jueves, 7 de julio de 2011

Tu inevitable y eterno TÚ en mí.

Más que tú, más que tu voz... tu promesa. Y no la que hayas pronunciado alguna vez. Fui yo. Yo sola la construí a tu alrededor a partir de mis propios deseos. Fuimos yo y la melancolía y el azul que me (nos) ha teñido siempre. Desde el incio lejano y luego el más próximo.
Más que tú... tus canciones, tus palabras, tu luna, tu silencio. Y no que me las hayas regalado. Fui yo. Yo las intercepté al vuelo tras salir de tus ojos y nunca te las envié de regreso (a estas alturas creo que nunca lo haré).
Más que tú... tu bálsamo a esa soledad que sólo tú y tú y tú podías acompañar, porque tú la concebiste y pariste sin saberlo.
Más que tú... tu inevitable y eterno TÚ en mí.

No hay comentarios: