martes, 13 de enero de 2009

Una mujer nueva

Creo que el inicio de un año siempre será el momento más atractivo de un periodo de tiempo que, aunque es corto tampoco lo es tanto, para por lo menos arrancar con una lista de propósitos que tienen como única finalidad, la de ayudarnos a ser mejores personas.

Como todo el mundo, he tenido mi lista de propósitos de año nuevo y he puesto en práctica muchas cosas en busca de alcanzar los objetivos aunque al cierre de ese periodo, algunos se hayan quedado en cualquier punto del camino.

Mucho de esto se da porque estoy muy acostumbrada a lidiar con la vida en el día a día, en lugar de dar ciertos momentos a la reflexión y a la planeación.

El sólo pensar que se me atravesarán trescientas cincuenta y tres cosas por las cuales lo planeado no saldrá como quiero, me desaniman y me mueven a mejor no invertir tiempo en eso.

¡¡¡ERROR!!! Siempre va a haber imponderables en cualquier cosa que uno emprenda y tenemos que aprender a vivirlos e incluso a planear en la medida de lo posible, la manera de enfrentarlos.

El 2007 y el 2008 fueron años muy difíciles en prácticamente todos los ámbitos de mi vida, cosa que me llevó en un momento dado a la desesperación y en otro a la reflexión.

Hoy, además de los consabidos propósitos de hacer ejercicio, comer sano, leer más y muchas otras cosas, he decidido ser una mujer nueva.

Voy a amar a Dios por encima de todo y de mí misma.
Voy a apoyar a mi esposo sin ponerme antes a pensar en cómo me afecta lo que él haga o deje de hacer.
Voy a dejar de ser una madre bruja para convertirme en una madre firme, ecuánime, comprensiva y cariñosa.
Voy a ser más positiva.
Voy a enfrentar sin tanto miedo los conflictos y las diferencias de opinión.
Voy a organizar mis días para que en cada uno de ellos pueda tener tiempo para mí y para la gente que amo.
Voy a dejar de lado el falso orgullo que me hace pensar que necesitar de alguien significa que no soy apta para vivir.
Voy a dejar de tenerle miedo al abandono.
Voy a amar sin ponerme a pensar o medir si recibo lo mismo.
Voy a dejar de cuestionar las razones o motivos que tienen los demás para actuar de tal o cual modo conmigo.
Voy a buscar el perdón y perdonar.
Voy a dejar de preocuparme por el qué dirán o pensarán los demás de mí.
Voy a romper los esquemas que me impiden tomar ciertas decisiones por considerarlas infructuosas y/o dolorosas.
Voy a dejar de sentirme responsable por lo que mi presencia en la vida de la gente puede influir o afectarles.
Ya no voy a poner determinadas expectativas en las personas para poder aceptar agradecida lo que tengan a bien darme.
Voy a enfocarme más en el lado positivo de las personas aunque algunas se empeñen en mostrar el contrario.

Haré todo lo anterior apegada a mi naturaleza femenina sin renegar de los obstáculos que la misma pueda ponerme, y aprovechando todas las ventajas que me da.


Voy a ser una mujer nueva porque acepto convencida que el haber nacido con este género, fue lo mejor que pudo pasarme. Así nada más, sin buscar justificaciones ni motivos.


¡Feliz 2009!

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