momento. Cobarde como soy para el dolor, hice de tripas corazón y me aguanté los horrores de una cesárea para la cual tampoco estaba preparada.
Recuerdo que cuando niña pensaba en el momento en que sería mamá, pero aquello era tan lejano que nunca me preparé realmente para la llegada de una experiencia de ese tamaño.
No sufrí para cuidar a mi hijo porque tuve muuuchos años de entrenamiento con mis muñecos. Incluso mi mamá me dio un bebé que mi papá le había regalado cuando yo nací. Era un güerito de ojos azules que atrás tenía una perilla para darle cuerda. Él heredó mis pañales de tela y alguna otra ropa que yo guardaba en una maleta vieja que mi mamá me había dado para jugar.
Pero ser mamá no es saber cuidar bebés... esa es la parte más sencilla de todo el asunto. Lo complicado viene el día que tienes que moldearlos y hacer de ellos, personas de bien.
Con mi hijo mayor cometí muchos errores (como muchos los cometen con sus primogénitos), porque no fui capaz de hacer un lazo entre su inocencia infantil y la adultez que he vivido desde que tengo algo así como once años.
Hoy, esa etapa se ha terminado y no hay marcha atrás. Hoy empieza la etapa de la pre adolescencia, esa donde mi marido dice que seré una extraordinaria madre porque finalmente mi hijo y yo, nos podremos entender.
Ojalá que así sea...
¡FELIZ CUMPLEAÑOS HIJO MIO!
Con amor: Tu mamá.
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martes, 31 de agosto de 2010
Otro agosto que se va

Algunas de las mejores cosas de mi vida han pasado en agosto así que puedo decir sin temor a equivocarme que agosto es mi mes favorito del año.
Este agosto, como muchos en otros años, ha sido sumamente enriquecedor. Me hubiera gustado tener más tiempo para llenar de letras estos maravillosos 31 días, pero la vida es así. A veces te da oportunidades para una cosa a manos llenas y a veces no.
Este mes fue de grandes vivencias, algunas muy difíciles y dolorosas. Aprendí mucho del dolor de mi abuela paterna en su enfermedad. Me acerqué a Dios para pedirle ayuda y consuelo y por supuesto que me los dio a manos llenas.
Las personas más queridas de mi vida me llenaron de cariño en mi cumpleaños y compartieron conmigo la dicha de mis once años de extraordinaria vida matrimonial.
Tuve unas maravillosas vacaciones de deberes materno-escolares que disfruté todo lo que fui capaz.
Tuve ocasión de reflexionar sobre lo que quiero hacer con mi vida en el futuro cercano.
Saboreé un delicioso café al lado de algunas de mis amigas más queridas.
Me reencontré con uno de mis más queridos amigos.
Y bueno, también tuve ocasión para sufrir un poco mis malestares de mujer que hace un par de años perdió su útero.
Hubo de todo sin duda. Creo que por eso me gusta Agosto y en especial este, y por eso nunca lo voy a olvidar.
Este agosto, como muchos en otros años, ha sido sumamente enriquecedor. Me hubiera gustado tener más tiempo para llenar de letras estos maravillosos 31 días, pero la vida es así. A veces te da oportunidades para una cosa a manos llenas y a veces no.
Este mes fue de grandes vivencias, algunas muy difíciles y dolorosas. Aprendí mucho del dolor de mi abuela paterna en su enfermedad. Me acerqué a Dios para pedirle ayuda y consuelo y por supuesto que me los dio a manos llenas.
Las personas más queridas de mi vida me llenaron de cariño en mi cumpleaños y compartieron conmigo la dicha de mis once años de extraordinaria vida matrimonial.
Tuve unas maravillosas vacaciones de deberes materno-escolares que disfruté todo lo que fui capaz.
Tuve ocasión de reflexionar sobre lo que quiero hacer con mi vida en el futuro cercano.
Saboreé un delicioso café al lado de algunas de mis amigas más queridas.
Me reencontré con uno de mis más queridos amigos.
Y bueno, también tuve ocasión para sufrir un poco mis malestares de mujer que hace un par de años perdió su útero.
Hubo de todo sin duda. Creo que por eso me gusta Agosto y en especial este, y por eso nunca lo voy a olvidar.
lunes, 26 de julio de 2010
De la vida, lo que te acomoda... y de la moda, también
Hablando de cosas hasta cierto punto banales, encuentro que me hubiera gustado en algún momento de mi vida, haberme formado cierto estilo en cuanto a mi arreglo personal.
Siempre me ha gustado la elegancia con el que se arreglaban las señoras de los años cuarentas y cincuentas del siglo pasado. El vestido, la media, el peinado y el zapato de tacón, siempre harán verse bien hasta a la mujer menos agraciada.
Veo las fotografías de las abuelas y las tías más mayores y me doy cuenta de que no nada más las señoras de sociedad se sabían vestir bien en aquel entonces.
Y es que es innegable que la media, el sombrero y el guante, hacen la diferencia.
Pero bueno, en estos tiempos volver a todos esos accesorios suena descabellado en primer lugar porque ya no es moda, y en segundo lugar porque igual y requeriría invertir mucho tiempo en el arreglo, mismo que francamente es preferible invertir en otras cosas.
A mí me encanta la televisión y en ella encuentro algunos modelos que me gustaría seguir, pero esas fantasías se desvanecen en el aire cuando me imagino en esas maravillosas vestimentas, una mañana en la que muy seguramente tenga que tirarme al suelo para desconectar alguna computadora que requiera un arreglo físico o que haya que treparse a un anaquel para revisar el ruteador que se niega a sostener en pie a la red. Murphy no falla, ya me lo ha hecho saber.

La que últimamente me tiene encantada con su forma de vestir y en general con su arreglo es Julianna Margulies, en The Good Wife.
Si ven las fotos de cuando Margulies salía en ER, se darán cuenta de que no es una extraordinaria belleza, sin embargo en The Good Wife le han sacado un maravilloso partido a sus facciones y en general a su figura.
Me encanta ese vestuario elegante y sobrio con que caracterizan a su personaje. Será tal vez porque es una abogada o porque es la esposa del político prominente y la quieren rep
resentar con el estilo impuesto por las esposas de los políticos norteamericanos como lo hiciera Jackie Kennedy en su momento.
Creo que es el mejor ejemplo de que una mujer bien peinada, bien maquillada, con un traje sencillo pero de corte sobrio, sus zapatos de tacón y por supuesto la media, se ve muy bien.
Siempre me ha gustado la elegancia con el que se arreglaban las señoras de los años cuarentas y cincuentas del siglo pasado. El vestido, la media, el peinado y el zapato de tacón, siempre harán verse bien hasta a la mujer menos agraciada.
Veo las fotografías de las abuelas y las tías más mayores y me doy cuenta de que no nada más las señoras de sociedad se sabían vestir bien en aquel entonces.
Y es que es innegable que la media, el sombrero y el guante, hacen la diferencia.
Pero bueno, en estos tiempos volver a todos esos accesorios suena descabellado en primer lugar porque ya no es moda, y en segundo lugar porque igual y requeriría invertir mucho tiempo en el arreglo, mismo que francamente es preferible invertir en otras cosas.
A mí me encanta la televisión y en ella encuentro algunos modelos que me gustaría seguir, pero esas fantasías se desvanecen en el aire cuando me imagino en esas maravillosas vestimentas, una mañana en la que muy seguramente tenga que tirarme al suelo para desconectar alguna computadora que requiera un arreglo físico o que haya que treparse a un anaquel para revisar el ruteador que se niega a sostener en pie a la red. Murphy no falla, ya me lo ha hecho saber.

La que últimamente me tiene encantada con su forma de vestir y en general con su arreglo es Julianna Margulies, en The Good Wife.
Si ven las fotos de cuando Margulies salía en ER, se darán cuenta de que no es una extraordinaria belleza, sin embargo en The Good Wife le han sacado un maravilloso partido a sus facciones y en general a su figura.
Me encanta ese vestuario elegante y sobrio con que caracterizan a su personaje. Será tal vez porque es una abogada o porque es la esposa del político prominente y la quieren rep
resentar con el estilo impuesto por las esposas de los políticos norteamericanos como lo hiciera Jackie Kennedy en su momento.Creo que es el mejor ejemplo de que una mujer bien peinada, bien maquillada, con un traje sencillo pero de corte sobrio, sus zapatos de tacón y por supuesto la media, se ve muy bien.

Claro que no soy la mujer de oficina que se mueve en círculos que requieren este tipo de arreglo, pero sinceramente me gustaría verme así por lo menos algunos días de la semana.
Independientemente de si me es posible o no llegar a un estilo como el de la señora Florrick, soñar no cuesta nada e intentarlo tampoco.
Y ya me voy a dormir porque para todo lo que se tiene que hacer para verse así, es necesario madrugar.
Independientemente de si me es posible o no llegar a un estilo como el de la señora Florrick, soñar no cuesta nada e intentarlo tampoco.
Y ya me voy a dormir porque para todo lo que se tiene que hacer para verse así, es necesario madrugar.
miércoles, 21 de julio de 2010
Las mujeres que no se soportan
Los opuestos se atraen y los iguales se rechazan.
Esta no es una conclusión a la que puedas llegar con mucha facilidad, ni siquiera si te remites a las leyes de la física.
Si tomas dos imanes, por un lado se atraerán y por el otro se repelerán, pero físicamente ¿qué los hace iguales por un lado y diferentes por el otro? El campo magnético, claro está; ese que se esconde a tus ojos pero que ahí está sin lugar a dudas.
Pero todo en la vida tiene sus "bemoles". Es posible que el género opuesto te atraiga porque la naturaleza nos empuja a ello, pero ¿qué pasa con todo aquello que nos hace diferentes? ¿no sientes de pronto la necesidad de que alguien te entienda porque tal vez ha vivido las mismas circunstancias?
Hacer amistades en general ha sido relativamente fácil para mí, a pesar de mi conducta fuertemente antisocial. Lo que sí ha sido complicado es lograr mantener una línea estable en mis relaciones con otras mujeres.
Sé que influyen muchos factores para que esto sea de esta manera, así que tomo esta parte de la vida como algo natural y hago mi mejor esfuerzo para que las cosas fluyan de la mejor forma posible y cuando esto no es así, pues también lo acepto y sigo adelante.
Pero dejando un poco de lado esta parte me encuentro con las mujeres que no se soportan en absoluto. Claro que en este vasto mundo hay cientos de personas de cualquier género con las que no nos llevamos por las razones que sean, pero el comportamiento entre hombres y mujeres que no se soportan no es el mismo cuando se trata de un "contrario" del mismo género.
Cuando estudiaba en la universidad, mis dos mejores amigas no se soportaban la una a la otra. Aquella relación era una especie de familia separada por un divorcio en donde yo tenía que elegir cuanto tiempo convivía con una y con la otra sin que hubiera sentimientos de alguna de las partes.
En su momento comprendí por qué no podían llevarse bien, sin embargo siempre deseé que fueran capaces de hacer a un lado sus diferencias para encontrar puntos de unión mucho más fuertes en sus similitudes, pero eso nunca se dio, aunque un día "hicieron las paces" y llevaron la fiesta en paz hasta que ya no estuvieron juntas en la escuela.
Vivencias como esta he tenido varias a lo largo de mi vida. Nada menos ayer me enteré de que una amiga de hace muchos años tampoco soporta a otra de mis amigas y pareciera que esto es mucho más común de lo que creía.
Hasta donde mi memoria alcanza a recordar, yo no había estado en lado de la amiga que no soporta a otra amiga de una amiga, hasta hace poco tiempo y esto es lo que la experiencia me ha dejado:
1. En verdad es muy complicado verle el lado bueno a las personas (¡porque claro que lo tienen!), cuando no hay muchos puntos de encuentro.
2. Generalmente eso que aborrecemos de ellas, nosotros también lo ostentamos como defecto.
3. Nos preguntamos por qué todo lo bueno les pasa a ellas si no hacen nada para merecerlo (o al menos eso parece).
La lista podría ser tan extensa como un pliego petitorio sindical, pero creo que en estos tres puntos se resumen las razones por las cuales no soportamos a equis o zeta mujer.
No es por darme baños de grandeza o de pureza pero la verdad es que a pesar de que la amiga de una amiga no me cae, nunca he puesto a mi amiga en el predicamento de elegir entre ella y yo. Creo que la vida va mucho más allá de los gustos y las opiniones personales de cada quien, y que para nada tienen que ser las mismas, vaya, ni siquiera similares.
Lo que sí ha sucedido es que la convivencia se ha tornado medio pesada cuando estamos todas juntas (incluyendo a las otras amigas). O bien hay muchos silencios, o de plano se han externado opiniones con un apasionamiento que deja mucho que desear sobre la capacidad de razonamiento de quien la expresa (naturalmente ella).
El caso y el cuento es que la vida ya nos puso en este camino y tenemos dos opciones: seguir ignorándonos por el resto de la eternidad, o tratar de encontrar un punto de encuentro que tal vez conduzca al nacimiento de una amistad que nos deje muchas cosas positivas a ambas.
Y como diría Cantinflas (QEPD): "Ahí está el detalle".
Sé que es posible hacer a un lado las diferencias sin perder nuestra identidad y sin dejar de lado nuestros ideales; por eso estoy determinada a darle una oportunidad a la persona.
Independientemente de si las cosas se dan o no, al final habré ganado mucho. Tal vez en cosas que no sean tangibles, pero sí sensibles y muy comprensibles.
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Amistad,
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Vivencias
viernes, 21 de mayo de 2010
Ella...
A una sola mujer he considerado, en algún punto de mi vida, una rival. En ese tiempo me parecía una mujer interesante, bonita, pero sobre todo, malvada. Durante varios años le colgué el milagrito de ser la bruja de la historia, la villana desalmada que hizo todo lo posible (incluídos pociones mágicas y artilugios ocultistas) para separarme del amor de mis amores y así poder tenerlo de nuevo para ella. No fui capaz de entender que el asunto era mucho más simple, que el fulano en cuestión había decidido, en plenitud de sus facultades, no seguir conmigo y sí regresar con ella para vivir a su lado el resto de sus días. Hoy lo entiendo, lo asumo y hasta me he perdonado por haber sido tan poco inteligente como para no comprenderlo desde el inicio; hoy, que me he topado con un par de fotos suyas en Facebook, la miro y no veo otra cosa que una mujer de cuarenta con todas las huellas que la vida te deja en el rostro como factura del privilegio de alcanzarlos, veo una mujer básica como yo misma, y apenas puedo creer que en algún momento tuvimos algo tan fuerte en común aunque ese algo haya sido el antítesis de la amistad; hoy hasta la admiro por no haberse rendido, a pesar de que el mundo entero estaba contra ella, hasta haber alcanzado su objetivo: llegar al altar con el amor de su vida. Esa mujer no era mala, simplemente luchó con todo lo que pudo para recuperar lo que siempre supo suyo. La bruja de su cuento de amor fui yo, la que llegó un día a su vida y le movió las entrañas a su novio de tres años fui yo, quien la miró derrotada enmedio de un charco de sus lágrimas tras haber sido mandada al demonio para que mis seis meses de gloria sucedieran... también fui yo. Y tampoco esto me convierte en una mala persona porque todo ello sucedió sin que lastimar a alguien fuera mi objetivo (¿cómo podría haber sido intencional si yo estaba tan bruta?), las cosas simplemente se dieron así y si hay un responsable ese fue el hombre que antepuso sus propios deseos y sentimientos a los de las dos. El caso es que hoy, por primera vez en mi vida, vi a Gaby con otros ojos y eso fue liberador.
martes, 18 de mayo de 2010
Cardio y sus tres sorpresas
El viernes fui al Cardio de Bosé. Me impresionaron tres cosas:
Una, que ya sabía de antemano pero que me sigue sorprendiendo cada vez: el tipo es un chingón, un artista de a deveras, un cuate que puede verse gay pero al mismo tiempo machín, no amanerado, respetable, buen bailarín, extraordinario showman, preciosa voz, rolas inolvidables, nunca con otro artista he sentido que el Auditorio Nacional pretenda caerse a pedazos después de una canción tan icónica y sentida como Nada particular (en la que, por cierto, me hizo sentir que volaba). El tipo sabe lo que hace, lo hace bien y yo podría verlo mil veces más y no cansarme de bailar adorándolo mientras lo escucho cantar. Además de todo esto, mi regresión acostumbrada en Si tú no vuelves esta vez fue distinta. A, la amiga que me acompañó, sabe mi historia de primera mano, cuando me escuchó cantar con ese harto sentimiento que siempre le pongo a dicha rolita me dijo: "... y que no vuelve el cabrón". Sentí tal alivio acumulado y desconocido hasta entonces que agradecí a Dios a todo pulmón por tal bendición aunque en su momento me haya significado una buena dosis de sufrimiento. Me encanta sentir que finalmente voy dejando ir a mis fantasmas.
Dos, algo que también ya sabía pero que me tomó por sorpresa: las amistades se pueden ir a la mierda en cualquier momento si no les ponemos cuidado. Y es que nunca antes me había desesperado tanto con mi amiga y su conversación frívola que casi siempre gira en torno a cómo ocultar su edad, a los kilos que no puede bajar, a lo bonita que se veía en tal o cual ocasión en la que usó tal o cual vestido y en la que se peinó de tal o cual manera. Y no es que yo sea profunda y con mensaje, tengo un lado frívolo muy desarrollado, pero me aburre hablar todo el tiempo del mismo tema, sobre todo cuando éste es tan fútil. Entiendo que la tolerancia es indispensable para la preservación de las amistades; entiendo también que puede que lo que suceda es que yo no estoy en el mismo canal de antes y de siempre, que estoy siendo muy grinch con el mundo; lo más probable es que sea yo y no ella. Mientras lo investigo seguiré anteponiendo el gran cariño que le tengo y pondré más que empeño en tratar de entenderla.
Tres, y esta vez no la vi venir: históricamente A fue la bonita, la de pegue, la que tenía la fila de pretendientes frente a su puerta. A los casi cuarenta la vida nos ha tratado de diferente forma, y no es que ahora yo sea la bonita y la de pegue (a esta edad una es más bien guapa y el pegue es cosa del pasado juvenil), pero me sorprendió notar que, mientras caminábamos por Reforma la mayoría de miradas masculinas se dirigían a mí. ¡Vaya triunfo estúpido! En realidad no diría esto si no fuera parte de un ejercicio de elevación de la autoestima, el simplemente reconocer y decir lo que de fuera nos llega como piropo o estímulo positivo.
Una, que ya sabía de antemano pero que me sigue sorprendiendo cada vez: el tipo es un chingón, un artista de a deveras, un cuate que puede verse gay pero al mismo tiempo machín, no amanerado, respetable, buen bailarín, extraordinario showman, preciosa voz, rolas inolvidables, nunca con otro artista he sentido que el Auditorio Nacional pretenda caerse a pedazos después de una canción tan icónica y sentida como Nada particular (en la que, por cierto, me hizo sentir que volaba). El tipo sabe lo que hace, lo hace bien y yo podría verlo mil veces más y no cansarme de bailar adorándolo mientras lo escucho cantar. Además de todo esto, mi regresión acostumbrada en Si tú no vuelves esta vez fue distinta. A, la amiga que me acompañó, sabe mi historia de primera mano, cuando me escuchó cantar con ese harto sentimiento que siempre le pongo a dicha rolita me dijo: "... y que no vuelve el cabrón". Sentí tal alivio acumulado y desconocido hasta entonces que agradecí a Dios a todo pulmón por tal bendición aunque en su momento me haya significado una buena dosis de sufrimiento. Me encanta sentir que finalmente voy dejando ir a mis fantasmas.
Dos, algo que también ya sabía pero que me tomó por sorpresa: las amistades se pueden ir a la mierda en cualquier momento si no les ponemos cuidado. Y es que nunca antes me había desesperado tanto con mi amiga y su conversación frívola que casi siempre gira en torno a cómo ocultar su edad, a los kilos que no puede bajar, a lo bonita que se veía en tal o cual ocasión en la que usó tal o cual vestido y en la que se peinó de tal o cual manera. Y no es que yo sea profunda y con mensaje, tengo un lado frívolo muy desarrollado, pero me aburre hablar todo el tiempo del mismo tema, sobre todo cuando éste es tan fútil. Entiendo que la tolerancia es indispensable para la preservación de las amistades; entiendo también que puede que lo que suceda es que yo no estoy en el mismo canal de antes y de siempre, que estoy siendo muy grinch con el mundo; lo más probable es que sea yo y no ella. Mientras lo investigo seguiré anteponiendo el gran cariño que le tengo y pondré más que empeño en tratar de entenderla.
Tres, y esta vez no la vi venir: históricamente A fue la bonita, la de pegue, la que tenía la fila de pretendientes frente a su puerta. A los casi cuarenta la vida nos ha tratado de diferente forma, y no es que ahora yo sea la bonita y la de pegue (a esta edad una es más bien guapa y el pegue es cosa del pasado juvenil), pero me sorprendió notar que, mientras caminábamos por Reforma la mayoría de miradas masculinas se dirigían a mí. ¡Vaya triunfo estúpido! En realidad no diría esto si no fuera parte de un ejercicio de elevación de la autoestima, el simplemente reconocer y decir lo que de fuera nos llega como piropo o estímulo positivo.
miércoles, 7 de abril de 2010
De círculos llenos de nada

"Sola yo estoy y llena de inquietudes;
cada día me interno más adentro;
mis defectos atraen a las virtudes;
de un misterioso círculo soy centro.
El cansancio que tengo es infinito;
todo el dolor del mundo lo he probado;
un laberinto de ansiedad habito
y a tientas me revuelvo en lo intrincado".
Pita Amor.
Círculo de angustia, 1948
Tú y yo nos encontramos en un punto de ese círculo de vacío. Él es nuestro común denominador, por quien buscamos las respuestas que rasgan el corazón.
Miedo a las tinieblas, miedo a la ignorancia hemos tenido y él de luz nos ha llenado.
Y hoy que te he conocido, también he conocido una parte de él que estaba perdida en el universo.
¡Gracias Pita, por decir tan magistralmente lo que atormenta a este corazón!
¡Gracias Pita, por haber existido!
martes, 6 de abril de 2010
Paralelismos y divergencias
Me gusta Isabel Allende. Creo que si las mentes humanas se catalogaran como estilos literarios sin duda la mía sería, absolutamente, un libro de la chilena... sin complejidades intelectualoides. Vamos, que entiendo que de seguro mi mente no llega a tanto pero creo que la aproximación sería muy descriptiva de lo que me circula dentro del cráneo, aunque seguramente menos rica.
Durante las vacaciones leí Paula. Me había resistido por miedo al tema de la hija enferma y muerta. Me resulta complicado enfrentarme a temas que me hacen sentir vulnerable y nada podría lograrlo más que verme en el espejo de una madre que vive la agonía de una hija en lo que debería ser la plenitud de sus días. El caso es que finalmente vencí al miedo y me dispuse a enterarme de los pormenores de la muerte de Paula y de la vida de Isabel, de refilón. No haré una reseña. La finalidad de esta entrada es exponer la sensación de paralelismo con la que me topé al descubrir muchas de mis propias carencias y sueños y miedos en la parte de esa historia que corresponde justo a la etapa de vida por la que atravieso. De alguna manera me sentí comprendida, acompañada, cuerda; un sentimiento de solidaridad me acarició y por momentos dejé de visualizarme como el bicho raro y mezquino al que no le alcanzan las bendiciones que le caen del cielo día a día para sentirse plena. El lado oscuro del asunto es que también me encontré con una especie de certeza interna que me asegura que hasta ahí llegan las similitudes, que no habrá más, que no vendrá una temporada de luz en la que encuentre eso para lo que nací, a diferencia de Isabel que encontró su camino en la escritura de ficción aunque no estuviera ni remotamente en el esplendor de su juventud. Tengo miedo de que esa voz tenga razón, de que se me acaben de ir los treinta y los que me queden y nunca pueda decir con orgullo "estoy satisfecha" en esos aspectos en los que me gustaría brillar aunque fuera una sola vez. Sé que depende de mí, pero a últimas fechas me he sentido tan a la deriva que no veo por donde pueda encontrar eso que me falta y que ni yo misma sé con exactitud qué es. Tengo miedo, para variar, tengo miedo.
Durante las vacaciones leí Paula. Me había resistido por miedo al tema de la hija enferma y muerta. Me resulta complicado enfrentarme a temas que me hacen sentir vulnerable y nada podría lograrlo más que verme en el espejo de una madre que vive la agonía de una hija en lo que debería ser la plenitud de sus días. El caso es que finalmente vencí al miedo y me dispuse a enterarme de los pormenores de la muerte de Paula y de la vida de Isabel, de refilón. No haré una reseña. La finalidad de esta entrada es exponer la sensación de paralelismo con la que me topé al descubrir muchas de mis propias carencias y sueños y miedos en la parte de esa historia que corresponde justo a la etapa de vida por la que atravieso. De alguna manera me sentí comprendida, acompañada, cuerda; un sentimiento de solidaridad me acarició y por momentos dejé de visualizarme como el bicho raro y mezquino al que no le alcanzan las bendiciones que le caen del cielo día a día para sentirse plena. El lado oscuro del asunto es que también me encontré con una especie de certeza interna que me asegura que hasta ahí llegan las similitudes, que no habrá más, que no vendrá una temporada de luz en la que encuentre eso para lo que nací, a diferencia de Isabel que encontró su camino en la escritura de ficción aunque no estuviera ni remotamente en el esplendor de su juventud. Tengo miedo de que esa voz tenga razón, de que se me acaben de ir los treinta y los que me queden y nunca pueda decir con orgullo "estoy satisfecha" en esos aspectos en los que me gustaría brillar aunque fuera una sola vez. Sé que depende de mí, pero a últimas fechas me he sentido tan a la deriva que no veo por donde pueda encontrar eso que me falta y que ni yo misma sé con exactitud qué es. Tengo miedo, para variar, tengo miedo.
miércoles, 17 de marzo de 2010
El día que volví a nacer

Hoy se cumple otro año más de uno de mis muchos renacimientos. Un día como hoy, hace dos años, me despedí de una parte de mí con la que tuve muchos conflictos, pero que sin embargo, me dio dos de las experiencias más maravillosas que he tenido en esta vida.
Hace un par de años renací en la femineidad y le dije adiós a todo lo que me estorbaba. Le di la bienvenida a un estado físico, mental, emocional y hasta espiritual mucho más sano y aunque ha tenido sus altas y bajas, en resumen ha sido mucho mejor de lo que esperaba.
Es lindo ser mujer y mejor aún es sentirse plena.
Definitivamente hoy es un día para celebrar.
¡Gracias Dios por darme otra oportunidad de renacer!
Hace un par de años renací en la femineidad y le dije adiós a todo lo que me estorbaba. Le di la bienvenida a un estado físico, mental, emocional y hasta espiritual mucho más sano y aunque ha tenido sus altas y bajas, en resumen ha sido mucho mejor de lo que esperaba.
Es lindo ser mujer y mejor aún es sentirse plena.
Definitivamente hoy es un día para celebrar.
¡Gracias Dios por darme otra oportunidad de renacer!
sábado, 13 de marzo de 2010
Mujer de Paz
Una mujer de paz:
Para mí, la mujer de paz es:
- No es la que no tiene problemas e inquietudes (o pretende no tenerlos).
- No es la que se desvive para que sus seres queridos tengan paz a su alrededor.
- No es la que pretende no sentir cuando el mundo la lastima.
Para mí, la mujer de paz es:
- Aquella que busca la ecuanimidad en medio de la tormenta.
- La que acepta que el mundo vive en un constante vaivén entre lo bueno y lo malo.
- La que entiende que el camino de la vida para cada ser es individual y sabe que a veces puede ayudar y en otros momentos, la paz les viene por medios distintos a los que ella pueda proveer.
- La que se duele y llora, pero al final perdona porque ama.
martes, 9 de marzo de 2010
Mujer
Durante muchos años ser mujer significó más un problema o un obstáculo, que una bendición. Vi atrás y me di cuenta que las vidas de mujeres cercanas en mi familia, empezando por mi madre, habían estado llenas de dificultades e injusticias.
Esa imagen de la mujer sufrida que representó tantas veces Marga López en las películas del cine de oro mexicano fue durante algún tiempo una especie de espejo de un probable futuro.
"El marido te va a dejar por otra más joven que tú o si bien te va, te pondrá el cuerno toda la vida con cuanta fulana se le ponga enfrente, esa es tu cruz".
"Te harás pedazos por tus hijos, sacrificarás por ellos tu juventud y salud y al final, ellos ni se acordarán que los pariste".
"En el trabajo se aprovecharán de ti porque eres mujer y eso significa que eres inferior".
"Si quieres conseguir el trabajo o la promoción, debes hacer algunos favores".
Por si esto fuera poco, también hay que cargar con las inestabilidades emocionales, físicas y mentales que traen los ciclos hormonales propios del género.
Cuando supe que tenían que hacerme una histerectomía mi mamá me dijo que seguramente yo misma me provoqué toda esa problemática porque nunca acepté haber nacido mujer con todo lo que aquello conllevaba. Al principio me enojé y después pensé que tal vez tenía razón.
¿Quién diablos quiere ser mujer si tiene que cargar con tantas desventajas?
Pero nada en este mundo sucede sin que obtengamos algo a cambio. Yo perdí mi útero pero finalmente entendí y acepté que ser mujer es una condición como cualquier otra, con cosas buenas y no tan buenas, con ventajas y desventajas, con similares y opuestos que ayudan a dar un poco de equilibrio al universo.
Y lo mejor de todo es que hasta el momento, las vidas de esas mujeres en mi pasado y las de aquellas que interpretó la buena y abnegada Marga López, no se parecen en nada a la mía.
Dios me puso en el camino
a un buen hombre y uní mi vida a él por elección propia, con plena consciencia y por amor.
Elegí convertirme en madre, y Dios me prestó dos niños maravillosos.
Tengo un trabajo maravilloso con grandes compañeros y jefes, donde siempre tengo oportunidades para desarrollarme y de hacer las cosas que más me gustan sin descuidar otros aspectos de mi vida.
Tengo a mis padres y Dios me dio un par de maravillosos suegros que me han tomado bajo su ala como una hija más.
Tengo amigos y amigas extraordinarios que siempre que he necesitado, han estado para mí.
Tengo y he tenido mascotas extraordinarias y cariñosas que más que compañeros, han sido miembros de mi familia que han llenado mi vida con amor y
compasión.
Esa imagen de la mujer sufrida que representó tantas veces Marga López en las películas del cine de oro mexicano fue durante algún tiempo una especie de espejo de un probable futuro.
"El marido te va a dejar por otra más joven que tú o si bien te va, te pondrá el cuerno toda la vida con cuanta fulana se le ponga enfrente, esa es tu cruz".
"Te harás pedazos por tus hijos, sacrificarás por ellos tu juventud y salud y al final, ellos ni se acordarán que los pariste".
"En el trabajo se aprovecharán de ti porque eres mujer y eso significa que eres inferior".
"Si quieres conseguir el trabajo o la promoción, debes hacer algunos favores".
Por si esto fuera poco, también hay que cargar con las inestabilidades emocionales, físicas y mentales que traen los ciclos hormonales propios del género.
Cuando supe que tenían que hacerme una histerectomía mi mamá me dijo que seguramente yo misma me provoqué toda esa problemática porque nunca acepté haber nacido mujer con todo lo que aquello conllevaba. Al principio me enojé y después pensé que tal vez tenía razón.
¿Quién diablos quiere ser mujer si tiene que cargar con tantas desventajas?
Pero nada en este mundo sucede sin que obtengamos algo a cambio. Yo perdí mi útero pero finalmente entendí y acepté que ser mujer es una condición como cualquier otra, con cosas buenas y no tan buenas, con ventajas y desventajas, con similares y opuestos que ayudan a dar un poco de equilibrio al universo.
Y lo mejor de todo es que hasta el momento, las vidas de esas mujeres en mi pasado y las de aquellas que interpretó la buena y abnegada Marga López, no se parecen en nada a la mía.
Dios me puso en el camino
a un buen hombre y uní mi vida a él por elección propia, con plena consciencia y por amor.Elegí convertirme en madre, y Dios me prestó dos niños maravillosos.
Tengo un trabajo maravilloso con grandes compañeros y jefes, donde siempre tengo oportunidades para desarrollarme y de hacer las cosas que más me gustan sin descuidar otros aspectos de mi vida.
Tengo a mis padres y Dios me dio un par de maravillosos suegros que me han tomado bajo su ala como una hija más.
Tengo amigos y amigas extraordinarios que siempre que he necesitado, han estado para mí.
Tengo y he tenido mascotas extraordinarias y cariñosas que más que compañeros, han sido miembros de mi familia que han llenado mi vida con amor y
compasión.
Con estas capacidades propias del género femenino he sido capaz de hacer cosas extraordinarias y que no dejan de maravillarme.
Tengo un techo y vestido para protegerme.
Soy capaz de admirar la belleza del trabajo de otros.
Soy capaz de conmoverme hasta la médula cuando escucho a los niños, cantar canciones para Dios.
Y al final... también soy capaz de agradecerle a Dios haberme hecho mujer.
Nunca es tarde cuando todavía te queda un aliento en el pecho.
lunes, 4 de mayo de 2009
Nuevamente
Nuevamente mis piernas se tiñeron de rojo, nuevamente se formó un río escarlata bajo mis pies, nuevamente vino el miedo y las lágrimas debieron decir toda la angustia que sentí porque las palabras me abandonaron. Y como dice el buen Sting en una estrofa de Why should I cry for you: todos los colores sangraron a rojo.
Nunca más la desidia. No soy inmortal ni inmune a los males femeninos. Debo entenderlo. Debo actuar en consecuencia.
Nunca más la desidia. No soy inmortal ni inmune a los males femeninos. Debo entenderlo. Debo actuar en consecuencia.
domingo, 13 de abril de 2008
El dulce sabor de una mujer exquisita.
Compartiendo una velada con mi tocaya, salieron a relucir algunas cosas que a muchas mujeres nos aquejan, pero que raramente notamos la universalidad del asunto hasta que la amiga te dice que siente o le pasa lo mismo que a ti.
Curiosamente, después de tener la charla, me he topado con esto y hoy quiero compartirlo con ella y con quien quiera leer.
Besitos del corazón:
Anabell en el río de piedras

Por Gabriel García Márquez.
Una mujer exquisita no es aquélla que más hombres tiene a sus pies,si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.
Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo, es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida.
Una mujer valiosa no es aquélla que tiene más títulos, ni más cargos académicos, es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás.
Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes... Los que estamos fuera de foco somos los hombres) sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.
Una mujer interesante no es aquélla que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia, sino aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.
Y un hombre...un hombre exquisito es aquel que valora a una mujer así...que se siente orgulloso de tenerla como compañera....que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento...que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y atender tripones, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes...
La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser 'muy machas' nos llevan gran recorrido... ¡Qué tontos hemos sido! -y somos- cuando valoramos el regalo solamente por la vistosidad de su empaque...
¡Tonto y mil veces tonto! el hombre que come mierda en la calle, teniendo un exquisitímo manjar en su casa.
Curiosamente, después de tener la charla, me he topado con esto y hoy quiero compartirlo con ella y con quien quiera leer.
Besitos del corazón:
Anabell en el río de piedras
El dulce sabor de una mujer exquisita

Por Gabriel García Márquez.
Una mujer exquisita no es aquélla que más hombres tiene a sus pies,si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.
Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo, es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida.
Una mujer valiosa no es aquélla que tiene más títulos, ni más cargos académicos, es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás.
Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes... Los que estamos fuera de foco somos los hombres) sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.
Una mujer interesante no es aquélla que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia, sino aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.
Y un hombre...un hombre exquisito es aquel que valora a una mujer así...que se siente orgulloso de tenerla como compañera....que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento...que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y atender tripones, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes...
La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser 'muy machas' nos llevan gran recorrido... ¡Qué tontos hemos sido! -y somos- cuando valoramos el regalo solamente por la vistosidad de su empaque...
¡Tonto y mil veces tonto! el hombre que come mierda en la calle, teniendo un exquisitímo manjar en su casa.
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