viernes, 10 de octubre de 2008

Cascarito

No ha sido fácil ser tu hija, siempre me has puesto la vara muy alta; aunque tampoco puedo decir que haya sido difícil, porque a pesar de tu carácter explosivo, has sido un gran maestro y, a tu modo, siempre me has demostrado tu cariño.
Hoy empiezo a ver, no sin una buena dosis de dolor, cómo el declive natural de los hombres después de los sesenta, empieza a dejarte su huella; hoy eres mucho más sereno, tanto que olvidas cosas importantes, (habrá que comprarte una agenda pequeña porque no creo que dejes de resistirte a las monerías tecnológicas como las Palms y las Blackberrys), pero sigues siendo un hombre fuerte y decidido, capaz de manejar ese mounstro que llamas ensiladora o de batirte los pies con la mierda de tus amados becerros mientras limpias los corrales enormes en donde los guardas.
Creo que nunca te lo he dicho, pero te admiro mucho y me hace muy feliz sentir que hoy estamos más cerca que nunca, que he aprendido a aceptarte así como eres, con todos tus fallos y tus aciertos, con todas esas manías tan tuyas, con toda esa necesidad de transgresión positiva que aún te habita como cuando tenías trece y fuiste a la gran ciudad en busca de fortuna.
Creo que pocas veces te lo he dicho pero también te agradezco todos los horizontes que me abriste con tu esfuerzo, con tu empeño, con tu tenacidad. Gracias a ti soy, poco o mucho, bueno o malo, pero esta mujer que ahora escribe con las lágrimas bailando en sus ojos, existe gracias a ti. Gracias por allanarme el camino y por por hacerme notar que a veces hay que alejarse de lo que duele para ser feliz en lugar de empeñarse en enfrentamientos inútiles. Gracias por lanzarme al mundo, por hacerme voltear al horizonte, por enseñarme que la vida es lucha, por haber puesto tu mano en mi espalda al cruzar alguna calle de San Francisco, por haber detenido mi furia en aquella otra de Assis, por haber sostenido mi cabeza con tu hombro cuando no era capaz de hacer otra cosa más que llorar por un amor perdido. Podría agradecer hasta la media noche, sin parar, pero creo que lo más importante ha sido dicho y tú sabes muy bien, pá, todo lo demás que quisiera decir. Te quiero.

No hay comentarios: