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martes, 9 de octubre de 2012

Priceless

Que uno de tus escritores favoritos te invite un café, no tiene precio. Faltan varios meses pero el compromiso está hecho y no puedo estar más eufórica.

viernes, 14 de octubre de 2011

El Proyecto Cultural RosaFest 2011

Estando a escasos minutos de que den inicio los Juegos Panamericanos  Guadalajara 2011, les comparto la liga al proyecto cultural RosaFest 2011, en donde se expone arte con figuras de rosas pintadas por diferentes artistas internacionales que pretende unir a las marcas con el arte y engalanar algunos de los puntos más visitados de nuestra ciudad con motivo de los juegos.
 
Este evento pretende en el futuro darle la vuelta al mundo como los festivales: Cow Parade. Elephant Parade, United Buddy Bears. Mosse in the City, Eagles in the City y Lions of Bath.

¿Por qué las rosas? ¿Recuerdan que les platiqué que Guadalajara también es conocida como La Ciudad de las Rosas? Esa es la razón por la que este festival ha tomado la rosa como símbolo de amor y belleza. 

Pero ya no digo más; chequen la liga en Facebook para que conozcan las rosas que ya están adornando mi bello pueblo. Si vives en Guadalajara o si nos visitarás alguno de estos días, date una vuelta para que las veas. http://www.rosafest.com/ 

Un abrazo con aprecio. 


viernes, 7 de octubre de 2011

Time to say goodnight

Ger tiene once años. Está en plena pubertad. Ya debe usar desodorante y una pelusilla negra se asoma encima de su labio superior. Ger ha sido siempre puras sonrisas. Cuando era bebé sonreía el noventa por ciento del tiempo, su pediatra decía que pocas veces había visto un niño que pareciera tan feliz, y eso no ha cambiado mucho hasta la fecha. Ger es un chavo de buen corazón, empático, siempre preocupado por el bienestar de los demás, compartido. Ger es activísimo, tiene piernas largas y fuertes como una piedra, es alocado y tierno, le gusta bailar y hacer locuras. Ger, a últimas fechas, se compromete en serio, trae excelentes notas a casa y entrena cada día con toda su fuerza. Ha decidido que quiere ser campeón nacional y está trabajando duro para lograrlo.
A pesar de sus once, Ger me sigue pidiendo que lo acompañe a su cama cada noche, que lo tape, le dé un beso y la bendición, que me quede un rato y platiquemos de la vida. Es una costumbre que tiene desde que era muy pequeño. Hace unos días un amigo compartió un video en Facebook que me hizo recordar esos momentos previos a la hora de dormir que durante tantos años han sido momentos emotivos y llenos de aprendizaje para los dos, sobra decir que se me salieron las de cocodrilo por lo que fue y lo que será, por los recuerdos y por esa costumbre que deberá terminar, por fuerza, en muy poco tiempo, en cuanto Ger abandone la niñez y entre de lleno en la adolescencia.

Guadalajara: La Ciudad de los Panamericanos 2011

Si han tenido oportunidad de leer entradas anteriores se habrán dado cuenta de que soy tapatía, es decir, nací en la bellísima ciudad de Guadalajara, en el estado de Jalisco, en este México maravilloso y vibrante.

Y si por algo, mis entradas respecto a Guadalajara y a México les han transmitido en algún nivel, el orgullo y el amor que siento por mi patria y el suelo que me vio nacer, quiere decir que he hecho bien mi trabajo de vaciar mi vida en este espacio.

Sería muy injusto de mi parte decir que Guadalajara es la ciudad más bella del mundo. No porque al decirlo mienta, sino porque no hay dos ciudades o poblaciones iguales con las que puedas hacer una comparación justa.

Guadalajara es grande, en el sentido estricto de la zona conurbada, pero pequeña en su extensión original. Creo que estamos entre las 10 ciudades más grandes de América Latina en términos de población y eso se debe a que se han unido los municipios circunvecinos: Tlaquepaque, Tonalá, Zapopan y más recientemente Tlajomulco de Zúñiga, aunque éste no ha sido oficialmente anexado a la zona urbana de Guadalajara.

Guadalajara es conocida de muchas formas: La Perla Tapatía, La Perla de Occidente (por su ubicación geográfica), La Ciudad de las Rosas y algunas otras que por el momento se escapan de mi memoria.

Cientos de líneas en muchas entradas me llevaría contarles la historia de mi ciudad; tal vez con el paso del tiempo y hasta que me toque entrar al rincón de los graduados, logre el cometido de transmitirles algo de la historia, la belleza, las costumbres, las comidas, los eventos y la gente que hace de esta ciudad, un lugar maravilloso y digno de ser visitado por personas de cualquier parte del mundo.

 


Por el momento me limitaré a contarles sobre los eventos más relevantes que tendrán lugar aquí en los próximos días. Ha habido muchos más de los que les hablaré, pero la verdad es que no se me había ocurrido mencionarlos hasta ahora que me ha golpeado la llegada de los Juegos Panamericanos, evento que busca las calificaciones de los atletas americanos que desean competir en Juegos Olímpicos.

Jalisco ha sido ya por muchos años consecutivos, el estado campeón de México en el deporte. Guadalajara ha sido la cuna de: Javier Hernández Balcázar (El Chicharito), jugador del Manchester United en la liga Inglesa y de Lorena Ochoa, golfista profesional, la número 1 del mundo del golf femenil del 2007 al 2010; por mencionar sólo a un par de los deportistas que han trascendido en deportes muy populares y con reconocimiento internacional.

Guadalajara y el estado de Jalisco serán ahora los anfitriones de los XVI Juegos Panamericanos, evento que ha logrado hacerse realidad gracias al empeño y al esfuerzo de muchos buenos tapatíos de nacimiento o de adopción.

Para estar a la altura de las necesidades de infraestructura de un evento de este tamaño, Guadalajara, sus gobiernos estatales y municipales, en conjunto con el gobierno federal y empresas privadas, construyeron la Villa Panamericana y algunos de los complejos deportivos como: el Centro Acuático Scotiabank, Complejo Nissan de Gimnasia, Complejo Telcel de Tenis, Complejo Panamericano de Voleibol, por mencionar unos pocos;  y renovó centros existentes como: instalaciones del CODE, el Club Hípico, El Bolerama Tapatío, etc.

También se construyeron o adaptaron sedes en Puerto Vallarta Jalisco para los eventos de aguas abiertas, yates y voleibol de playa; en Chapala para esquí acuático; en Tapalpa para los eventos de ciclismo de montaña.

Para el fútbol soccer se usará el estado Omnilife, casa de las Chivas de Guadalajara, equipo de primera división de la liga mexicana de fútbol.

Algunos de los eventos de atletismo y ruta como: maratón, caminata y ciclismo, se darán en el complejo temporal ubicado en la Avenida Vallarta, teniendo como marco la Glorieta Minerva y los Arcos de Guadalajara.

Guadalajara ha sido anfitrión en muchas ocasiones de eventos internacionales de alto nivel como: mundiales de fútbol, (México 70 y 86), campeonatos mundiales en diversas disciplinas deportivas, eventos culturales como: la Feria Internacional del Libro Guadalajara, y el Festival de Cine Internacional de Guadalajara; y esto se debe a la calidez de su gente y a la forma en la que nos gusta consentir a quienes nos visitan de otras ciudades de México y de otros países del mundo.

Si eres fanático del deporte y tienes oportunidad de venir a Guadalajara a presenciar los Juegos Panamericanos, los tapatíos te esperamos con los brazos abiertos y la mejor disposición para que tengas unos días maravillosos que se conviertan en una razón para volver en el futuro.

Juegos Panamericanos Guadalajara 2011: La Fiesta de América.

XVI Juegos Panamericanos Guadalajara 2011

¡BIENVENIDOS TOD@S!

Un abrazo con aprecio.   

lunes, 26 de septiembre de 2011

Ana crece

Ana crece. Usa, a veces, un tacón pequeño y pinta a diario sus ojos con una rayita azul en el borde de sus párpados inferiores. Sonríe mucho y canta todo el tiempo. Usa jeans entalladitos y blusas de mucha moda. Escucha música siempre y de muchos tipos. Lee novelas de amor en varios idiomas.
Ana crece. Llora a veces. Pocas. Parece entender, a sus catorce, de lo que se trata la vida y va por ella ligera, sonriente, con luz en los ojos. Defiende sus ideas. Nunca se queda callada. Se levanta más temprano que todos y abre la puerta a Lucas para que salga a la pis. Lo regaña y lo consiente.
Ana crece y ama. Mucho. Se mira al espejo. Sabe de su hermosura y disfruta su reflejo, pero no se envanece de más. Sabe que ella no es sólo belleza física. Sabe que lo más grande que tiene está en su pecho y en su cabeza. Hace planes para el futuro. Se avienta al ruedo. Siempre.
Ana crece y comprende que ningún dolor es eterno, así que, cuando algo le duele llora poquito y después vuelve a sonreír. Corre a mis brazos aún, y me canta y me cuenta.
Ana crece y es mi alegría. Toda. Siempre. Cada día.

martes, 6 de septiembre de 2011

Incendios

El viernes pasado fui al teatro. Incendios de Wajdi Mouawad. Hasta ese día mi experiencia como expectador de teatro había sido elemental, tradicional; reducida a sentarme en la butaca y observar el desarrollo de la obra, tal vez fijarme en la escenografía, en el vestuario, en algún otro detalle, pero nada más. Ni siquiera en aquella célebre Romeo y Julieta montada en el Claustro del Teatro Helénico hace veinte años, tuve una experiencia tan intensa. Incendios me enfrentó a una de las vivencias más fuertes de mi vida, me llevó de viaje por "la casa" que soy por dentro. "Somos casas habitadas por un inquilino del que no sabemos nada. Nuestras fachadas son muy bonitas pero, ¿quién es ese loco, presa del insomnio, que en el interior pasa las horas dando vueltas, apagando y prendiendo luces?", se lee en el programa de mano que te entregan a la entrada del teatro. Leer tal texto antes de ver la obra no dice mucho, pero después de embarcarte en el viaje al que te invita la puesta en escena en su conjunto, toma un sentido de absoluta relevancia. ¿Qué, quién soy en realidad? ¿Quién es ese inquilino que me habita y del que sé tan poco? He comenzado a creer en las coincidencias. No puedo dilucidar si somos nosotros quienes las buscamos para luego sorprendernos de que lo que más necesitas se te atraviese en el camino en el momento adecuado, o si son ellas las que te salen al paso para moverte la entraña. El caso es que esta obra se me puso en frente justo cuando había comenzado el camino hacia mis pasillos y sótanos y alacenas y recámaras... internos. La fuerza de la obra es avasalladora, el tema es potente, desgarrador a ratos, sublime, humano, cruel, incestuoso; pero creo que no entraría por cada poro del espectador sin la enorme capacidad de los actores de adentrarse en el personaje y hacerle sentir al espectador como si no estuviera presenciando una puesta en escena sino un episodio real en el entorno doloroso e inhumano de la injusta separación de una madre y su hijo en el inicio de una guerra, cruenta como todas. Karina Gidi logra llevarte y traerte, subirte y bajarte, llorar como un niño y sonreír con ternura, sumirte en la desesperación y llenarte de esperanza con su interpretación de Nawal Marwan, y todo al mismo tiempo. Nunca antes una actuación me había dejado tan desnuda, tan con los poros abiertos y la piel mojada. Los ojos de todos los que mirábamos permanecieron inundados durante las dos horas y media que duró la función. Mujeres y hombres, jóvenes y viejos, todos y cada uno sumidos en el obligado viaje interno de la mano de Nawal y Sauda (personaje secundario). Todos en un llanto común pero individual porque a cada uno se nos obligaba a ir hacia adentro, hacia nuestros propios pasillos y habitaciones. El final es el climax, el punto más conmovedor, el encuentro definitivo contigo mismo. La oscuridad y silencio absolutos que regala el director justo después de la última palabra de Nawal es como un oasis en el que puedes descargar el llanto entre sollozos, el estremecimiento de todo tu cuerpo soltando las emociones contenidas durante toda la obra. Puedes sentir cómo el de a lado llora igual que tú. Y te dejas ir. Cuando la luz regresa todo es aplausos, agradecimiento, catarsis. Miras a los actores y no puedes dejar de ovacionar, mientras te secas las lágrimas y te limpias la nariz. El aplauso dura varios minutos, y notas como los actores sonríen satisfechos, como poco a poco van dejando de ser los personajes para volver a ser las personas, cómo se recuperan del desgastante esfuerzo físico y emocional recién realizado. Nunca antes había sentido tal admiración por actor alguno. Incendios más que una obra de teatro resulta una experiencia de vida, de esos puntos de inflexión a los que llegas en el momento justo, cuando más lo necesitas.

viernes, 11 de marzo de 2011

Esa que soy cuando cruzo la meta


Cruzar un umbral significa salir y entrar. Tal vez por eso nos causa tanta fascinación una puerta, mucho más si está cerrada. Cruzar un umbral significa movimiento, cambio, abandono de la zona de confort. Salir significa abandonar. Entrar encierra la posibilidad de algo nuevo, de algo por conocer y, por lo tanto, desconocido. A pocos nos entusiasma enfrentarnos a eso, así que nos aferramos a nuestras rutinas y prácticas comunes aplicando el viejo y conformista adagio "más vale malo por conocido que bueno por conocer" para justificar ante el mundo y ante nosotros mismos nuestra cobardía.
Me reconozco como una cobarde. Jamás he sido de las que arriesgan. Me gusta el terreno seguro. Cuando era niña odiaba dejar de tocar el suelo; las resbaladillas eran uno de mis grandes temores, al columpio sólo me subía si el balanceo era suave y corto. Contradictoriamente amo la sensación de volar, del aire sobre la cara; pero eso sí, siempre y cuando me sienta en control de la situación. Me gusta controlar o por lo menos sentir que lo hago. Entiendo que esto me vuelve una mujer cuadrada. Contradictoriamente me gusta crear, creer, soñar, adoro las formas suaves y redondeadas. Ya sé que suena confuso, pero ya casi llego al punto que deseo explicar, lo prometo.
Mi auto análisis me lleva a la conclusión de que soy un ser reprimido, alguien que anhela la libertad pero que no se permite a sí misma experimentarla, alguien que quisiera ser casi todo lo que no es pero no se atreve a luchar por ello, alguien que nunca ha estado en el momento y lugar correctos para empezar su propia historia de sueños cumplidos.
Hace poco más de cinco semanas fui en contra de mi auto represión. Me monté en una ola impulsiva y me incribí a una carrera de diez kilómetros para mujeres: la Nike Nosotras Corremos. ¿Cómo fuiste capaz? ¡No estás preparada! ¡Con tantas dificultades corres cinco! ¡Eres muy lenta! ¡Falta muy poco tiempo! ¡No vas a lograrlo! Una y otra vez intenté sabotearme como tantas y tantas en el pasado, pero la locura ya había sido cometida y el comprobante de pago y de inscripción temblaba en mis manos. Tenía dos caminos: rajarme y ser fiel a mis miedos o aventarme al ruedo y sentir por primera vez en mi vida que había asumido el riesgo correcto. Me mantuve firme y opté por la segunda, finalmente si no lograba terminar nadie moriría.
Desde ese momento mi vida empezó a girar en torno a la carrera y mi preparación rumbo a la meta. Hablé con mi familia para que entendieran la importancia de mi reto y me dieran todo el tiempo y espacio posible para prepararme. Dejé de fumar, cambié mi forma de alimentarme, descargué un programa de entrenamiento del sitio de internet de la marca organizadora, y me puse a entrenar. No fallé un sólo día, aunque hiciera frío, aunque me tocaran los odiosos fartlek, aunque me sintiera cansadisisísima. En mi mente sólo existía la necesidad de no llegar última, pero sobre todo de no ser levantada por "la barredora", un camioncito que recorrería la ruta después de noventa minutos de iniciada la carrera para ir recogiendo a las corredoras que aún no hubieran llegado a la meta. Trabajé mucho a nivel mental para asimilar profundamente que el reto era sólo contra mí, para creerme que podría.
El día anterior a la carrera hice todo lo recomendado: tomé mucha agua, comí carbohidratos, descancé y me dormí temprano.
El 6 de marzo de 2011 cambió mi vida. La vibra que se siente en una carrera de esas no tiene comparación. Miles de mujeres metidas en miles playeras naranja y likras negras llenábamos el infield del Hipódromo de las Américas, todas emocionadas, cada una con su propio sueño por cumplir. El disparo de salida sonó y el nervio que me había acompañado desde el día anterior se convirtió en una explosión de adrenalina. Finalmente había llegado el momento para el que tanto me preparé durante cinco semanas. Finalmente había llegado el momento de hacer algo por mí, para mí, desde mi yo más interno. Ahí no era la mamá de ni la esposa de ni la hija de ni la hermana de ni la jefa de, ahí era simplemente yo en medio de otras ocho mil mujeres, sola, buscando romper mis eternos esquemas de derrota y auto sabotaje. Empecé a correr con algunas lágrimas bailándome en los ojos. Me permanecía un miedo que se iba disipando conforme avanzaba y escuchaba las porras y los gritos de aliento que nos regalaban cientos de personas apostadas a los lados de la ruta. Cierto era que muchas corredoras me rebasaban pero jamás sentí ese terror que imaginé tantas veces mientras entrenaba. Establecí mi ritmo de carrera y me apegué a él aunque la adrenalina me pedía ir más rápido. A los dos kilómetros ya había dejado atrás cualquier carga negativa y corría serena, disfrutando, sonriendo, agradeciendo a los porristas, leyendo los ingeniosos carteles de apoyo que sostenían sobre sus cabezas mientras no dejaban de gritar "¡Venga! ¡Vamos! ¡Sí se puede! ¡Son todas unas campeonas!". Llegué a la meta exactamente a la hora con quince minutos de haber cruzado la línea de salida, entera, con fuerza suficiente como para correr otros tres o cuatro kilómetros, feliz, satisfecha, eufórica, con los brazos levantados y las lágrimas cayéndome sobre el rostro previamente mojado por el sudor, sintiéndome fuerte, valiente, poderosa, capaz de cualquier cosa.
Nunca antes me había sentido así.
Nunca después seré la misma persona.
Finalmente, al cabo de treinta y siete años crucé el umbral, descubrí que puedo si quiero, que las limitaciones las he traído siempre dentro de mí, sobre mi espalda como un saco pesado, como un lastre al que tristemente me acostumbré a cargar cmo si no hubiera otra alternativa. Y es que no la había, no hasta que la venda se me cayó de los ojos al cruzar la meta.
Hoy veo la vida de otra manera. Hoy quiero enfrentar todos los retos que había venido posponiendo. Hoy no me cuesta trabajo levantarme por la mañana a enfrentar el día, sin contar las horas que faltan para volver a dormir por la noche. Hoy asumo la absoluta responsabilidad de mi vida sin buscar culpables ni pretextos.
El próximo 10 de abril correré de nuevo y pronto comenzaré a entrenar para el medio maratón de la Ciudad de México a celebrarse en septiembre próximo. Por un rato seguirán sin importarme los tiempos y permaneceré enfocada en terminar antes de que los organizadores "levanten el changarro", seguramente con el paso de los meses comenzaré a preocuparme por esos mounstritos que aderezan y acompañan la vida del corredor. Mientras tanto seguiré disfrutando de los albores de mi amateurismo, y seguiré corriendo detrás de mí misma, detrás de esa que soy cuando cruzo la meta.

jueves, 10 de junio de 2010

El día antes de mañana

La fiebre futbolera es la epidemia del momento. Resulta imposible resistirse al contagio, el virus está en todos lados, se respira, se come, se escucha, se siente.
Creo que nunca antes me había tocado vivir un previo tan intenso, parece que en esta ocasión juegan más elementos que nunca antes, desde la localía del primer rival, los ojos del mundo entero puestos en un "nosotros" (entendamos "mexicanos") representado por once jugadores que teóricamente son, en conjunto, los mejores de todos los tiempos para nuestra realidad medianera en el ranking mundial.
Hoy es el día previo a ese juego inaugural en el que se resumen los sueños futboleros de los más de cien millones que somos, la ansiedad es palpable en las redes sociales, en el radio, en la tele, todos hablamos sobre el juego de mañana. Hoy todos pertenecemos, todos sentimos el verde.
Un ¡Vamos México! resuena dentro de cada uno, mañana explotará en la victoria.

domingo, 9 de mayo de 2010

Sting y la noche de la magia

En mi vida hay, generalmente, pocos momentos de explosión, pocas oportunidades de que la adrenalina se me manifieste con esa intensidad estremecedora que hace falta, a veces, para ponerle sazón a la existencia. Ayer por la noche tuve un derrame de todo ello, ayer noche volví a ser testigo del milagro de las rolas de Sting en mi vida... ayer noche más que nunca.
El telón de fondo fue muy distinto a cualquiera anterior. He estado presente en cada uno de los conciertos de cada una de las giras que ha traido al músico de Newcastle a México: en 1991 con el Soul Cages, en 1994 con el Ten Summoner's Tales, en 2001 con el Brand New Day, en 2004 con el Sacred Love y en 2007 con el tour de reencuentro con The Police. Cada uno tuvo en su momento un impacto fuerte en mí, cada uno me trae recuerdos de momentos distintos de mi vida, de etapas dolorosas y felices, pero siempre en el clásico ambiente de fiesta de los conciertos masivos... en el Auditorio Nacional, en el Palacio de los Deportes, en el Foro Sol. Ayer noche todo fue distinto. El escenario fue un claustro maravillosamente engalanado, lleno de una extraña mezcla de individuos de la alta sociedad con fans de cepa con "artistas" de la farándula mexicana con gente que quién sabe por qué estaba ahí si no conocía más que una o dos de las maravillas musicales de Sting. Evidentemente para muchos fue una oportunidad de ver y dejarse ver, de caminar por la alfombra roja y aparecer luego en las revistas del corazón como personas altruistas y "comprometidas" con la causa de la educación en México. Mi naturaleza simple y la condición clasemediera de los últimos veinte años de mi vida me habían impedido verme en un ambiente similar en el pasado, digamos que fue la primera vez que estuve en un mismo lugar tanta "gente bonita", en un ambiente tan distinto y tan distante a lo que es mi vida cotidiana.
Siempre he dicho que las canciones de Sting y de The Police son como mi casa y ayer noche en eso consistió la magia: en corroborarlo, en darme cuenta de cómo en cuanto sonó el primer acorde de If I ever lose my faith in you todo lo distinto y lo distante se convirtió en territorio conocido, confortable y amado. La magia empezó a fluír, mi cuerpo a moverse, mi garganta a desgarrarse y mis pies, ampulados por los tacones necesarios para la ocasión y por las horas de espera en pie, a no sentir nada que no fuera una necesidad imperiosa de pegar de brincos. Una mezcla equilibrada de canciones de Police y de Sting en solitario me fue llevando de la mano por lugares, momentos y personas de mi vida, por euforias y felicidades, por mis amores y desamores. A diez metros de distancia pude ver que su rostro muestra las señales (que hace treinta meses no estaban ahí tan descaradamente) de unos sesenta años que se le acercan cada vez más y el bajo café descascarado que le acompaña desde hace tanta vida. El colofón de Roxanne me regaló el momento apoteósico de la noche, la piel de gallina y las ganas desesperadas de llorar mientras no podía parar de saltar con las manos en alto; Wrapped around your finger, Tea in the Sahara, The shape of my heart y Fields of gold me regalaron una deliciosa calma melódica y atiborrada de recuerdos; Every breath you take y King of pain, mis dos más grandes amores musicales "policiacos", fueron pura felicidad. Esos momentos hacen que valga la pena pagar el precio de cualquier boleto.
Cuando Fragile cerró la noche, las manos me dolieron de aplaudir, mis pies retomaron la conciencia de sus ampollas y del dolor por el atrevimiento de haber brincado dos horas con los zapatos inadecuados, mi garganta estaba seca, mis ojitos llenos de lágrimas felices y mi corazón eufórico. El camino al auto fue tortuoso, tanto que lo terminé descalsa. El regreso a casa fue en medio de ese silencio necesario para asimilar una experiencia musical que espero con toda el alma, se repita algún día.

martes, 27 de abril de 2010

Más de cinco mil días

Parece que no hace tanto, pero han pasado más de cinco mil días despertando a tu lado. Seguro que es por eso que cuando no estás el mundo se vuelve extraño. No todo ha sido sencillo, incluso ahora mismo hay muchas cosas que no lo son, pero quien crea que el matrimonio sólo se compone de buenos momentos vive una ilusión barata. Tampoco todo ha sido complicado, amarte es muy fácil, entre miles de razones, porque eres un hombre estupendo, leal, divertido y amoroso; porque me amas, me entiendes y me respetas. Con hombres como tú es sencillo enfrentar la vida. ¡Gracias por estos catorce años de amor!

lunes, 11 de mayo de 2009

¡Madres!

Ayer fue Día de las Madres. Me fue bien: cariño, abrazos, mañanitas, regalos, familia reunida. Sin embargo este día tuvo su "realmente momento" y es lo que quiero compartir.
Recibí dos cartas.
La de mi hijo de nueve años es colorida, con un gran dibujo en el que me representa sonriente, llena de "te quieros" y de "eres la mejor mami del mundo"; suficiente para que las compuertas de mis ojos se abrieran y dieran paso a un torrente de lágrimas.
La de mi hija de once fue diferente: letra sobria, sin dibujos y con una claridad de ideas que demuestra su evolución. Mi niña no lo es más. Mi niña se convierte en una mujercita inteligente, que sabe cómo expresar sus ideas y sentimientos con palabras hermosas y cuidadas.
No puedo comparar con nada lo que sentí al leer lo que mis hijos llevan dentro por mí, por esta madre que les tocó, mujer complicada y llorona que a veces siente que no encuentra su lugar en el mundo, tontamente, estupidamente, porque su lugar está justo en donde está parada, en medio de sus hijos y el amante compañero que la vida le regaló.
Nunca antes un Día de las Madres tuvo tanto significado para mí.

martes, 10 de marzo de 2009

A day after

Hace unos días era el SPM, hoy no sé que es pero estoy de un sentimental insufrible, llorando por cualquier cosa y por los rincones como la muñeca fea. El caso es que creo que hoy puedo hablar sobre lo que me sucedió ayer. Escuchaba un podcast que produce y conduce un buen amigo, cuando me encontré con "Famous last words", esa rola memorable de Tears for Fears, y me transporté de inmediato a esa época de finales de los ochenta, cuando cursaba la preparatoria y sonaba a tope el "Seeds of love". La mayoría se iba por el sencillo más sonado de ese disco "Sowing the seeds of love" pero yo quedé atrapada por la primera, y... bueno, fue inevitable recordar decenas de imágenes que me abrumaron, de lo que sentía, de lo que anhelaba, de lo que me dolía. Me sentí absolutamente rebasada, tontamente "nockeada" y estúpidamente feliz al encontrarle significados nuevos, curioso, con gente no nueva, pero esa es otra historia; al escuchar de nuevo esa frase que refleja lo que más me gusta del mundo "The sun and the moon, the wind and the rain" y cómo cada que la escuchaba sentía que me habían escrito un poema personal e intrasferible.
Hace poco, en este mismo espacio, Anabell hablaba acerca de tocar la vida de los demás y de la magia que eso conlleva; este amigo del podcast no se imagina siquiera la manera en que me acarició el alma con esa rolita.
Sé que lo que he escrito no tiene mucho sentido pero me prometí que escribiría sobre todo aquello que me diera la gana, sin preocuparme tanto por las formas, así que, aunque el resultado sea caótico (no puede ser de otra manera porque simplemente así es como está mi cerebro), aquí estoy, tratando de vaciar la entraña.

lunes, 9 de marzo de 2009

The sun and the moon, the wind and the rain

No tengo palabras. Mi reencuentro con esta rola ha sido cataclísmico.



Lamento no haber posteado el video original, pero tiene deshabilitada esa función.

viernes, 6 de marzo de 2009

Love is in the air

¡Mi hermanito se casaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Vaya! Nunca pensé que una noticia así me emocionaría tanto, pero lo cierto es que estoy eufórica. Me hace recordar el periodo de preparativos para mi propia boda, tan intenso y emocionante; me hace recordarle a él, pequeño, de la edad que mi hijo tiene ahora, estudiando yo para un examen parcial mientras le aventaba pases con un balón de americano en el patio de nuestra casa en Tulancingo; su clásico "Oye, Ana" con esa voz aguda que, afortunadamente, se le agravó.
¡Qué rápido pasa el tiempo! Mi hermano, diez años menor que yo, se casa en un año, y mi hija de once me avisó ayer que por primera vez su "novio" le tomó de la mano con toda la revuelta de entrañas y de hormonas que eso implica. Creo que seguiré sin poder dormir con tanta revolución alrededor mío, con tanta evidencia de que el tiempo se me va de las manos junto con la juventud; pero... mejor concentrarse en lo positivo.
¡Felicidades, Juancar y Fer! ¡Los quiero!

martes, 16 de diciembre de 2008

El rito: Certifiable


Cada tres o cuatro años sucede: un disco nuevo; generalmente de Sting como solista, pero en esta ocasión se trata de Certifiable, el CD/DVD de la triunfal gira de reencuentro de The Police, grabado en Buenos Aires.
El rito siempre es el mismo. Comienza en Mixup por la tarde, con la ansiedad de escuchar por primera vez las notas y las letras salidas del genio musical de GM Sumner; aunque esta vez se trata de viejas conocidas, de antiguas compañeras de viaje; claro, algo maquilladas, con ropita nueva y también nuevos peinados que las hacen ver y escuchar más actuales. Por la noche, la oscuridad es rota por una vela pequeña y la soledad debe ser absoluta, una copa de vino, un par de cigarrillos, el viejo estéreo encendido. Una tras otra se suceden las canciones que me van regalando emociones de intensidades orgásmicas, les encuentro diferencias e igualdades, las saboreo, me sumerjo en ellas, las hago mías y me vuelvo suya, su escenario, su templo.
Cada tres o cuatro años sucede, y puedo asegurar que esos momentos tan contados, tan aislados, son de los pocos que puedo llamar realmente... solamente míos. Ayer tuve uno, el mejor de todos hasta ahora. Soy feliz.

martes, 30 de septiembre de 2008

Libertad

Algunas mujeres van por la vida haciendo lo que se debe: vivir. Sin prejuicios, sin complejos, sin limitaciones auto impuestas, queriéndose sin sentir culpa por ello.
Hace un rato leía los escritos de un ejemplar de esos, venturosamente conocida y amiga mía, y no pude sentir otra cosa más que envidia. Sí, aunque suene ruin, aunque no eleve mi calidad moral ante los ojos de quienes me lean, aunque mi madre y mis abuelas me hayan entrenado hasta el cansancio para desterrar todos los sentimientos ruines y pecaminosos (como decían ellas) de mi corazón. Y para ser honesta... me contagió, me dieron ganas de, por una vez (por primera vez), ser dueña de mi boca, decir lo que pienso y lo que siento "así nomás", sin cuidar las formas, sin pensar un maldito minuto en la imagen que proyectaré ante las poquitas personas que tal vez pasen por aquí a gastar algunos instantes de su valiosa vida en leer pedazos de la mía tan montada siempre en esa montaña rusa que no me deja encontrar la paz.
Hoy quiero prometerme libertad, quiero tenerla para mí, quiero sentirla, tocarla, comérmela. Hoy quiero deshacerme de lo que no me hace falta, crecer, seguir soñando, dejar de quemarme la vida en infiernitos.
Hoy quiero comenzar a vivir de verdad y lo voy a hacer.
Es una promesa.

domingo, 18 de mayo de 2008

Mejorando

¡Vaya! Obtener el primer triunfo de la cabeza sobre las entrañas es halagador. Siempre, desde que todo este dolor comenzó, pensé que me sería casi imposible superarlo sin que alguien más saliera lastimado. Hoy comprobé, no sin una alta dosis de alegría y satisfacción, que la problemática tiene otra solución, que puedo seguir existendo de aquel lado de la vida, que no es necesario que renuncie a mi esencia. Cierto es también que no será sencillo que mis sueños alcancen aquel esplendor de antaño en el que todo era posible, sin embargo hoy tengo esperanza y eso es lo único que me hace falta para empezar de nuevo.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Una explosión de color


La vida se va tejiendo de instantes, a cada segundo, sin parar. A veces, esos instantes son aderezados por sustancias especiales que se entretejen con ellos, que se funden en la hilatura y le dan color para ir formando poco a poco el lienzo completo de una existencia.


The Police ha estado a mi lado durante mis últimos veinte años, filtrándose con cada canción en mi lienzo particular y aportando una y otra vez colores y significados distintos, porque no es lo mismo Message in a bottle a los catorce que a los veinticuatro que a los treinta y cuatro; ni King of pain soltera que casada y madre de dos hijos; ni Reggatta de blanc imitada guturalmente por mi hija a los once meses de edad que cantada por mí un millón de veces en el auto a tope de volumen.


Hace dos noches Sting, Andy y Stewart fueron capaces de fusionar cientos, tal vez miles de momentos, de sentimientos, de dolores, de recuerdos, de decepciones, de alegrías y triunfos y sueños y llantos y besos y miedos y primeras y últimas veces; en poco más de cien minutos de un despliegue artístico excepcional a escasos treinta metros de mis incrédulos ojos y agradecidos oídos; una fusión de tal magnitud que me licuó el alma y me la volvió lágrimas.


Lo que esos tres hicieron por y para mí no fue sólo música, fue una regresión, una catarsis, un hervidero de entrañas... una explosión de color.