martes, 30 de octubre de 2012

In my secret garden




She'll let you in her house
If you come knockin late at night
She'll let you in her mouth
If the words you say are right
If you pay the price
She'll let you deep inside
But there's a secret garden she hides

She'll let you in her car
To go drivin round
She'll let you into the parts of herself
That'll bring you down
She'll let you in her heart
If you got a hammer and a vise
But into her secret garden, don't think twice

You've gone a million miles
How far you get
To that place where you can't remember
And you can't forget

She'll lead you down a path
There'll be tenderness in the air
She'll let you come just far enough
So you know she's really there
She'll look at you and smile
And her eyes will say
She's got a secret garden
Where everything you want
Where everything you need
Will always stay
A million miles away

lunes, 29 de octubre de 2012

Sin razón III

Entrar y salir de un sueño al ritmo de Alina de Arvo Pärt.
Soñar que el sueño es sueño y no pesadilla.
Desear que los nudos en la garganta
y el estómago
y el corazón
y la fe
se deshagan al despertar.
Anhelar que la vigilia diga entre susurros que no es verdad, que el sueño mentía, que sólo hacía una broma de pésimo gusto.
Querer que la voz rastrera en el teléfono se convierta en canto de pájaros, en susurro de árboles a mitad del bosque.
Rogar a los cielos, al universo, al Dios Todopoderoso que la sangre de aquel de dónde vengo no se derrame, que su carne no se mancille, que su espíritu no se doblegue.
Soportar con alma estóica la pesadumbre de la decepción, del abandono de dos de los que debían ser pilares y se convirtieron en la más dolorosa soledad.
Contener el agua dentro de los ojos, luchar por no permitir ni una grieta más, sellar las existentes con tierra, sangre y saliva.
Limpiar el lodo que todo lo cubre.
Mantener a raya la ansiedad
y el miedo
y el temblor de manos y piernas.
Mentir.
Decir que todo está bien
y sonreír.
Necesitar que Pahuatlán sea de nuevo un lindo recuerdo de infancia, una reminiscencia de cuentos y novelas entrañables.
Pero, sobre todo
olvidar
recuperar
perder el miedo a soñar de nuevo.

jueves, 25 de octubre de 2012

Los días que te cambian la vida

Los días que cambian la vida
suceden
te llegan de madrazo y te revuelcan
te ponen el cerebro en las entrañas
y te suben las tripas a la garganta.
Los días que cambian la vida 
no te avisan
no hacen cita ni llenan tu agenda
no llaman para anticiparte la bofetada de su visita
llegan así nomás
a volverte loco
a sacarte las lágrimas y el vómito
te saludan con la punta de su revólver en tu sien.
Los días que cambian la vida 
te transforman
hoy eres una persona normal
mañana un despojo
un ser que busca fuerza hasta para mantenerse en pie
una cucaracha que se tambalea entre charcos de insecticida.
Los días que te cambian la vida
te llenan de la mierda del mundo
te dejan vulnerable
te sumen en el deseo enfermo de hacerte daño
de fumar hasta morir
de morirte
hoy
y también mañana.

Oveja negra

Lejos. Fuera. Aparte. Sola.
Soy especialista. Básicamente lo mío es el aislamiento. La luna de día. La nube gris en el cielo limpio. La ola en la caleta. Recurrente manía de sentimientos poco constructivos, nada favorables. Perfecta anfitriona de la duda eterna de mi pertenencia. Nunca se es demasiado buena, suficientemente interesante. Soy la perdedora recurrente de batallas pequeñas o grandes. La que siempre se queda esperando, la que suelta la última lágrima, la que ahoga los gritos en palabras para nunca hacer daño al otro, la que encuentra consuelo en los puentes peatonales y en el aroma de los pinos.
Lejos. Fuera. Aparte. Sola.
Llovizna entre tempestades. Loca que sonríe cuando no se supone correcto. Maga fracasada que no sabe la alquimia para convertir en dinero todo lo que toca. Oveja negra. Hija no pródiga.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Sin razón II

Habían pasado muchos meses y seguía extrañándote. Seguía pendiente en mis entrañas de tus risas lejanas y ajenas, de tus manos de dedos cortos, de la forma en que depositas la ceniza del cigarro consumido en el cenicero lleno. Seguía buscando girones de tu voz en la red de mis recuerdos, en mis ojos. Llegó la desgracia a mi vida, a pintarla de tragedia, llegaron las horas de angustia, los golpes del miedo se incrustaron en mi abdomen, la maldad me alcanzó, me sometió. Me convertí en rehén de la ambición de los inescrupulosos, otra voz tomó el protagonismo en mi vida por tres largos días, una voz con sombrero y jeans sucios, una voz con botines, diente de casquillo de oro y revólver en el cinto. Mis manos temblaron, mis ojos se inflamaron, mi corazón se quemó. Seguían pasando las horas y en algún punto del túnel apareciste de nuevo, apareció tu risa corta y grave. Imaginé entonces la sonrisa que se esboza en tus labios cuando esa risa corta y grave sale de ellos, y no pude si no sonreír también. Habrán de pasar muchos meses, todos los del mundo, todos los de mi vida sin tus ojos en los míos. Seguiré extrañándote. Volveré a escribirlo una y mil veces, volveré a buscar los mendrugos de tu voz en los botes de basura sin encontrar nunca uno que diga mi nombre. Habré de vivir de la mano con la eterna presencia de tu ausencia. Habré de conformarme con los acordes de la vieja canción que será el único y delgado hilo que nos una hasta el último día.

martes, 9 de octubre de 2012

Priceless

Que uno de tus escritores favoritos te invite un café, no tiene precio. Faltan varios meses pero el compromiso está hecho y no puedo estar más eufórica.

lunes, 8 de octubre de 2012

Aprendiendo a mirarme

A lo largo de mi vida me he quedado con ganas de un montón de cosas porque siempre pensé que no las merecía, que no merecía siquiera intentar lograrlas o tenerlas. De un tiempo para acá he decidido comenzar a darme esas oportunidades, de una a una, sin prisas, esperando el momento correcto para disfrutarlo de la forma más intensa. Después de todo se supone que apenas estoy a la mitad de mis días.
Así las cosas, hace un par de semanas me puse en contacto con una fotógrafa cuyo trabajo me pareció interesante y la contraté para que me hiciera una sesión. Necesitaba mirarme a través de otros ojos, verme reflejada en el espejo del objetivo de una cámara, entender sin sesgos mi fealdad o mi belleza, interpretarla yo misma pero desde una ventana ajena.
Me animé y en el proceso se me revelaron ciertas cosas interesantes. Contrario a lo que siempre creí, me gusta la cámara, disfruté enormemente el momento de sentirme observada y fotografiada, las barreras de la falsa modestia se me cayeron y dejé salir esa mujer que no pensé que me habitara. La fotógrafa logro tomas hermosas que me dejaron en claro lo que poseo y lo que no. Descubrí que mi mirada puede ser dulce, muy; pero también, en circunstancias adecuadas, dura, incitante y, hasta cierto punto, provocadora. Descubrí que la arruga de mi entrecejo no es tan terrible y que puedo vivir con ella sin problemas, que la lozanía no se ha ido del todo y que las arrugas que me adornan el rostro son eso, adornos que la vida me ha ido regalando con el paso de cada día y cada experiencia. Descubrí un rostro común cuya belleza no es exterior sino que proviene de la esencia interna que poseo. Por primera vez fui capaz de verme así, de entenderme, de apreciarme.
Siempre he creído que la fotografía es una especie de magia. Hoy estoy más segura que nunca de ello.
¡Gracias, Zaba!