martes, 24 de febrero de 2009

Vida

Doce años han pasado desde aquel día en el que sentí el aleteo de la vida en mis entrañas por primera vez. Eras tú dentro de mí, moviéndote inquieta, haciéndote notar, intentando ser el centro de mi atención, justo como hoy. Así que más que recordar a la bandera, en esta fecha recuerdo y celebro el milagro de la vida, la "caída de veinte" que me llegó en ese instante en el que me hice absolutamente consciente de que un ser maravilloso crecía dentro de mí sin que yo hiciera nada mas que seguir viviendo. Y desde entonces me has seguido regalando cosas inmensas, como la plática de anoche, como tu confianza, tu paz, tus ojotes y tu risa franca. Gracias, hija; gracias, Dios; gracias, vida.

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