viernes, 25 de junio de 2010
El sueño de la victoria
Johanesburgo, Sudáfrica. Veintisiete de junio de dos mil diez. Octavos de final de la copa del mundo. México debe realizar un juego perfecto, esta vez sin el casi, ante una de las mejores Argentinas de todos los tiempos. La lógica indica que no tenemos oportunidad. En la comparación hombre por hombre salimos perdiendo. En los registros históricos, también. Los sudamericanos proclaman la victoria por adelantado, seguros de su superioridad, ufanos, sobrados. Nosotros sucumbimos ante nuestros fantasmas, ante la aplastante realidad de nuestra historia. Nos duele el anhelo y al mismo tiempo pensamos que podemos alcanzarlo, sólo para instantes después reirnos de nosotros mismos ante tal atrevimiento. Algunos son más optimistas y se atreven a mantener el sueño de la victoria y a hacerlo público, la mayoría somos más precavidos, soñamos en silencio y con cierta precaución (ya hemos sufrido tantas decepciones) pero no dejamos de hacerlo, no dejamos de desear que esta vez el destino le dé a cada uno lo que necesita con desesperación: a ellos un baño de humildad, a nosotros, uno de gloria.
La mesa está puesta para la revancha. Lo más difícil ya ha ocurrido, el destino nos pone cara a cara de nuevo en la misma instancia que hace cuatro años, con el mismo rival. Estamos ante una situación inmejorable para romper con nuestros miedos, para construirnos de nuevo, para comenzar a cantar victorias en lugar de derrotas.
¡VAMOS, MEXICOOOOOOOOOOOOOOOOO!
jueves, 10 de junio de 2010
El día antes de mañana
Creo que nunca antes me había tocado vivir un previo tan intenso, parece que en esta ocasión juegan más elementos que nunca antes, desde la localía del primer rival, los ojos del mundo entero puestos en un "nosotros" (entendamos "mexicanos") representado por once jugadores que teóricamente son, en conjunto, los mejores de todos los tiempos para nuestra realidad medianera en el ranking mundial.
Hoy es el día previo a ese juego inaugural en el que se resumen los sueños futboleros de los más de cien millones que somos, la ansiedad es palpable en las redes sociales, en el radio, en la tele, todos hablamos sobre el juego de mañana. Hoy todos pertenecemos, todos sentimos el verde.
Un ¡Vamos México! resuena dentro de cada uno, mañana explotará en la victoria.
jueves, 3 de junio de 2010
De cumpleaños y maridos
Conocí a Alex hace ya doce años y recuerdo que en aquellos años, el panorama de su existencia no era muy bueno, sin embargo su actitud hacia la vida dejaba ver que en su corazón siempre ha habido esperanza por un buen porvenir.
“The King of Pain”, “The Storm Raider” y “The Trooper” fueron los “nicknames” que durante algún tiempo, uso en su messenger. Muy bien elegidos, si me lo preguntan, porque cada una de las canciones detrás, tiene una marca, a veces muy literal, de lo que pasa en su vida.
Otra de sus maravillosas cualidades está en su habilidad para entender el mundo femenino. Si alguna vez vieron aquella película de nombre “What Women Want”, en donde Bette Midler le dice a Mel Gibson que si los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, entonces él habla venusino; pues mi marido habla venusino.
Gracias a ese maravilloso don venido seguramente de la facilidad con la que su mamá entabla relaciones amistosas y de esa extraordinaria capacidad de su papá de analizar e interpretar la manera de ser y de pensar del ser humano, es que mi marido tiene tanto éxito entre las mujeres.
Le gustan prácticamente todos los deportes pero principalmente el fútbol. Es “Puma” de corazón y el pobre sigue soñando con que algún día, México hará fútbol de calidad….
Cuando lo conocí, me introdujo al mundo musical del metal, cosa que siempre le agradeceré porque entre muchas otras cosas, en esta música tan maravillosa he encontrado voces y compositores que admiro mucho y he aprendido a ver otros aspectos de la humanidad, que nunca había escuchado en otros géneros musicales.
En cuanto al trabajo, a Alex le encantan los retos y las cosas que demanden mucho de él. Se apasiona por lo que hace y si alguien se pone una camiseta y le es leal, ese es él.

lunes, 24 de mayo de 2010
Cuando todo lo demás palidece...
Hoy tengo una perspectiva más positiva a pesar de que la astilla sigue clavada en mi corazón y guardo un montón de miedos en el cajón del buró.
El sábado pasado la vida me enseñó que en realidad no se puede estar preparado para enfrentar los golpes que, inevitablemente, los hijos te propinarán en algún punto del camino. Lo único que se puede hacer es endurecer el corazón ante la adversidad, dejar de lado los sentimientos propios (que generalmente ante una crisis suelen ser del tipo negativo), apoyarlos y seguir amándolos a pesar de todo. Sé que no es fácil ni siquiera decirlo, que la angustia, la vergüenza, la incertidumbre, el dolor y el miedo se te instalan en mente y cuerpo, que las ganas de abandonarse a los impulsos primarios de contrarrestar el dolor propio con el del o los culpables del caos son enormes. Hoy sé muchas cosas que hace tres días desconocía, tal vez la más importante es que no importa cuán grande sea la falla de mi hijo, no importa cuán graves sean las consecuencias ni la inmensidad de mi propia tristeza, jamás lo dejaría solo.
El sábado pasado Gerardo y yo fuimos puestos a prueba, él en una trinchera, yo en la otra. Al final del día el balance, aunque pareciera un resultado imposible, es positivo. Hoy miro a mi esposo y me siento orgullosa e inmensamente agradecida por haberle enseñado a nuestro hijo cómo se enfrenta un hombre cabal a un problema, cómo hace un hombre valiente y digno para levantar la mirada aún en medio del entorno más adverso y en la más precaria de las condiciones. Hoy me siento orgullosa de mí misma por haber resistido a la tentación de descargar mi frustración y mi dolor en el alma de mi niño, de haber sido capaz de sostenerlo y demostrarle con hechos el tamaño de mi amor, y también siento orgullo de la entereza y la valentía que él demostró contra todos los pronósticos.
Ahora bien, mentiría si dijera que el orgullo ha desmaterializado al miedo junto con el dolor, la incertidumbre y la vergüenza, esos siguen comiéndome la entraña de a poco y haciéndo que las lágrimas salgan con una periodicidad mucho más breve de la normal. Lo que quiero decir es que a pesar de que haya momentos en los que incluso el punto de luz al final del túnel parece desaparecer, la fuerza del amor que une a nuestra familia hace que siga valiendo la pena seguir intentando encontrar el interruptor para encender de nuevo la luz.
Hoy mismo me siento abrumada, triste, fracasada y miedosa, pero no desesperanzada. Un ángel me ha tocado con su luz en el momento preciso y gracias a ello estoy en pie de guerra y sigo siendo el sostén emocional de mi familia. Hoy mismo siento una mezcla de sentimientos que desconocía, no sabía que era posible sentirse así. No cabe duda de que todos los días se aprende algo nuevo.
Mi novio Greg
Gregory House, médico de profesión y un desgraciado por ¿elección? Ese ha sido uno de los (no muchos) hombres que me han robado el corazón.Lo primero que recuerdo de él que me dejó maravillada, fue esa extraordinaria capacidad para concentrarse en el objetivo y no permitir que cualquier estupidez, le impidiera alcanzarlo.
No sé si se deba a que por mucho tiempo me he movido en un ambiente verbalmente hostil, pero encuentro en el sarcasmo un arma maravillosa e increíblemente poderosa que sirve para sacar a relucir los actos estúpidos e inútiles del ser humano.
Lo segundo que me encantó de él fue esa tendencia a evitar las relaciones humanas. ¿Tiene caso relacionarte con gente que no va a dejarte nada? Suena egoísta y mezquino pero hay ciertos puntos en la vida en los que no puedes perder el tiempo con cosas estériles o simplistas. De haber estado en sus zapatos, seguramente también hubiera evitado a toda costa el trabajo en la clínica, viendo gente que antes que desear su propio bien, primero y por sobre todas las cosas sólo desea justificarse, buscar una salida cómoda a la situación que tienen que vivir o simplemente pecar de inocentes. ¿Quién quiere realmente ser tan tonto?
Pareciera que esa capacidad de Greg, de separar el trabajo que tiene que ser hecho, de los obstáculos que representan las relaciones humanas, es una de las claves de su éxito como médico.
Evita las relaciones humanas pero eso no significa que ignore cómo funciona el ser humano en relación a su entorno y a quienes le rodean. No confía en nadie porque la vida le ha probado una y mil veces, que todos tenemos una razón para no dejar ver la verdad de nuestras vidas.
Mentimos como una forma de defensa, como una manera de protegernos de lo malo que creemos que nos puede pasar y dejamos de lado, el hecho de que la verdad es la única que puede hacernos libres.
¿El fin justifica los medios? ¡Y qué si a Greg no le agrada la gente y no le gusta perder el tiempo entablando relaciones con sus pacientes! ¡Y qué si no le interesa salvar sus vidas, sólo resolver el acertijo que representan! Al final del día, alguien se salvará… la mayor parte de las veces.
¿Podría lograrlo si no se tomara tanto tiempo para estar solo con él mismo?
Creo que el tiempo en soledad nos da la oportunidad de echar una mirada a lo que verdaderamente importa. ¿Lo hace Greg? Podría decir que no porque es evidente que odia su condición, pero por mucho que así sea, todos valoramos nuestras capacidades y dones para hacer algo bien y siempre buscaremos los caminos que nos lleven a ser tan buenos en lo que hacemos, aunque eso conlleve darnos un chapuzón en un interior que nos lastima o que no nos gusta.
Obvio que Greg no es el alma de las fiestas, así que sus verdaderos amigos se reducen a Lisa Cuddy y a James Wilson. Podríamos contar a sus subordinados también, pero a final de cuentas, los más cercanos a él, los que lo valoran por lo que representa, los que lo respetan a pesar de su manera poco convencional y grosera de tratarlos, los que realmente se interesan por su bienestar, son ellos dos y nadie más.
Y podría decirse que por ser las personas más queridas para Greg, les da un trato diferente del que le daría a cualquier desconocido pero no es así; remarca sus defectos y se enfrasca en luchas de poder para manipularlos y empujarlos a que hagan las cosas como él firmemente cree que deben ser. No porque se sienta superior o mejor que ellos, simplemente porque tiene la ventaja que significa no dejarse empañar la razón con el sentimiento y nadie como Greg sabe que esa es una fórmula inequívoca si lo que buscas es tu bienestar, y él quiere el bienestar de Cuddy y de Wilson, me queda claro.
Creo que eso lo supe el día en que se murió Amber, la novia de Wilson. Ver la cara de Greg al sentir que el dolor de Wilson lo alejaría por completo de él, me lo hizo ver. Eso y el hecho de que se sintiera responsable por esa pérdida.
Como todo ser humano, Greg es un ser sumamente complejo; lo que lo hace diferente al resto del mundo es el hecho de que nunca podrás, aunque quieras, descifrarlo ¿O sí?
¿Quién realmente sabe qué hay en el interior de Greg?
Su amargura es producto del constante dolor de su pierna lastimada, como médico sabe que el dolor lo tiene imposibilitado para ser una persona plena, pero también sabe que ese es el precio que tiene que pagar por conservarla aunque en este punto de la vida sea un lastre.
Puedo entender por qué se aferra a su pierna del modo en que lo hace. Yo nunca he perdido ningún miembro ni parte del cuerpo que limite mi forma de vivir el día a día, pero he visto gente muy cercana a mí lidiar con una pérdida y he podido ser testigo de cómo la actitud frente a la vida lo es todo; o te amargas o te resignas, aceptas y sigues adelante a pesar de lo que te falta.
¿Por qué si Greg tiene tantos conocimientos para devolverles la salud a otros, es incapaz de curarse a sí mismo o de encontrar los medios que lo hagan recuperar la movilidad de su pierna y aliviar su dolor?
Porque todos, sin importar la genialidad que nos sea inherente, tenemos que vivir con nuestra condición humana, misma que se traduce en infinidad de limitantes.
Si fuéramos capaces de vivir por nuestra cuenta, no necesitaríamos del resto del mundo y le quitaríamos a los demás, la posibilidad de ser partícipes en la conquista de un propósito universal.
Greg aprendió a la mala que no puede aislarse, que necesita del contacto humano y que debe abrirse a los demás, aunque él no los considere de su misma estatura.
Se entregó a algo que lo hacía sentirse bien y descubrió que las cosas (drogas) te dan una satisfacción temporal, pero que esa satisfacción nunca será duradera porque no está cimentada en un bien verdadero y al final siempre estarás vacío.
Luego se entregó a lo que pensó podría ser una relación humana y se topó con lo que siempre ha sabido, que el que está del otro lado, siempre y de algún modo terminará por defraudarte y causarte dolor. A diferencia del resto de sus fracasos amorosos (con Stacy y con Lisa), esta vez aprendió que es mejor abandonarse a ese momento de dicha y de vida que te da el contacto humano (aunque termine más temprano que tarde), que haber recorrido el camino con los ojos vendados, los oídos tapados, la boca cerrada y el corazón petrificado.
¿Qué aprendió Greg al final de esta temporada?
Quizá aprendió que es preferible vivir con las limitantes propias de perder un miembro, que vivir con las limitantes que le impone lidiar tenerlo.
¿Aceptación de su condición? No estoy segura, lo único de lo que estoy segura es que sea lo que sea lo que pase con él, será genial.
Gregory House es un hombre al que no cuesta trabajo amar porque tiene una riqueza interior enorme, como todos la tenemos. Vivir con él es lo que no resulta fácil, pero eso es harina de otro costal.
Seguiré amando lo que representa y la forma en la que el tiempo y las circunstancias lo han hecho evolucionar.
Después de todo, en ese evolucionar también yo he cambiado.